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jueves, 20 de febrero de 2014

Navantia optará a construir un buque logístico para Nueva Zelanda

 


Los astilleros públicos Navantia optarán a la construcción de un buque logístico para la Armada de Nueva Zelanda con una propuesta basada en el modelo Cantabria, informaron fuentes de la empresas.

Por el momento, el país aún no ha abierto el concurso para la fabricación del navío, pero ya ha pedido información a los astilleros españoles que defienden el modelo de buque de aprovisionamiento de combate en servicio en la Armada española Cantabria (A-15) que ha estado desplegado casi un año por las aguas del Pacifico.

Las previsiones que maneja la empresa, según el diario La Voz de Galicia, apuntan a que Nueva Zelanda convocará el concurso internacional durante este mismo ejercicio.

A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los concursos para la fabricación de buques militares, en este caso, el astillero ganador construirá el navío en sus instalaciones y no opta por la ejecución local, agrega el periódico.

La empresa que dirige José Manuel Revuelta también aspira a fabricar otros dos barcos logísticos basados en el Cantabria para la Armada de Australia. En este caso, los buques se construirían en el astillero del país que lo adquiere.

Brasil es otro de los países que tienen una oferta de las factorías públicas españolas para la fabricación de un barco logístico y aunque el proceso ya está abierto desde hace más de un año, está ralentizado, por cuanto la Marina de ese país suramericano cuenta en estos momentos con otras prioridades.

De acuerdo con el periódico gallego, la India también ha manifestado su interés por incorporarse a su flota militar hasta cinco buques logísticos, pero el proceso tendrá que esperar por el momento, sin que se tenga claro el calendario. Lo que parece claro es que Navantia participaría en este concurso en alianza con un astillero local.

137 ofertas

Durante el año pasado, Navantia presentó un total de 137 ofertas comerciales, tanto en el ámbito militar como en el civil.

En concreto, 84 de ellas fueron para la construcción de buques para distintas Armadas, mientras que las 53 restantes fueron para el ámbito civil y también para programas de la energía eólica.

Navantia, que en el 2012 lanzó 50 acciones comerciales, cuenta con cuatro oficinas en el extranjero con el fin de reforzar su presencia en  algunos de los mercados más atractivos para el sector: Brasil, golfo Pérsico, Turquía y la India.

Foto: Navantia
Infodefensa.com

El Ministerio de Industria financiará a Navantia la construcción de un buque

 

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, afirmó durante su comparecencia de ayer miércoles, 19 de febrero, en el Congreso de los Diputados que Navantia va a construir un buque con cargo al Ministerio de Industria.

La pregunta de la diputada del BNG Rosana Pérez sobre la situación del astillero motivó la respuesta de Montoro, que confirmó que el Gobierno va a encargar al astillero público Navantia la construcción de un buque con cargo al Ministerio de Industria, Energía y Turismo “mientras se materializan otros acuerdos internacionales”, en relación a los pedidos potenciales que todavía no se han firmado y que mantienen al astillero con muy baja carga de trabajo.

Aunque el acuerdo estaría cerrado con Hacienda, no parece estar decidido el tipo de buque cuando afirmó que “no podría dar más detalles porque tienen que identificar qué embarcación será más operativa”. Desconocemos si por “operativa” se refiere a la operatividad de la Armada española o de cara a su venta en el extranjero. Lo que está claro es que parece ser una medida temporal mientras se consiguen contratos internacionales, ya que la intención última del Ministerio sería mantener la capacidad productiva hasta la llegada de estos.

No confirmó si se tratará de un buque militar o civil, sin embargo es muy probable que se trate de un buque militar, aunque esto no significa necesariamente que sea para la Armada española.

La Armada ha confirmado en repetidas ocasiones que quiere disponer de un segundo buque LHD como el Juan Carlos I, basado en el Buque de Proyección Estratégica de Navantia. Sin embargo la Armada no dispone de presupuesto por lo que la opción de financiarlo con cargo a Industria tendría que formalizarse de alguna manera que ahora mismo no está recogida en los presupuestos.

Recientemente Navantia consiguió junto al astillero turco SEDEF la construcción de un LHD para Turquía, sin embargo el grueso del trabajo se llevará a cabo en Turquía, siendo Navantia el tecnólogo y suministrador de motores, turbinas, sistema de gestión de plataforma y lanchas de desembarco.

Pero hay otras opciones posibles, entre las que están la construcción de entre uno y tres buques de transporte polivalentes con los que sustituir los buque de transporte ligero de la Armada (el A01 Contramaestre Casado, el A04 Martín Posadillo y el A05 El Camino Español). La última opción para dotar a la Armada española pasaría por la construcción de la sexta y esperada fragata F-100 a la espera de que no antes de 2.017 comience la fabricación de las F-110 que sustituyan a las actuales F-80.

Ha llegado a sugerirse en el sector la posibilidad de iniciar la construcción de un buque que todavía no ha sido encargado por un cliente extranjero y mantener la opción de que si esa compra no se materializara, fuera a parar a la Armada. En este caso podría tratarse del buque de reaprovisionamiento del tipo AOR (Auxiliary Oiler Replenishing) como el Cantabria que se espera encargue Australia.

De no materializarse el encargo o no llegar a tiempo, la Armada española podría llegar a operar tres buques AOR, innecesarios en comparación con el despliegue actual por lo que no sería descartable que incluso se transfiriera a un tercer país, como llegó a plantearse con el mismo Cantabria a Australia. De los dos buques AOR con los que cuenta actualmente la Armada, el Patiño es el más antiguo por lo que otra opción podría pasar por vender este buque de segunda mano y que la Armada se quedara con el nuevo AOR.

Navantia también ha ofertado un buque de aprovisionamiento como el Cantabria a Nueva Zelanda aunque esta aún no ha determinado ningún requerimiento formal.

(J.N.G.)
defensa.com

martes, 4 de febrero de 2014

China retoma la construcción de dragaminas

 
China retoma la construcción de dragaminas


El dragaminas "Qingzhou" de quinta generación acaba de incorporarse a la fuerza naval china. Es el primer buque chino de esa clase fabricado en serie.


Ante la incipiente rivalidad naval en el este de Asia y un mayor interés hacia el minado en los mares, los dragaminas pueden convertirse en uno de los principales factores de crecimiento de la Armada china en los próximos años.

En los años ochenta, China suspendió la construcción masiva de dragaminas. Hasta hoy día, casi la mitad de sus buques de esa clase son del obsoleto tipo 6610, réplica china del proyecto soviético de la época de la posguerra T-43. Desde finales de los años ochenta, estuvo construyendo, en cantidades reducidas, diversas versiones del proyecto 082, que son algo más modernas que los T-43, pero tampoco están a la altura de los requerimientos actuales. Además, son pequeñas y solo pueden operar en las inmediaciones de la costa. No son capaces de neutralizar minas en los estrechos y ante las costas de las islas lejanas.

Esta debilidad de la Marina de Guerra china se debe a la falta de un enemigo hipotético capaz de lanzar importantes ofensivas navales. Cuando estaban mal las relaciones con la Unión Soviética, se suponía que la guerra iba a librarse principalmente en tierra. Y cuando se normalizaron, las minas no eran motivo de preocupación para China, porque el nuevo rival hipotético en los mares, EEUU, no prestaba mucha atención a esa clase de armas. La situación ha cambiado en los últimos años.

Desde 2001, los cazas de cubierta estadounidenses F/A-18 ha ido incrementando la intensidad de sus vuelos de entrenamiento para colocar minas navales. A estas misiones se incorporan cada vez más activamente, en la práctica y a nivel de planificación, bombarderos estratégicos B-52 y B-1. Estos aviones son considerados últimamente como la plataforma más promisoria para colocar grandes cantidades de minas. Varios representantes de la jefatura naval de EEUU y muchos analistas militares han hablado en los últimos años de la necesidad de reactivar el potencial estadounidense para el minado.

La economía china depende mucho de la importación de materias primas y la exportación de producto final. Con el desarrollo del país, crece su vulnerabilidad ante un posible bloqueo marítimo y una eventual destrucción de las vía de comunicación. China ha progresado notablemente en cuanto a su capacidad de contrarrestar los posibles ataques de portaaviones, pero sigue teniendo un potencial bastante limitado para combatir los submarinos y neutralizar la amenaza de minados. 

Las barreras de minas colocadas desde el aire o, sigilosamente, por submarinos modernos, nucleares o diésel-eléctricos, pueden ser tácticas eficaces contra China con consecuencias muy graves para su poderío naval. Por lo tanto, parece prácticamente inevitable que China emprenda en los próximos años una vasta modernización de su flota de dragaminas, construyendo nuevos buques y helicópteros de esa clase.

Foto: militaryparitet.com
http://spanish.ruvr.ru

miércoles, 24 de julio de 2013

La firma naval francesa DCNS aumenta sus ingresos en lo que va de año


 


  
La constructora naval francesa DCNS ha obtenido en la primera mitad del año unos ingresos de 1.630 millones de euros, un 16,7% más que en el mismo periodo de 2012 (1.397 millones). La empresa, de la que dos tercios es propiedad del Estado francés, atribuye los resultados a “los buenos progresos de los programas industriales para la Armada francesa (fragatas Fremm, submarinos Barracuda y el mantenimiento de los buques de primera línea) y de otros para clientes de las marinas internacionales (sobre todo Brasil, India y Rusia)”.

Por el contrario, el resto de índices principales han descendido. Los beneficios de explotación, por ejemplo, han bajado un 3% durante los seis primeros meses de 2013. Ahora no llegan al 6% de lo ingresado, mientras que un año antes el rendimiento extraído era del 7%.

Mucho peor, y con mayores consecuencias para el futuro, es el descenso en la cartera de pedidos. La compañía únicamente ha conseguido firmar durante el periodo observado nuevas órdenes de trabajo por un valor 578 millones de euros, un 29% menos que durante la primera mitad del año 2012, cuando llegó a los 813 millones.

 
En total, al comenzar el mes de julio DCNS contaba con una cartera acumulada de pedidos de 13.227 millones de euros. Suficiente para mantener la actividad durante al menos cuatro años aún cuando no entrasen nuevos encargos, pero un 6,7% menos que lo registrado doce meses antes.

Su presidente y consejero delegado, Patrick Boissier, reconoce, tras apuntar que el incremento de los ingresos obtenidos “confirman nuestro potencial de crecimiento”, que el “beneficio de operación no ha experimentado el mismo crecimiento”, y lo atribuye “al impacto de ciertas dificultades de funcionamiento y al incremento de las inversiones en investigación y desarrollo” (I+D).
Esas “dificultades” se refieren a algunos programas industriales en los que está inmersa DCNS, sobre todo a los relacionados con el sector de la ingeniería nuclear civil.

En cuanto a la subida de las inversiones en I+D, la compañía se limita a explicar que ha intensificado la inversión en este capítulo en lo que va de año “con el fin de mantener el liderazgo tecnológicos en los mercados claves”. También añade que ha puesto en marcha “un plan de acción” para “incrementar la rentabilidad operativa” de la empresa, que reconoce que durante los dos primeros trimestres del año ha habido una “ausencia de nuevos contratos importantes”.

 
Un dato que sí ha sido positivo para la empresa, como ha ocurrido con los ingresos, es el aumento de su plantilla, que ahora cuenta con más de medio millar de trabajadores más que un año antes, de modo que ya supera los 13.500 empleados.

Dura competencia alemana, corena, japonesa y de Oriente Medio
DCNS centra su actividad en el diseño y construcción de submarinos y buques de superficie, y el desarrollo de sistemas e infraestructuras asociadas. También oferta servicios a bases navales y astilleros y más recientemente ha ampliado su mercado hacia la ingeniería civil nuclear y las energías renovables.

En 2012, la firma obtuvo unos ingresos de más de 2.900 millones de euros, de los que el 7,1% rindieron como beneficios de explotación (casi 209 millones en total).

Hace un par de meses trascendió que el Gobierno francés estaba tratando de vender su participación en DCNS a la firma electrónica de defensa Thales –dueña previamente de un tercio de la compañía–. Con esta operación se trataría de eliminar el déficit de financiación militar de 1.800 millones de euros previsto para el año que viene.

Se trata de una necesidad contemplada en el libro blanco de la defensa y la seguridad nacional, publicado el 29 de abril, en el que se establece que los gastos militares anuales de Francia se mantendrán en 31.400 millones de euros entre 2014 y 2019.

DCNS, como la española Navantia, debe hacer frente a la dura competencia de los astilleros de Alemania, Corea del Sur, Japón y de distintos países de Oriente Medio.

Su vicepresidente ejecutivo, Bernard Planchair, adelantó en abril en una entrevista concedida a Infodefensa.com la estrategia de su empresa de lograr la mejor posición “para estrechar lazos con otras compañías europeas”. Con ello, explicó, se trataría de racionalizar un sector que en Europa se enfrenta a un trasfondo de recortes presupuestarios.

Planchair advirtió de que la industria europea de construcción naval “está muy fragmentada, lo que resulta ineficiente en términos de gasto público y en cuanto a los mercados internacionales”.

DCNS, que hace un año explicaba sus intenciones de doblar sus ingresos en la próxima década, también está tratando de capear la crisis de presupuesto que golpea a la Defensa europea mejorando sus posiciones en sectores como la construcción naval no militar, la energía nuclear civil y la energía renovable marina.

En el sector militar, estos astilleros son responsables de la construcción, entre otros, de las fragatas francesas Fremm, de los buques anfibios Mistral y de los submarinos Scorpène.

Infodefensa.com
Ginés Soriano
 

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