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martes, 2 de septiembre de 2014

El rediseño del motor del F-35 podría acarrear nuevos atrasos

 

Según fuentes de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF), Pratt & Whitney, proveedor de los motores del avión de combate F-35 o Joint Strike Fighter (JSF), introducirá un cambio de diseño en el motor F135 como consecuencia del accidente del pasado 23 de junio. 

Ese día, un avión de combate F-35A de la USAF se incendió por el excesivo rozamiento del aspa de una turbina en el interior del motor mientras la aeronave estaba lista para despegar en la base aérea de Eglin para un vuelo de pruebas. 

Hasta el momento no se han hecho públicos los datos del accidente y se desconoce si se trata de un problema de diseño o de fabricación defectuosa de algún componente. 

Sin embargo, la empresa fabricante habría optado por introducir un cambio de diseño en el motor, sin que se conozca aún el alcance de este rediseño. El fabricante realizará pruebas de los motores en banco para comprobar el correcto funcionamiento del rediseño durante este mes, según confirmó la propia empresa.


En declaraciones del 25 de agosto, el general Mark Welsh, Jefe del Estado Mayor de la USAF, se mostraba confiado en que el problema estaba próximo a solucionarse. Confirmaba además que el fabricante estaba trabajando en el rediseño del motor para solucionar el problema.

Hasta que se solvente este problema, la flota de F-35 permanece con restricciones de vuelo, lo que podría alterar de nuevo los plazos del programa y el hito de la Capacidad Operacional Inicial (IOC) en cada uno de los tres cuerpos que lo operarán. 

Los marines en 2016 son los que primero van a tener en servicio los aviones, con una fecha prevista para agosto de 2016, seguido por la USAF en 2017 y la Navy en 2019.

 (J.N.G.)
defensa.com

domingo, 31 de agosto de 2014

Australia anuncia que comprará 58 cazas F35 más



El Gobierno de Australia anunció la compra de 58 cazas F-35 Joint Strike Fighters por valor de 11.600 millones de dólares (8.400 millones de euros) que se espera entren en servicio para el 2020. 

Con este nuevo pedido las Fuerzas Aéreas australianas contarán en el futuro con 75 unidades del F-35.

"Los nuevos cazas proporcionarán un gran impulso a la capacidad de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de las Fueras de Defensa Australiana", apuntó el primer ministro australiano, Tony Abbott, en un comunicado publicado anoche. 

El acuerdo con el fabricante estadounidense Lockheed Martin Aeronautics, creador del F-35, incluye armas, material de repuesto y los servicios de mantenimiento de las aeronaves.

El Libro Blanco de Defensa 2013, hecho público durante la anterior gestión laborista, plasmó ya las intenciones del Gobierno de renovar la actual flota de aviones de las Fuerzas Aéreas.

miércoles, 20 de agosto de 2014

El caza estadounidense F-35, un fiasco de más de un billón de dólares

 
A pesar de los numerosos problemas técnicos y de los retrasos en su construcción, el Pentágono se aferra sin otra alternativa al programa del caza polivalente de quinta generación F-35, que tiene, además, un enorme impacto económico en 10 naciones.
 
Existen preocupaciones estratégicas de que el avión F-35 Lightning Joint Strike Fighter sea vulnerable a ataques cibernéticos, de que su casco pueda romperse y de que sus especificaciones de diseño hayan sido robadas. El año pasado inspectores del Pentágono revelaron un total de 363 defectos en el programa de desarrollo del caza de ataque unificado (Joint Strike Fighter, JSF) F-35. Sin embargo, la Fuerza Aérea de EE.UU., la Infantería de Marina y la Armada no quieren abandonar el programa de desarrollo del avión porque, al parecer, siguen creyendo en la gran promesa que el F-35 representa.


El Pentágono ha comprado un total de 29 aeronaves de este tipo este año y ha solicitado financiación para adquirir 34 aviones adicionales para el año fiscal 2015. Mientras tanto, han salido a la luz sobrecostos enormes que casi han duplicado las estimaciones de gastos iniciales, elevando los costos de la construcción de los aviones hasta alrededor de 400.000 millones y los de mantenimiento hasta 1,5 billones de dólares, informa 'Business Insider'.

Una de las razones por las que el proyecto se ha convertido en tamaño despilfarro es que 46 estados de EE.UU. y otros nueve países están invirtiendo de manera significativa en el plan, pues de su desarrollo dependen muchos ingresos y puestos de trabajo.

Todos los estados de EE.UU. excepto Alaska, Hawái, Nebraska y Wyoming tienen vínculos económicos con el F-35. Con ello, 18 estados están involucrados en el proyecto con más de 100 millones de dólares de su actividad económica, de acuerdo con la principal contratista, Lockheed Martin. En total, el proyecto ha creado cerca de 32.500 puestos de trabajo en EE.UU. El estado donde el proyecto del F-35 tiene mayor impacto económico es Texas. Lo siguen California, Florida, New Hampshire y Maryland.

A nivel mundial, otros nueve países tienen importantes vínculos con el desarrollo del F-35. Australia, entre ellos, posee el mayor número de vínculos económicos con el proyecto miliar con 27 contratistas que se ocupan del diseño del caza y de sus sistemas electrónicos. Asimismo, en el proyecto están implicados Canadá, Dinamarca, Francia, Italia, los Países Bajos, Noruega, Turquía y el Reino Unido.

Teniendo en cuenta el reciente retraso del proyecto, el caza polivalente de quinta generación podría convertirse en realidad en septiembre de 2017, señala el rotativo.

© Lockheed Martin/US Navy
http://actualidad.rt.com 

miércoles, 30 de julio de 2014

The New York Times critica con severidad el programa del caza F-35

 

 


La incapacidad de hacer volar con garantías un ejemplar del Joint Strike Fighter, el avión de combate más avanzado del mundo, en la reciente feria aeronáutica internacional de Farnborough (Reino Unido) es el último capítulo de una serie de contratiempos que lleva al The New York Times a dedicar un editorial al F-35, como habitualmente es conocido este modelo a cuyo frente está la firma norteamericana Lockheed Martin. 

En el artículo, firmado el domingo por su Junta Editorial, el diario apunta que el episodio de Farnborough no es más “que el último de una serie de reveses”  que deberían llevar a una “reevaluación” del programa.
“A pesar de su tormentosa historia, el Congreso todavía sigue derramando dinero sobre un programa que está previsto que produzca más de 2.400 F-35 para la Fuerza Aérea, la Marina y el Cuerpo de Marines hasta el año 2037”, explica el texto.

En él se recuerda que el último problema detectado fue el fallo de un motor Pratt & Whitney de uno de los aviones en una base de Florida el pasado 23 de junio, cuando el aparato se preparaba para el despegue. El incidente llevó al Pentágono a prohibir temporalmente los vuelos de las 97 unidades del modelo construido por Lockheed Martin, lo que impidió días después su puesta de largo en Europa aprovechando la expectación que Farnborough levanta en el sector.

 
The New York Times recoge la opinión del Pentágono y los fabricantes confiando en que el caso, todavía bajo investigación, se trate de un problema menor, pero recuerda que el F-35 ya lleva 14 años de un desarrollo trufado de problemas. Paradójicamente, este programa debía probar la capacidad de Estados Unidos para construir un arma de tecnología avanzada de manera asequible y sin grandes retrasos. 

Sin embargo, el precio estimado del proyecto ya se ha elevado un 42 por ciento desde 2007, hasta estimarse en 400.000 millones de dólares. El coste de cada avión ya es el doble del previsto, y se estima que entre en plena producción en 2019, seis años más tarde de lo planeado.

El periódico pone el acento en los sucesivos informes –tanto del Gobierno, como del Pentágono, como de grupos no gubernamentales– en los que se “han expuesto graves deficiencias” en el desarrollo del avión. Cita, como ejemplo, la gran capacidad con la que el F-35 se ha concebido para integrar sensores y armas, y en la que aún no se ha logrado que funcione el software pertinente.

 Mejor comprar más F-15, F-16 y F-18, y modernizar los A-10

Incluso William Hartung, del Centro de Política Internacional, ha argumentado que aunque el avión llegue a resolver todos sus problemas técnicos “será demasiado pequeño para servir como un bombardero efectivo, no maniobrará lo suficiente para los combates aéreos y será demasiado rápido y vulnerable como para hacer bien el trabajo de apoyo a las tropas en tierra”.

En este punto, el editorial recuerda que no sólo están en las “necesidades americanas”, sino que una docena de países planea comprar estos aviones. La situación ha llevado a algunos expertos a afirmar que el Pentágono podría ahorrar dinero y asegurar que Estados Unidos tiene un avión mejor que sus adversarios comprando menos F-35 y más F-15, F-16 y F-18, cazas que ya están operativos, y modernizando aparatos de ataque al suelo A-10 Warhog.

El diario concluye advirtiendo que, en este caso, “el sentido común se evapora cuando se trata de armamento de alto precio, y los miembros del Congreso están siendo fuertemente presionados por los adinerados contratistas de defensa”.


Foto: Lockheed Martin
Infodefensa.com

martes, 24 de septiembre de 2013

Las dudas vuelven a planear sobre los socios europeos del caza F-35 JSF

 





 
Las dudas vuelven a sobrevolar las compras de aviones de combate F-35 JSF previstas por distintos países europeos. El espaldarazo que Holanda dio la semana pasada a este programa internacional de cazas de quinta generación –el proyecto militar más caro de la historia– al confirmar la compra de 37 unidades, se desinfla ligeramente por las dudas vertidas por la oficina de contabilidad del Gobierno del país, que el jueves alertó sobre las consecuencias en las finanzas que plantea su adquisición. 

Pero los temores llegan ahora principalmente del cierre de presupuestos a los que estos días se enfrenan los Ejecutivos europeos. El rigor en el gasto preside de nuevo las cuentas.

En este contexto, el portal de noticias PressEurop –consorcio creado por las publicaciones Courrier International, de París; CouCourrier Internacional, de Lisboa; Forum, de Varsovia, e Internazionale, de Roma– ha publicado un repaso a la situación de este programa militar liderado por la firma norteamericana Lockheed Martin en algunos países de Europa.


Así, en Bélgica la compra de aviones F-35 choca actualmente con una fuerte resistencia por parte de los socialistas, en la oposición, que critican su alto precio y también ponen el acento en que sus prestaciones tecnológicas estarán anticuadas dentro de una década, tal y como ha publicado el periódico belga De Standaard.

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En Holanda, además del mencionado informe en contra, los socios laboristas del primer ministro liberal-conservador Mark Rutte tampoco están conforme con la compra, a pesar de la confirmada compra de 37 de los 85 aparatos inicialmente previstos, y afirman que aún “no se ha dicho la última palabra” sobre este asunto, según recoge PressEurop de la publicación local De Volkskrant.

Además, la decisión holandesa de adquirir finalmente muchos menos aviones de los previstos inicialmente no ha gustado en Italia, país que trata de situarse en el primer plano europeo de este programa, del que forman parte nueve países: Estados Unidos, Turquía, Dinamarca, Italia, Australia, Holanda, Gran Bretaña, Japón y Noruega.

Los F-35 italianos y holandeses tienen previsto ensamblarse en una factoría construida expresamente en Cameri, al noroeste de Italia, pero de los 216 aparatos para los que fue concebida, únicamente podrían llegar a construir 127, ya que los italianos también han reducido sus pedidos previstos de 131 aeronaves a 90.

De este modo, la viabilidad de la operación, liderada por la italiana Alenia Aermacchi, división aeronáutica del grupo Finmeccanica, queda en riesgo, según la publicación milanesa Il Sole 24 Ore. Sobre todo, después de conocerse que Noruega, único socio del F-35 que aún no ha planteado dudas sobre su previsión inicial de pedidos, contempla contratar el mantenimiento y entrenamiento de sus JSF a Reino Unido.

Aumento de costes

El aumento de costes es el principal motivo por el que los socios del programa, que no están obligados a adquirir los aviones que están ayudando a desarrollar, se han planteado el recorte del número de unidades que inicialmente habían previsto adquirir, o incluso, en algunos casos, el abandono total del proyecto.

Según la estimación Pentágono, los cerca de 2.500 F-35 que está previsto comercializar durante las próximas tres décadas conllevarán un coste total de 391.000 millones de dólares (unos 300.000 millones de euros),  un 70% más respecto al coste estimado en 2001.

Foto: Lockheed Martin
Infodefensa.com
 

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