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viernes, 21 de febrero de 2014

Gobierno italiano podría favorecer al Typhoon y perjudicar al JSF

 
   
El Partido Democrático (PD) italiano estaría preparando un documento para recortar más aún el pedido italiano del programa Joint Strike Fighter (JSF) desde los 90 aviones hasta 45 y apoyar la inversión en la tranche 3B del Eurofighter. Italia ya había reducido su pedido inicial de 131 aviones JSF hasta los 90 actuales.

El PD ya se mostraba contrario al JSF cuando formaba parte del anterior gobierno de coalición pero ahora su líder, Matteo Renzi, será el encargado de formar gobierno después de la enésima crisis en el gobierno italiano, que ha supuesto la marcha del anterior presidente Enrico Letta.

Precisamente Renzi hizo en el pasado declaraciones favorables a recortar el programa JSF motivadas por la situación económica por la que atraviesa Italia y las continuas informaciones sobre retrasos, fallos y sobrecostes del avión estadounidense.

Sin embargo, la presión del PD en Italia sobre el JSF tendría dos explicaciones. Por un lado una verdadera intención de apoyar el programa europeo Typhoon, desarrollando la versión multirol y de ataque a tierra 3B y favoreciendo la integración europea de la industria de defensa. 

Pero por otra parte se pretendería mejorar la posición de la industria italiana en el consorcio multinacional que construye el avión, liderado por la estadounidense Lockheed Martin. En Italia se realizan tareas de ensamblaje final y entregas del avión en varias instalaciones de la empresa Finmeccanica,  socia de Lockheed Martin y que en varias ocasiones se ha mostrado descontenta con la evolución del programa. 

(J.N.G.)
http://www.defensa.com

lunes, 27 de enero de 2014

¿ Qué contratiempos está sufriendo el F-35 JSF ?

 

 
El desarrollo del nuevo avión de combate F-35 Joint Strike no está exento de sobresaltos para el Pentágono y su fabricante, Lockheed Martin. Al parecer, algunos problemas son recurrentes. 

 
Según un borrador de informe del probador Michael Gilmore al que ha tenido acceso la agencia Reuters, el F-35 esconde algunas características "inaceptables". 

Gilmore, jefe de pruebas de armamento del Pentágono, se refiere en particular al software Block 2B, con el que todavía quedan por resolver "deficiencias en el radar, la electrónica, la navegación, el sistema electro-óptico de selección del objetivo (EOTS, por sus siglas en inglés), el `display´ montado en el casco del piloto y el sistema de transmisión de datos". 

Está previsto que este informe se pase al Congreso estadounidense la semana que viene.

Gilmore critica, además, que Lockheed Martin haya entregado los F-35 con un 50 % o menos de las capacidades que estipulaba el contrato. El `software´ emite demasiadas advertencias innecesarias, lo que se traduce "en un pobre rendimiento de sus sensores".

Según el informe, estos problemas retrasarían la utilización del F-35 hasta julio de 2016, con la revisión del `software´ Block 2B completada para noviembre de 2015.
No obstante, el comandante Gilmore ha sido tradicionalmente uno de los mayores críticos del desarrollo del F-35. Otras personas que están participando en el programa se muestran mucho más optimistas. 

El teniente general de la Fuerza Aérea de EE.UU. Chris Bogdan, jefe del programa del F-35, reconoce que "todavía hay riesgos, pero son comprensibles y manejables". Bogdan considera que "los resultados en los tests subrayan nuestra confianza en el rendimiento" del F-35. 

Sergio Álvarez
 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Holanda da el mayor empuje internacional al caza F-35

 

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Tras serias dudas sobre la consecución del programa, las autoridades holandesas han seleccionado al F-35 Joint Strike Fighter (JSF) para sustituir a su antigua flota de cazas F-16. Holanda es uno de los nueve países socios que están desarrollando este avión, el programa militar más caro de la historia, liderados por EE UU y su fabricante Lockheed Martin.

La elección, publicada ayer por el mayor periódico holandés –el Telegraaf– y confirmada posteriormente por el Ministerio de Defensa, termina con dieciocho años de incertidumbres sobre el futuro de una compra que era percibida como demasiado cara en un momento en el que el Ministerio de Defensa está tratando de recortar 1.330 millones de euros en su presupuesto.

Finalmente, las altas prestaciones han pesado más en la elección que el alto precio y Holanda adquirirá 37 JSF –de los 85 que había previsto inicialmente–, para los que ha presupuestado 4.500 millones de euros (121,6 millones por avión).

Disponer de estos aparatos también le supondrá al país un gasto adicional de 270 millones de euros al año, según la información que el diario ha recogido de fuentes gubernamentales. La publicación especializada Defense Aerospace subraya en este punto que el coste total de operar con la nueva flota durante treinta años sumará un gasto de 8.100 millones de euros, sin contar con el aumento de la inflación.

La versión adquirida por Holanda será la F-35A, preparada para despegues y aterrizajes convencionales y la de mayor producción. La Fuerza Aérea de EE UU tiene previsto dotarse con más de 1.700 aviones de esta variante, recuerda Defense News.

Pese a los altos costes,  y gracias a una cuidadosa elaboración presupuestaria, las autoridades holandesas podrían acabar adquiriendo más unidades de este modelo en el futuro, apunta el Telegraaf en su noticia.

Dutch News, especializado en información sobre los Países Bajos en inglés, recuerda en sus páginas que fuentes del Partido Laborista, opuesto anteriormente a esta compra, señalaban que ahora estaban a favor de su adquisición, lo que despejaba el camino para la aprobación final del Gobierno.

Actualmente Holanda ya cuenta con una unidad de prueba de este modelo y espera recibir una segunda antes de final de año. Los nuevos aparatos sustituirán gradualmente a los antiguos F-16 entre 2019 y 2023.


La decisión holandesa supone la mayor venta fuera de EE UU de este avión hasta la fecha y un espaldarazo importante a un programa que ha experimentado constantes retrasos y aumentos de costes desde el principio. “Es un gran día para el programa “, ha apuntado la vicepresidenta de Lockheed Martin y directora general del F-35, Lorraine Martin, al hacerse pública la noticia.

El programa militar más caro de la historia

El aumento de costes es el principal motivo por el que Turquía, Dinamarca, Italia, Australia, Holanda, Gran Bretaña, Japón e incluso Estados Unidos –socios todos ellos de este programa, el más caro de la historia– se han planteado el recorte del número de unidades que inicialmente habían previsto adquirir, o incluso, en algunos casos, el abandono total de este proyecto. El noveno asociado es Noruega, el único país de esta alianza que aún no ha sembrado dudas sobre el cumplimiento de sus compromisos de compra.

En todo caso, estos países no están obligados a adquirir los aviones que están ayudando a desarrollar, sino que deben seleccionarlos en sus correspondientes concursos nacionales a los que también concurren otros modelos.

Según la estimación divulgada por el Pentágono hace tres meses, los cerca de 2.500 F-35 que está previsto comercializar durante las próximas tres décadas conllevarán un coste total de 391.000 millones de dólares (unos 300.000 millones de euros). La cifra ya supone cerca de un 70% más respecto al coste estimado en 2001

El Joint Strike Fighter cuenta con tres variantes: la mencionada F-35A, más ligera y preparada para el despegue y el aterrizaje convencional (CTOL),  la versión F-35B para despegues cortos y aterrizajes verticales (STVOL) para operar desde portaaeronaves, y el F-35C, variante naval preparada para su despliegue en  grandes portaaviones, desde donde despega impulsado por catapultas y aterriza ayudado por su gancho trasero, con el que atrapa el cable anclado al buque.

Fotos: Lockheed Martin
Infodefensa.com 
Ginés Soriano

martes, 20 de noviembre de 2012

Los nuevos cazas F-35 JSF 'asoman la nariz'

 
Lockheed Martin promete tenerlos a punto sólo en 2015.

Lockheed Martin ha comenzado a enviar los primeros cazas multifuncionales F-35 JSF al Cuerpo de Marines de EE.UU., pero aún quedan más años y más dinero para se dé el 'toque' final al proyecto más caro del Pentágono. La base aérea de los infantes de la marina en Yuma, en el estado de Arizona, la mayor base aérea del Cuerpo, recibió su primer F-35 Joint Strike Fighter el pasado viernes, pero esta costosa adquisición no será capaz de alcanzar sus objetivos a velocidades subsónicas en un futuro cercano. 

El Pentágono espera que la base de Yuma albergue pronto el 121º escuadrón de cazas de combate, la primera unidad de estas aeronaves desplegada para acometer misiones de combate. Mientras tanto, Lockheed Martin, el contratista del Departamento de Defensa encargado de completar el pedido de estos aviones, un pedido cada vez más obstaculizado, aún tiene trabajo por delante. El portal wired.com indica que la llegada del primer F-35 a la base de Yuma no quiere decir que el aparato pueda volar. El sistema computerizado de la logística en estas aeronaves, el software del sistema de control de vuelos y los cascos especiales, todavía no están en condiciones de ser usados en vuelo, y sin todos estos detalles intrincados perfectamente ajustados las aeronaves no podrán ser usadas.

 
En septiembre de este año el director entrante del programa F-35 criticó a Lockheed Martin por desperdiciar los recursos del país asignados para el ambicioso proyecto, que se ha convertido en el programa más caro de todas las adquisiciones de armas del Pentágono en todos los años de su existencia. Tras varios años de complicaciones, la sofisticada aeronave sigue presentando nuevos problemas, lo que pone en tela de juicio el futuro mismo del proyecto. De ahí que varias naciones ya estén reconsiderando sus contratos con Lockheed a la espera de que sea terminado su contrato con EE.UU. "No hay más dinero ni más tiempo para el desarrollo de este programa", señaló el mayor general Christopher Bogdan en la conferencia anual de la Asociación de la Fuerza Aérea en las afueras de Washington. "Eso es todo. No vamos a volver y a pedir más". En el programa de F-35 se llevan invertidos 395.700 millones de dólares, es decir, un 70% más del gasto inicialmente previsto. Y mientras que la obtención de un producto terminado requerirá aún más años, el modelo primitivo que se promociona en la base de Yuma estaría siendo utilizado para demostrar que los F-35 Joint Strike Fighter pronto estarán listos contra viento y marea. Sin embargo, hoy en día es poco el provecho el que los militares pueden sacar a la aeronave. 

No solo problemas informáticos 

El rotativo californiano 'North County Times' asegura que "el entrenamiento táctico puede comenzar dentro de un año, después de que 10-12 pilotos estén capacitados para pilotarlo". Sin embargo, el diario establece que "el escuadrón no será capaz de actuar hasta que los aviones tengan revisado el bloque 2B de su software, hecho que Lockheed promete terminar a mediados de 2015". Según Wired, la fecha final de la actualización sigue siendo incierta, puesto que 24 millones de líneas del código fuente del software (las instrucciones que debe seguir la computadora para ejecutar dicho programa), nueve millones más de lo previsto, tendrán que ser revisadas antes de que el avión pueda despegar y derribar objetivos a una velocidad y precisión sin parangón en el mundo. Mientras tanto, los pilotos del Pentágono se ven obligados a confiar en un sistema de casco desarrollado por BAE Systems, el competidor principal de Lockheed. Una vez resueltos estos problemas, la base de Yuma estaría pendiente de recibir sólo una cosa para hacer completamente operativa la flota de los F-35: un perfecto sistema de armas, que aún se encuentra en desarrollo. Se prevé que para obtenerlo se requerirán cientos millones de dólares más. 

Flickr / Brandon Claflin 
http://actualidad.rt.com
 

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