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viernes, 7 de febrero de 2014

Malestar : posibilidad de que entreguen tres submarinos S-80 en lugar de cuatro


 

 

Submarino S-80 de la Armada.

Los militares dicen estar “cansados” de que Defensa mantenga el presupuesto pero reciba menos unidades, como ya ocurrió con el Eurofighter o el Pizarro.

Es el escenario más probable que se maneja en la Armada: se recibirán tres submarinos S-80 de los cuatro planeados en un principio, pero se mantendrá el coste del programa. El malestar de los militares crece ante estas prácticas de la industria de defensa.
Submarino S-80 de la Armada
 
Tal y como publicó El Confidencial Digital, el problema del diseño del primer submarino S-80 que construye Navantia podría suponer una importante modificación del contrato inicial estipulado: desechado la primera de las unidades porsobrepeso’, la Armada recibiría tan sólo tres de los cuatro encargados.

Una posibilidad que, según indican fuentes militares a ECD, se va conformando como opción prioritaria, de cara a evitar el sobrecoste que supondría reparar el primer submarino. Sin embargo, confiesan con preocupación y cierto malestar que dicha posibilidad “no supondría una ahorro sobre la cantidad inicialmente planteada” para este proyecto.

Defensa se niega a afrontar un sobrecoste del presupuesto del proyecto, unos 2.200 millones de euros (1.800 en la concepción inicial del programa). Por ello, la opción más plausible que se baraja es la de renunciar a una unidad aunque la medida no lleve aparejada una rebaja del coste total. Cada submarino, por tanto, pasaría de costar 550 millones de euros a algo más de 700 millones.

Cansados de las reducciones

Defensa tiene un problema grave con sus Programas Especiales de Armamento, como se denomina a aquellos planes de adquisición de material que tienen un peso importante –determinante más bien- en los Presupuestos Generales del Estado.

Año tras año ha tenido que ir haciendo frente a los más de 30.000 millones de euros acumulados –en parte por impagos de los últimos gestores- gracias a créditos extraordinarios, negociados con el Ministerio de Industria. 

 
Unos créditos de 1.800 millones de media anual para cubrir ese desfase presupuestario y evitar que el incumplimiento de los calendarios de pago supongan un aumento de los intereses y penalizaciones económicas –sujetas a los contratos firmados por Defensa con la Industria-.


 
Una de las vías a las que recurre Defensa para reducir esa cantidad adeudada –actualmente unos 29.000 millones de euros- es la cancelación de parte de los pedidos. En el último año, por ejemplo, se ha renunciado a 14 aviones Eurofighter, 73 vehículos blindados Pizarro, 23 helicópteros NH90 o 14 aviones A400M.

 
Estas cancelaciones, sin embargo, tampoco van acompañadas de una reducción significativa del coste del proyecto. Por ejemplo, de los 709 millones que se iban a destinar a la compra de 212 vehículos Pizarro, finalmente se recibirán 117 unidades por los que se pagarán –según fuentes del sector consultadas – entorno a unos 526 millones.

 
Los militares consultados por El Confidencial Digital muestran su disconformidad y malestar con este tipo de medidas, que según dicen “restan operatividad y capacidad económica” a las Fuerzas Armadas.

http://www.elconfidencialdigital.com

jueves, 23 de enero de 2014

Integración del sistema TAHS del Sonar Remolcado para los submarinos S-80

 

SAES ha finalizado con éxito las pruebas de integración del Sistema de Despliegue y Recogida (TAHS) con el Sonar Remolcado Digital (DTAS), dando por terminado un exhaustivo plan de pruebas de Puesta en Marcha (STW) en tierra en instalaciones propias destinadas al efecto, con más de 40 despliegues completos sin fallos.

Bajo la denominación Solarsub S-80 DTAS & TAHS (Digital Towed Array Sonar & Towed Array Handling System), SAES desarrolla y fabrica para los nuevos submarinos españoles S-80 el Sonar remolcado y su Sistema automático de despliegue y recogida respectivamente.

El pasado mes de diciembre, la empresa española concluyó las pruebas de integración del Sistema de Despliegue y Recogida (TAHS) con el Sonar Remolcado Digital (DTAS) en sus instalaciones de pruebas para el sonar, ubicadas en la Palma, Cartagena, donde ha realizado con éxito más de 40 maniobras de despliegue y recogida del mismo, equivalente a 40 misiones dado que normalmente el sonar se despliega una única vez por misión.

SAES dispone en estas instalaciones de una réplica de la popa del submarino S-80, a escala real, mediante un sistema de piscinas de agua y estructuras en las que se sitúan exactamente igual que en el S-80 todos los componentes de los equipos DTAS&TAHS. El conjunto ha permitido comprobar el correcto funcionamiento de ambos sistemas en las pruebas STW en tierra que han tenido lugar durante 6 meses bajo rigurosas pruebas de estrés.

Además, estas instalaciones están preparadas para realizar cursos de formación y simulación de averías del sonar remolcado a la dotación del submarino, ya que se trata de una réplica exacta del sistema a instalar en los S-80.“El siguiente paso es realizar la puesta en marcha de ambos sistemas a bordo del submarino junto con las pruebas de puerto (HAT)” apunta el jefe de programa.

A las ventajas tácticas que proporciona un sonar como el DTAS a un submarino, hay que añadir la capacidad de ser estibado y largado de forma automática gracias al sistema TAHS. De esta forma, se favorecerá la navegación y maniobrabilidad de los submarinos S-80, llamados a ser los más avanzados en su clase.

Adicionalmente, SAES desarrolla el HMI del núcleo del sistema de combate, los simuladores-estimuladores (SIM-STIM) de los sónares y parte del procesado de señal. 

También aporta el sistema de clasificación acústica (SICLA), el de predicción de propagación acústica y prestaciones sonar (SEAPROF), el Simulador Táctico en Tierra (SIMTAC) y dispone de una línea de trabajo de servicios de consultoría y asesoría para la definición y desarrollo del submarino S-80 tanto desde las instalaciones de SAES como en las instalaciones del cliente.

defensa.com

martes, 21 de enero de 2014

El programa de los submarinos S-80 se la juega este año

 

 


Fuentes de Navantia han confirmado a Atenea que "en breve" comenzarán de nuevo los trabajos de corte de chapa, en los astilleros de Cartagena, del que será el primer S-80 de la Armada

Se trata del llamado S82, ya que los problemas detectados en la primera unidad, el S81, con más de 70% hecho, han provocado que se opte por realizar los cambios en el segundo de los submarinos previstos.

Y ya no hay margen para nuevos errores. La Armada necesita, con urgencia, los nuevos S80 tras llegar casi al final de su vida útil los S70. "No nos podemos quedar sin submarinos antes de que llegue el S-80".

 Por eso, es prioritaria la gran carena del submarino ´Tramontana´ s-74 (que supondrá un coste de 30 millones de euros permitirá alargar cinco años más su vida) ha explicado, el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante Jaime Muñoz-Delgado, en un encuentro con periodistas, durante el que también destacó que los submarinos S-80 y la fragata F-110 son los dos programas de armamento más importantes de cara a su estrategia hasta 2025.

Además, también resaltó que a pesar de los problemas técnicos detectados, sobre todo de exceso de peso, tanto Navantia, la Armada y la empresa estadounidense fabricante de submarinos Electric Boat "tienen encarrilada la solución".  

Muñoz-Delgado ha recordado que, a pesar del mal momento que ha vivido en 2013 cuando culmine el programa, el S-80 será uno de los mejores submarinos convencionales del mundo.


De cualquier forma, la previsión de entregas iniciales, tras un primer retraso, que contemplaba entregar las cuatro unidades encargadas a la Armada en 2015, 2016, 2018 y 2019, ha sido relegada con un único objetivo: tener en 2016 el primer S80 operativo. 

Eso sí, se trata de un objetivo, ya que el propio AJEMA ha reconocido que no se "atrevería a dar una fecha concreta" en la que la Armada dispondrá del buque, porque es "un poco osado".


De terminarse el primer S-80 en año y medio la Armada podría mantener su operatividad en lo que atañe al arma submarina y, además, Navantia podría demostrar las buenas prestaciones de su nuevo submarino en concursos internacionales como el que convocará Australia.


Para ello, dispondrá del adelanto de todos los fondos previstos para el S-80. Así el Ministerio de Industria, Energía y Turismo prestará a Navantia 774 millones de euros en 2014 para el desarrollo del S-80, un proyecto que, según reconoce el Gobierno, se encuentra en unas "nuevas circunstancias" a consecuencia "de las dificultades técnicas encontradas en la construcción del primer submarino".


Con esta medida, el programa llega al "100% de su techo de gasto". Es decir, el Ministerio de Industria ya ´ha cumplido´ con sus obligaciones de financiación al completar los 2.135 millones de euros inicialmente presupuestados en el programa, una cifra que, según explica el Gobierno, "se mantiene".


El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, explicó en julio, en una entrevista en ´El Economista´, que Defensa espera recibir la primera unidad del submarino S-80 en 2017, "a tiempo para capturar una parte del mercado de submarinos de la próxima generación". 


Según Argüelles, "el S-80 sigue situado en las primeras plazas" en los concursos internacionales de este tipo de sistemas, como el que convocará Australia y para el que Navantia podría ser una de las grandes favoritas. 

India y Polonia, que parece haber descartado el modelo alemán, son otros dos países a los que podría exportarse el submarino.


J.M. Vera / J. Calderón
http://www.revistatenea.es



miércoles, 9 de octubre de 2013

Navantia o la confusión de los síntomas con la enfermedad

 


Es fácil confundir los síntomas -el encarecimiento y retraso del submarino S-80- con la enfermedad que se padece: la que ha contraído, y todavía sufre, Navantia, empresa que por otro lado sabe diseñar y construir magníficos buques de guerra.

Como Navantia es una empresa de capital público, creo que podría considerarse correcto que uno de sus accionistas levantase la voz en esta especie de virtual junta general que constituimos todos los españoles. Se une además, en mi caso, la condición de antiguo marino de guerra y comandante de quilla -es decir primer comandante- del "Patiño" por lo que puedo apoyarme en ciertas experiencias propias.

Cual doctor ante un enfermo repasemos pues, primero, los síntomas. El sobrepeso del primer S-80 y los problemas con la planta AIP (sistema para producir, sin necesidad de aire atmosférico, la electricidad que propulsa al buque) son los principales síntomas del enfermo, que están rodeados de un silencio que para sí quisiera el más discreto de los doctores.

No nos detendremos mucho en los síntomas, pues nos vamos a centrar más en la enfermedad e incluso en su posible cura. Los repasaremos pues vertiginosamente.


El sobrepeso no es algo que surja de repente, un mes antes de la botadura del S-81. Ha tenido que ser detectado progresivamente por los ingenieros del proyecto varios años antes ¿Por qué pues no se informó y reconoció antes el problema? Creo haber encontrado la causa en algo que está pasando en la plantilla de Navantia desde el 2004.

Lo del AIP es algo de diferente naturaleza a lo anterior. Siempre tuvo riesgo y la prueba es que se financió inicialmente como un proyecto de I+D. Pero había alternativas por si se retrasaba; en principio no tiene nada que ver con lo del sobrepeso. 

La empresa Abengoa, que diseño el reformador de bioetanol -que debería producir el hidrogeno necesario para la generación de electricidad-, se encuentra al parecer en un atolladero sin salida a la vista. Pero hay otras soluciones. Al menos dos identificadas, que no acaban de explorarse por razones políticas, en principio no achacables a Navantia.


 

Se quiso dotar al S-80 de una propulsión AIP, no por lo que lo demandase nuestra comunidad submarinista, sino más bien para dar viabilidad, frente a posibles clientes extranjeros, a un astillero como el de Cartagena, que no podía sobrevivir con una cartera de tan solo cuatro buques para la Armada. 

Y esta supervivencia de Cartagena -con un producto de alto valor tecnológico- lo era también para Navantia, que se enfrenta a una competición cada vez mayor en las otras clases de buques que diseña y construye. Y con Navantia, perdura una manera de construir buques de guerra que ha paliado en parte la indiferencia con que las elites -y consecuentemente el pueblo- español han contemplado siempre a su marina de guerra.

Había pues, mucho en juego. Quizás incluso, la supervivencia de Navantia con el carácter que hoy tiene. Una privatización como la de Iberia o las cajas de ahorro seria una pesadilla para casi todos, pues no podemos imaginarnos a donde nos conduciría.

 
Repasemos ahora esta enfermedad de Navantia que sus síntomas han revelado. En el 2004, un recién llegado gobierno socialista nombró presidente de esta empresa estatal a una persona altamente politizada. Pero eran tiempos donde la ideología, la temeridad u optimismo sin base y la ignorancia -en este caso sobre la industria naval- campaban por sus respetos en el campo político. Seguro que lo recuerdan Uds.

Los cambios que este presidente -que duro 5 años- introdujo entre los ingenieros y técnicos de la entonces Izar -posteriormente Navantia- no fueron inspirados por criterios técnicos y sembraron, adicionalmente, el miedo a perder el puesto caso de oponerse a la línea oficial. 

Aquí creo que radica el foco de lo del sobrepeso del S-80: miedo a expresar un criterio puramente técnico. Del 2009 hasta la fecha se ha sucedido un vertiginoso carrusel de presidentes aparentemente incapaces de arreglar el entuerto, pues quizás lo que el nivel politico estropeó exige un nivel político para enderezarlo. 

Solo una decidida acción de la cúpula del Ministerio de Defensa -sin excusarse en dependencias de otros organismos oficiales o buscar escapes con reorganizaciones de dudosa eficacia- puede salvar a la última industria militar estatal, que no solo ha sobrevivido, sino cosechado resonantes éxitos hasta la fecha.

 
Respecto a la ubicación de la jefatura del programa S-80 y sus relaciones con el resto de órganos técnicos de la Armada creo que -apropiadamente-deberíamos seguir a San Ignacio de Loyola en aquello de "En tiempos de tribulación no hacer mudanza".

Pero no todo fue malo del 2004 al 2009. La cruz que arrastraba Izar -que englobaba los astilleros públicos civiles con pérdidas enormes y ayudas ilegales según la UE- fue parcialmente aliviada durante este periodo, con la notable excepción del astillero de Puerto Real -entre otros- auténtica piedra al cuello, por su rentabilidad y tamaño, que todavía hoy lastra a Navantia, la sucesora de Izar. 

En estas página web de ATENEA (enlace con "Lo fácil y lo difícil" de 16.03.12) he ventilado ya hace año y medio alguna de mis ideas sobre la reconversión de Navantia, imprescindible -a mi juicio- para su supervivencia.

Navantia ha vendido hasta la fecha magníficas fragatas a clientes extranjeros de la mano de Lockheed Martin, que es la mayor empresa en el mundo del armamento. También vendió en su día submarinos -los Scorpenes- asociada, más bien arrastrada, por los franceses de la semiestatal DCNS. Solo que esto último acabo mal, mientras que los acuerdos con los americanos gozan todavía de buena salud, tanto con los sistemas de combate de los buques de superficie, como para los del S-80.

En el caso de los tres portaviones vendidos a otros clientes, Navantia ha ido sola en la venta, pero en otras ocasiones se ha perdido mercado por motivos políticos -como en el concurso con los rusos- pese a tener un producto claramente superior.

El mercado de buques de guerra es uno muy político, donde tener algo bueno -como en su día serán sin duda los S-80- posibilita, pero no asegura la venta. Especialmente si se sale tarde y cubierto por la espesa capa de humo tóxico con la que algunos adversarios comerciales -ayudados por los habituales pesimistas nacionales- están cubriendo el futuro de nuestro submarino.

Por eso creo que habría que imitar con los S-80 el modelo que exitosamente se ha seguido con los buques de superficie e ir a una asociación naval técnica y comercial conjunta hispano norteamericana -tutelada oficialmente por las dos marinas- especialmente favorecida en esta ocasión por el hecho que estos últimos no diseñan submarinos convencionales.

Una posdata final: no me preocupo de las ventas de Navantia por motivos personales -pues nunca he recibido ni un euro de ellos- sino por entender que su futuro y el de mi Armada están unidas. Esta última si que me motiva.


Ángel Tafalla

http://www.revistatenea.es

*Ángel Tafalla es almirante

lunes, 29 de julio de 2013

El submarino S-80 se retrasa hasta 2017

 

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El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, estima que los problemas técnicos detectados en el diseño y construcción por parte de Navantia del nuevo submarino S-80 provocarán su retraso hasta 2017 pero aseguró que no afectarán a su campaña de exportación, tal como algunos habían considerado.

El “número dos” de Defensa hizo estas declaraciones al diario El Economista después de conocer las conclusiones de la auditoría encargada a la empresa estadounidense Electric Boat, de General Dynamics, que confirma que necesita un rediseño, confirmando los análisis en este sentido realizados por la Armada española.
“La solución es aumentar el empuje del submarino incrementando la eslora, ya que el desvió era de más del 8 por ciento. Tenemos que reprocesar la ingeniería y estudiar en qué zonas del casco hay que realizar ese alargamiento”, dijo.

“Esos cambios los aplicaremos en el submarino S-82 –agregó-, el número dos de la serie, que pasará a ser la primera entrega, mientras que el S-81 se dejará para el final porque está en un estado de avance tan grande que sería más complicado y costoso.
Preguntado sobre en qué fecha estará listo el S-82, Argüelles contestó: “es difícil poner una fecha con precisión, pero calculamos que se entregará en 2017”.

“Lo que le importa a Defensa es que no entre en un momento de quiebra nuestra fuerza submarina por falta de efectivos y eso se va a resolver gracias al lanzamiento de la carena (alargamiento de vida) del último submarino de la serie S-70 para asegurar su estabilidad cinco años más”, agregó.
En cualquier caso, Argüelles consideró que todavía están “a tiempo para capturar una parte del mercado de submarinos de la próxima generación y el S-80 sigue situado en las primeras plazas”.

No se modifica el techo de gasto

Respecto al sobrecoste que representa este rediseño, contestó que el informe no entra en este terreno. “Aporta información muy útil en el problema de los pesos, pero la solución del programa todavía no está formulada. Primero hay que acreditar que tenemos capacidad en Navantia para hacer un submarino que cumpla con las especificaciones de la Armada. Después, sabremos exactamente cuántas unidades se necesitan y su coste. Mientras, el techo de los 2.135 millones del programa no se va a modificar”.

Preguntado si las prejubilaciones en Navantía habían influido en los problemas de diseño, el secretario de Estado de Defensa consideró que lo problemas aparecidos se derivan de la dificultad técnica que supone lanzar un submarino.

“Es un problema común para Navantia y otros países de alto grado de sofisticación tecnológica, como EEUU, Reino Unido o Australia, con programas de submarinos que necesitan una rampa de aprendizaje muy prolongada y no tiene nada que ver con saber hacer fragatas o buques de patrullas marítimas. Navantia tiene un reconocido prestigio y todo el mercado sigue con atención que sea capaz de lograr un submarino competitivo”.

Infodefensa.com

jueves, 23 de mayo de 2013

Submarinos españoles: bajar, bajan, pero subir…, no suben

 

Submarinos españoles: bajar, bajan, pero subir…, no suben
Los submarinos del tipo S-80 destinados a las Fuerzas Navales de España, calificados orgullosamente por sus creadores como los más avanzados del mundo, resultaron demasiado pesados y se hubiesen hundido apenas ser botados al mar.
El Gobierno busca financiación para llevar este proyecto a término. Pero el más ambicioso y costoso programa de defensa de España está a punto del fracaso. Solo cuatro años después del inicio de la construcción de los submarinos del tipo S-80, descubrieron que estos serían demasiado pesados. Debido a un sobrepeso de cien toneladas, estos submarinos se hundirían inmediatamente después de ser echados al agua. Según lo planificado, estos cuatro submarinos S-80 costarían al contribuyente español cerca de 2,2 millardos de euros y pasarían a disposición de las Fuerzas Navales en 2015, sin embargo, la corrección del proyecto exigirá una inversión de quinientos treinta millones de euros más, lo que puede resultar un lastre considerable para el presupuesto español, seriamente deteriorado por la crisis financiera.

 
Según los representantes de la compañía de construcción naval Navantia, responsable del proyecto S-80, el diseño fue aprobado en 2005, pero durante los cuatro años que transcurrieron hasta que comenzó la fabricación de las naves en los astilleros, el Ministerio de Defensa exigió la inclusión de equipamiento adicional. Según The Local, el sobrepeso de cien toneladas puede resultar fatal para un submarino con un desplazamiento de dos mil cuatrocientas toneladas en estado sumergido.
Ahora, Navantia solicita medio millardo de dólares más para corregir el proyecto. Ya que resulta disminuir su peso, los ingenieros prevén incrementar las dimensiones de este submarino de setenta y un metros. En cualquier caso, este proceso retrasará la entrega en uno o dos años. Los astilleros de Navantia han suspendido temporalmente los trabajos del S-80 debido a que no han llegado a un acuerdo con el Gobierno y, según The Murcia Today, los constructores navales están a punto de comenzar una huelga, motivada por la ausencia de trabajo.
Los medios de prensa españoles señalan que las Fuerzas Navales del país tendrán que tomar medidas para alargar el tiempo de servicio de la actual flota submarina, compuesta por tres submarinos franceses Agosta, con sistemas diésel-eléctricos. Estos fueron proyectados en los años setenta y están tecnológicamente obsoletos, por lo que al menos uno de ellos debía ser dado de baja en 2016.
Europa Pressinforma que los representantes de Navantia contaron a sus periodistas que semejantes errores en los proyectos de las nuevas naves de guerra son “comunes” y la compañía prevé movilizar todas sus fuerzas para enmendarlos.
En tanto, las Fuerzas Navales de España no ven con optimismo las perspectivas del proyecto, ya que los problemas con los nuevos submarinos ponen en riesgo todo el programa de rearme de la flota. Anteriormente, bajo presiones del Gobierno, que exigía la reducción del gasto en defensa de un 60 %, las Fuerzas Navales de España se vieron obligadas a renunciar al proyecto de la construcción de un nuevo portaaviones, y las Fuerzas Armadas tuvieron que cancelar el principal desfile militar de Madrid. Los miembros de la fracción opositora parlamentaria Izquierda Unida ya exigieron a los militares y proyectistas un informe sobre la situación del proyecto S-80.
Según lo planificado, los cuatro submarinos S-80, con un valor de quinientos treinta millones de euros cada uno, entrarían en servicio entre 2015 y 2018, siendo unos de los más modernos a nivel mundial. Contarían con motores de bioetanol e hidrógeno, sin consumo de aire atmosféricos, y torpedos alemanes DM2A4.
Según la clase, los submarinos S-80 son homólogos a los submarinos no atómicos rusos del proyecto 677 Lada: la primera nave de este proyecto, el “San Petersburgo”, actualmente está en período de prueba en las Fuerzas Navales de la Federación Rusa. Se estima que antes de 2020 la flota de Rusia recibirá dos submarinos más de este tipo.

El retraso del ‘S-80’ no daña la exportación de Navantia


 

 
El retraso de la primera entrega del submarino S-80 a la Armada española no afectará a la campaña de exportación. Según explican fuentes conocedoras del proceso a el Economista, aunque se diese el peor escenario de una demora de dos años en el programa se llegaría a tiempo para pujar por dos licitaciones que necesitarían un submarino de estas características y en las que Navantia está ya precalificada. Y el contrato más suculento en este terreno llega de Australia. La Armada aussie estudia la compra de una docena de submarinos, aunque el número de aparatos depende del tamaño que elija, ya que podría optar por una embarcación similar al S-80 o más grande. Si elige esta última opción, Navantia no tendría ningún problema en diseñar un nuevo submarino XXL, como ya publicó este periódico.
En principio, este programa se ha retrasado y no comenzará la licitación antes de 2017, añaden las mismas fuentes, con el objetivo de tener la primera entrega en 2025.Con este calendario, a Navantia le daría tiempo a entregar su primera unidad a las Fuerzas Armadas españolas antes de que comenzara el proceso, lo que supondría dar un empujón definitivo al S-80 frente a sus competidores, ya que se podrían comprobar las habilidades del aparato in situ.

En el caso de Noruega, que también quiere renovar su flota de submarinos, el proceso también está algo paralizado porque la Armada del país escandinavo debe de decidir si remoza la flota que ya tiene o si, por el contrario, compra nuevas unidades (podría necesitar hasta cuatro). Ambas opciones tampoco se decidirán antes de 2017, por lo que el retraso del S-80 tampoco perjudica esta campaña de exportación. Las 16 unidades que necesitan ambas armadas podrían suponer un mercado potencial para Navantia de 6.400 millones.
Pero hasta que llegue ese momento, la Armada española trabaja codo con codo con Electric Boats, una filial de General Dynamics con la que tiene desde hace años un contrato de asesoramiento y consultoría. Sobre el papel, el S-80 tiene más peso del necesario, por lo que habría que realizar un rediseño para hacerlo más grande o para reducir el peso extra.

La demora del proyecto uno o dos años beneficia a las arcas del Estado
Aunque el Gobierno nunca lo reconocería en público, la demora de la entrega del primer S-80 a la Armada beneficia a las arcas del Estado. Según explican fuentes conocedoras del proceso, hasta que no reciba la primera unidad el pago de este submarino no computa como déficit. Por tanto, se retrasaría uno o dos años un elevado importe, que se sumará a la ya maltrecha contabilidad nacional. Si se tiene en cuenta que el programa tiene un coste total de 2.100 millones, el primer prototipo podría suponer un desembolso de más de 500 millones, importe que debería de computar como déficit en el momento de la entrega.

Un portavoz oficial de Defensa preguntado por el retraso del programa S-80 explica que el Ministerio no hará comentarios hasta que haya un diagnóstico claro del problema del submarino, de su solución y de cómo afecta al calendario del programa. Desde el sector se asegura que estos retrasos son normales en programas de lanzamiento, como ya ocurre en otros negocios, como el aeronáutico.

Miguel Ángel Gavira 
Publicado en el Economista el 21 de mayo de 2013  www.eleconomista.es

lunes, 6 de mayo de 2013

Defensa confirma retrasos normales en el S-80

 

S80Infografia

La Secretaría de Estado de Defensa ha confirmado que Navantia ha detectado algunas desviaciones relacionadas con el balance de pesos del submarino S-80, aunque ha añadido que los ajustes y los retrasos en proyectos de tanta complejidad tecnológica entran “dentro de la normalidad”.
“Actualmente, y teniendo en cuenta  la complejidad inherente a estos programas, los datos están siendo analizados con detalle para conocer exactamente el alcance de los mismos y el posible impacto en el desarrollo del programa”, han señalado a Infodefensa.com fuentes de la Secretaría.
El Departamento hace hincapié en que el desarrollo del nuevo submarino S-80 es “extremadamente complejo” y contiene innumerables nuevos desarrollos tecnológicos. Esta complejidad hace que los retrasos en este tipo de proyectos sean comunes en todo el mundo y entren “dentro de la normalidad”.
“El S-80 es un submarino de la siguiente generación, que hace frente a soluciones  tecnológicas inéditas, por lo que no se pueden descartar problemas técnicos durante la construcción y pruebas del primer submarino”, han puntualizado las fuentes.

Infodefensa.com 
N. Fernández

martes, 9 de abril de 2013

Comienzan los cursos de formación en el Simulador del Submarino S-80


 
Concluida la fase de pruebas de aceptación en la Escuela de Submarinos, ha comenzado una nueva etapa en la que se imparten formación con el objetivo de proporcionar a los Instructores de la ESUBMAR, y al personal técnico y de programación del CPT-SUB, los conocimientos necesarios de aquellos equipos instalados en el Simulador de Plataforma de la serie de Submarinos S-80, para poder llevar a cabo la instrucción de los miembros de las dotaciones, así como la utilización segura y eficaz y un adecuado mantenimiento de la instalación. Los primeros cursos se centran en la Operación y el Mantenimiento del Simulador.
 
 
Forman parte de un ambicioso plan de formación que ha puesto en marcha Navantia para el personal de la Armada, dentro del programa S-80, que abarca los objetivos de entrenamiento en la operación de los simuladores de plataforma y táctico, ambos desarrollados por Sistemas FABA, así como un Plan de Formación para Dotaciones


viernes, 12 de octubre de 2012

Peligra la venta de doce submarinos S-80 a Australia


 

La española Navantia continúa negociando con el Gobierno de Australia para lograr el contrato de construcción de submarinos S80. Sin embargo, en la firma española son conscientes del peligro que supone la irrupción de Japón en las negociaciones: los nipones quieren vender sus propios sistemas y Australia "se está dejando querer".

Es una de las mayores esperanzas del sector naval militar español. Lograr el contrato para la producción de doce submarinos para la armada australiana supondría un negocio de 28.000 millones de euros. Un impacto económico sin igual para los astilleros Cartagena.
Pero según han confirmado fuentes de Navantia a El Confidencial Digital, el proceso de negociación se está complicando. “Las relaciones de Navantia y de España con Australia son muy buenas, pero la entrada en escena de Japón es peligrosa”.
Los gobiernos de Australia y Japón firmaron el pasado mes de septiembre un amplio acuerdo de cooperación estratégica –Japón sólo tiene uno similar con Estados Unidos-, en el que se incluyeron algunas clausulas relacionadas con la industria naval militar.

 
Un submarino probado
Navantia lleva negociando desde 2006 con Australia, y la opción de los S80 parecía hasta ahora la que más opciones tenía, por delante de los astilleros franceses DCNS y los alemanes HDW.
El motivo, aparte de la buena relación empresarial entre los astilleros españoles y el Gobierno de Australia –comprador de dos Buques de Proyección Estratégica y tres fragatas F-100-, era el apoyo de Estados Unidos al proyecto español. El sistema de guerra de los S-80 es de fabricación estadounidense.
Sin embargo, Australia ha dejado claro en varias ocasiones que le gustaría optar por un submarino ya probado, no comprado sobre plano. Y esta es la principal ventaja que manejan los astilleros nipones. Cuatro de sus nuevos submarinos diesel de tamaño medio, clase Soyru –similares al S-80- , ya están en activo en la marina japonesa. El s-80, sin embargo, no llegará hasta 2013.
El gobierno nipón, acuciado también por la crisis del sector, ha decidido además flexibilizar las duras condiciones para la exportación de material de Defensa a otros países.
Pese a todo, y aunque no se oculta la preocupación, en Navantia se sigue viendo la oportunidad de negocio con optimismo. “Navantia ha demostrado a Australia su saber hacer y su seriedad, y las condiciones de transferencia de tecnología y las posibilidades de deslocalización de la producción siguen siendo nuestros factores a favor para lograr el contrato” aseguran fuentes de los astilleros españoles.

http://www.elconfidencialdigital.com
 

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