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martes, 6 de mayo de 2014

Una fuerza creíble como respuesta a Rusia

 



Lo qu sucede en Ucrania es un desafío por parte de Rusia al orden internacional, escudándose en la presunta necesidad de proteger a la minoría rusoparlante para usar la fuerza. Pero, para hacerle frente, europeos y estadounidenses tienen que aumentar su credibilidad.
En mis dos anteriores Tribunas he expresado la opinión de que lo que está ocurriendo en Ucrania tendrá consecuencias más allá de este país y que la OTAN debería considerar -de alguna manera- volver a sus orígenes y preocuparse por sus fronteras más que por el lejano Afganistán.  

Vamos a por la tercera

Del enfermo ucraniano se ocupan numerosos doctores, aunque siempre es más fácil diagnosticar la enfermedad que proponer la cura. Trataré de centrarme en la propuesta sobre las medidas a adoptar, aunque me temo que un mínimo de análisis de la situación seguirá siendo necesario.

Lo que Rusia está intentando en Ucrania es resolver un problema –el de las minorías rusoparlantes- por medio del uso o amenaza del uso de la fuerza. Como sucede que no es solo Ucrania, ni mucho menos, la única nación que tiene minorías, estos procedimientos –de quedar impunes- podrían ser imitados por todos aquellos países con análogas reivindicaciones y fuerza militar superior a la de sus vecinos. En Europa, o en la China.


Vivimos básicamente en un sistema cuyo orden político, financiero y mercantil internacional fue diseñado por los norteamericanos tras la finalización de la 2ª Guerra Mundial; que se extendió luego-tras la disolución de la Unión Soviética-a la totalidad del planeta y que denominamos globalización. 

Pero este sistema no constituye el fin de la historia y algún día caerá o se transformara como lo hicieron los imperios anteriores.

Quizás el presente “imperio” norteamericano se diferencie de los que le precedieron en que busca menos el dominio territorial de los países, aunque exige que se juegue con sus reglas, especialmente, en los intercambios comerciales y financieros bajo su escudo, lo que exige –también-una cierta aceptación cultural y jurídica de la manera de ver el mundo que tienen los norteamericanos.

Ningún ordenamiento sobrevive a la falta de poder coercitivo de la autoridad que lo promulgó. En la esfera internacional –donde la aceptación de este poder es másdiscutida- esta autoridad a veces es desafiada, aunque todos estamos restringidos por el temor a la reciprocidad.

La administración Obama, desde lo de Libia, pero sobre todo con su inacción en Siria, trata de que sobreviva “su” sistema internacional, pero sin asumir las funciones de guardián que le corresponde como inventor –y principal beneficiario- del orden  por ellos inspirado. Y lo mismo que los jueces de una nación estarían impotentes si no existiera policía, el presidente Putin ha intuido la oportunidad de desafiar impunemente el orden actual, tratando de sustituirlo por su concepto de lo justo históricamente, al menos desde el punto de vista ruso.

 
La eficacia de la fuerza militar tiene dos componentes básicos: las capacidades y la voluntad de emplearla cuando llegue la ocasión. Sin la percepción por nuestros adversarios de que estamos dispuestos a usarlo, ningún ejército del mundo es eficaz, al menos en su misión previa de disuadir al que tenemos enfrente de emplear medios violentos. 

Esa es la paradoja de la fuerza: que para no tener que utilizarla hay que estar siempre listo para aplicarla; que depende de la credibilidad –medida de dicha voluntad- del que la ostenta, entre los que no se encuentra precisamente el presidente Obama, al menos a los ojos de Putin.

En el pasado escenario de guerra fría –peor que el actual pues incluía un profundo enfrentamiento ideológico- el estacionar fuerzas norteamericanas en Europa, adicionalmente a las ventajas de inmediatez tácticas que ofrecía, añadía una enorme credibilidad a que los norteamericanos se involucrarían desde el primer momento de un ataque soviético, en contraste con lo que paso en las dos guerras mundiales donde solo intervinieron en la fase final de las hostilidades.


Esto era así porque inevitablemente morirían soldados norteamericanos desde el primer día de guerra caliente. Pese a la terrible incógnita de las armas nucleares, la anterior credibilidad norteamericana ante la OTAN europea era inmensa. Esta situación es la que hay que tratar de recuperar y la historia reciente nos muestra pues como hacerlo: estacionando unidades norteamericanas en los países europeos del Este de la Alianza.

Si bien la amenaza al orden mundial establecido causado por la actitud de Putin es lo suficientemente seria para que la débil voluntad política europea busque en la OTAN un marco donde reforzarse, es a la administración Obama a la que corresponde la responsabilidad de liderar un orden que le es propio y que le exigirá reconsiderar en cierto modo giros y piruetas hacia el Pacifico y actitudes ante la primavera árabe -y los sunitas en particular- que no ayudan precisamente a la credibilidad de su inmensa maquina militar.

En Gales, el próximo septiembre, se reunirán los jefes de Estado y Gobierno de las naciones OTAN. Esperemos que las constantes geoestratégicas que estamos viendo en el Este de Europa y las graves consecuencias desestabilizadoras de la situación en el África subsahariana encuentren una equilibrada respuesta de las medidas de fuerza a aplicar, cuya credibilidad será un factor crucial.

Todos necesitamos aumentar nuestra credibilidad: la de su voluntad los norteamericanos, y los europeos -especialmente los españoles- su corresponsabilidad a través de su inversión militar.
Hay que estar dispuesto a luchar por todo lo que merece la pena, tanto en la vida de las personas como de las naciones.

Ángel Tafalla
http://www.onemagazine.es

 

lunes, 10 de febrero de 2014

Hitos y curiosidades de la Guerra Fría




 
Los más de cuarenta años marcados por la tensión geopolítica, económica e ideológica entre la URSS y EE.UU. pasaron a la historia como la Guerra Fría (1946 - 1991), un periodo bien conocido y plagado de hechos e hitos históricos. 

¿Quién inventó el término Guerra Fría? 

El uso del término Guerra Fría se generalizó en el año 1945 para designar las tensiones geopolíticas entre la URSS y EE.UU. 

Por primera vez apareció el 19 de octubre de 1945 en un artículo de George Orwell titulado 'Tú y la bomba atómica' en el diario británico 'Tribune', donde sostenía que la aparición de las bombas atómicas llevarán a la aparición de dos o tres megapotencias que, de una parte, podrían matar a millones de personas y, de otra, comprometerse a no atacar nunca a otras megapotencias. 

A dicha situación Orwell la denominó "guerra fría". No obstante, fue el financiero estadounidense y consejero presidencial Bernard Baruch quien usó oficialmente el término por primera vez el 16 de abril de 1947 durante un discurso en la Camará de Representantes de Carolina del Sur cuando afirmó: "No nos engañemos: estamos inmersos en una Guerra fría". A popularizar el término también contribuyó el columnista Walter Lippmann con la edición en 1947 de un libro titulado 'Guerra fría'. 

 
300 bombas para 100 ciudades soviéticas 

En 1949 EE.UU. elaboró el plan Dropshot con la vista puesta en una eventual guerra nuclear contra URSS y que contemplaba el lanzamiento de 300 bombas atómicas y de 29.000 misiles de gran potencia sobre más de 200 objetivos en 100 ciudades soviéticas para prevenir la expansión de la URSS y la unión de nuevas repúblicas. 

El comienzo de la guerra fue fijado para el 1 de enero de 1957, pero, según los historiadores, el plan no fue aprobado por el Estado Mayor Conjunto o la Junta de Jefes del Estado Mayor. Hasta 1951 fue usado a menudo como fuente de información sobre lo que haría falta para hacer frente a la URSS y cuánto costaría.

 
Bomba atómica en la Luna 

El plan secreto Proyecto A119 o 'Estudio sobre los vuelos científicos a la Luna' fue elaborado en 1958 por la Fuerza Aérea de EE.UU. y consistía en detonar una bomba nuclear sobre la superficie de la Luna. Se presume que el plan tenía como objetivo demostrar la superioridad de EE.UU. en relación a la URSS y al resto del mundo durante la Guerra Fría. La mayor parte de los documentos relacionados con el plan, que fue revelado solo en el año 2000, ha sido destruida y Washington no ha confirmado oficialmente la existencia de dicho programa. 

 
La clave secreta del arsenal nuclear de EE.UU. era '00000000' 

Durante cerca de 20 años las claves de lanzamiento de misiles intercontinentales se componían de ocho ceros. En 1962 el presidente John Kennedy firmó un decreto para proteger cada arma nuclear del sistema PAL excluyendo la posibilidad de lanzamiento sin la clave correcta ni una autorización. Estos sistemas fueron instalados bajo la supervisión del secretario de Defensa de la época, Robert McNamara. 

En 1977 fue tomada la decisión de cambiar el clave y poner a cada misil su clave individual. 8 billones de dólares para la guerra ideológica El historiador de relaciones internacionales Walter LaFeber ha calculado que EE.UU. desembolsó durante la Guerra Fría alrededor de 8 billones de dólares, si se tiene en cuenta el dinero que EE.UU. gastó en la guerra de Corea y de Vietnam, la intervención en Afganistán, Nicaragua, Cuba, Chile, Republica Dominicana y Granada, las operaciones de la CIA y el desarrollo de armamento. 

 
Medallas bipolares 

En abril de 2007 el Congreso de EE.UU. aprobó un proyecto de ley para establecer un nuevo galardón por la participación en la Guerra Fría. Se trata de una medalla sin estatus oficial que el Ejército de EE.UU. no reconoce. Cualquier soldado que sirviera en las Fuerzas Armadas de EE.UU. durante este periodo, puede adquirir esta medalla. Solo Louisiana, Texas y Alaska la consideran una medalla oficial. 

En EE.UU. existe una asociación de veteranos de la Guerra Fría que exige ser reconocida por las autoridades pero que solo ha logrado que el Departamento de Defensa les entregue certificados que confirman su participación en la Guerra Fría. 

 
La Operación Anádir en Cuba 

Así fue como los militares de la URSS llamaron al emplazamiento ultrasecreto de misiles balísticos nucleares, bombarderos de medio alcance y una división de infantería mecanizada en Cuba. La medida se llevó a efecto en octubre de 1962 en respuesta al desplazamiento de los misiles estadounidenses en Turquía, Italia e Inglaterra, y llevó la tensión entre las dos superpotencias a su punto álgido. 

http://actualidad.rt.com

miércoles, 29 de enero de 2014

China y Rusia dan una señal a Occidente

 

 
China y Rusia fortalecen su alianza estratégica y dan, desde el mar Mediterráneo, una señal a Occidente.

De esta manera comentan los especialistas la significación geopolítica de las primeras maniobras militares ruso-chinas en el mar Mediterráneo. China, que está en esta zona de forma permanente, junto con Rusia, aumentará su presencia militar, lo que permitirá equilibrar las fuerzas de la Flota de la OTAN:

China y Rusia dan una señal a Occidente

El crucero pesado nuclear portamisiles “Pedro el Grande” y el patrullero chino “Yan Chen” ensayan maniobras y vuelos conjuntos de los helicópteros de ambas naves. Las maniobras se realizan inmediatamente después de que ambos buques garantizaron la carga y transportación segura de la primera partida de armas químicas sirias desde el puerto de Latakia hasta las costas de Italia. El director del Centro de investigaciones sociopolíticas, Vladímir Evseiev, dice:

—Hay un acercamiento entre China y Rusia. Una confirmación de esto es la visita del presidente de la República Popular China, Xi Jinping a la inauguración de las Olimpíadas en Sochi. La participación de un barco chino en la liquidación de las armas químicas es un paso hacia el acercamiento con Rusia. El solo hecho de las maniobras en el mar Mediterráneo nos habla de la disposición de China de ser más activo en la arena política, porque nunca antes había demostrado ningún interés hacia el mar Mediterráneo.

 
En el año 2013, las naves chinas estuvieron en Port Said, Egipto, en Pireo, en Grecia y en Nápoles, Italia. China tiene varias propiedades en estos puertos. Incluso, en Nápoles, la terminal que es propiedad de China es colindante con la principal base de la OTAN en el mar Mediterráneo. No es casual que las maniobras conjuntas de China y Rusia despierten el nerviosismo en Occidente. Y, según el vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos Konstantín Sivkov, esto es completamente comprensible:

 
—China pretende estar en esta zona de forma permanente, China necesita tener garantías de que los recursos del Medio Oriente, sobre todo los energéticos, no terminen estando bajo un férreo control de Occidente. Por eso China, naturalmente, está penetrando activamente hacia esta zona y quiere tener un apoyo de fuerza político-militar a sus actividades y despliega en este lugar a su Flota. China tiene barcos modernos y potentes los cuales pueden convertirse en una espectacular demostración de la presencia china.

Konstantín Sivkov está convencido que China espera resolver sus tareas geopolíticas en el mar Mediterráneo en alianza con Rusia:

—La lucha en esta región, sobre todo en su ribera oriental, será muy difícil. Por eso China y Rusia se preparan para aumentar ahí sus agrupaciones. Ni Rusia ni China serían capaces de crear por separado una comando lo suficientemente potente como para hacer frente de forma individual a la Flota de la OTAN. Sin embargo, juntos, podrían dar solución a este problema. Por eso las acciones conjuntas de China y Rusia constituyen una colaboración mutuamente ventajosa que permite equilibrar el potencial de la OTAN y crear una agrupación de la Armada balanceada en esa zona, capaz de hacer frente a la OTAN.

Vladímir Evseiev supone que las maniobras militares actuales de China y Rusia en el mar Mediterráneo serán un paso hacia el futuro fortalecimiento de la interacción de ambas Flotas:

—En general, esta dirección es hacia una alianza estratégica. Se va fortaleciendo. Todo parece indicar que es posible que se aumente la cantidad de naves durante los ejercicios. Y esto es una señal indiscutible al Occidente. Se presiona sobre Rusia, se desata contra ella una guerra informática antes de las Olimpíadas. 

Entre Moscú y Bruselas han surgido graves discrepancias con respecto a Ucrania. Todo esto empuja a Rusia hacia China. Lamentablemente esto no se entiende bien en Occidente.

Este año están planificadas unas maniobras navales militares de China y Rusia en el mar Pacífico y también ejercicios de tropas de infantería dentro de la Organización de Shanghái. No se excluye que las naves militares de ambos países interactuarán en la salida de nuevas partidas de armas químicas de Siria. Esta operación militar debe concluir el 5 de febrero.

http://spanish.ruvr.ru

jueves, 9 de enero de 2014

Política china de defensa cambia de rumbo

 


 
2013 fue un año de grandes cambios en la política exterior y de defensa de China. Tal vez se trate de uno de los síntomas de este vuelco que está dando el gigante asiático en el escenario internacional para convertirse en una potencia militar.

En marzo, Pekín modificó su postura con respecto a las islas disputadas de Senkaku (Diaoyu) al enviar, por primera vez, a sus aguas litorales, en lugar de los buques de control marítimo, buques de guerra y aviones de combate de la Armada del Ejército Popular de Liberación. 

Esta medida provocó una gran resonancia política, especialmente después de que una fragata china apuntó su radar de tiro contra un buque de guerra japonés y un helicóptero cerca de las islas en disputa.

Al mismo tiempo China llevó a cabo una reforma en su administración oceánica para, entre otras cosas, salvaguardar mejor sus derechos e intereses marítimos creando una nueva y más poderosa guardia costera. 

Para ampliar aún más sus posibilidades de respuesta en eventuales situaciones conflictivas, Pekín declaró en noviembre pasado una "zona de identificación de defensa aérea" (ZIDA) sobre las islas en disputa en el mar de China Oriental. Japón y EEUU no tardaron en demostrar su desacuerdo con la decisión unilateral de la parte china: aviones de combate, tanto estadounidenses como japoneses, sobrevolaron la zona de defensa aérea decretada por Pekín sin informar a las autoridades chinas, acciones interpretadas como un desafío a la reivindicación del nuevo espacio aéreo.

 
Aunque China no recurre al uso directo de la fuerza, tampoco está de brazos cruzados: en el primer mes después de decretar la nueva zona de defensa aérea sus aviones despegaron en cincuenta y una ocasiones como respuesta a la incursión de aeronaves extranjeras. 

Los aviones de alerta oportuna y de combate en un total de ochenta y siete vuelos para vigilar y patrullar en el espacio aéreo de la ZIDA. De esta manera, Pekín obtuvo una herramienta para ejercer presión sobre Tokio en los conflictos territoriales. 

Esto, a su vez, puede motivar al Gobierno nipón a buscar un compromiso con el país vecino pero también puede dar resultados opuestos como fortalecimiento de la alianza militar entre EEUU y Japón y de las fuerzas terrestres de autodefensa japonesas.

China admitió, además, la intención de crear otras zonas de identificación aérea, similares a la establecida en el mar de China Oriental, en el mar de China Meridional. Aún no está declarada de manera oficial pero Washington ya expresó su preocupación al respecto.

En 2013 China estableció el comité de seguridad estatal que permitirá mejorar la coordinación entre los diferentes estamentos en caso de crisis dentro y fuera del país. El nuevo organismo sustituyó los mecanismos ineficientes de toma de decisiones y tiene competencia suficiente para adoptar decisiones vinculantes. Además de funcionarios, lo integrarán representantes de las Fuerzas Armadas aumentando el peso político de los militares.

 
El año 2013 estuvo marcado por el conflicto en Siria y la frustración de los planes de EEUU que intenta desde más de dos años derrocar el régimen del presidente actual, Bashar Asad, apoyando a la insurgencia y amenazando con una intervención militar. 

A pesar de que fue Rusia la que, ante los ojos de la comunidad internacional, protagonizó la mediación entre las partes del conflicto para encontrar una solución pacífica, el papel de China no fue menos importante. 

Pekín no solo apoyó la postura rusa sino que también concedió a Siria préstamos con los que el Gobierno sirio pudo abastecerse con gastos básicos y materiales paramilitares (combustible, medicamentos, etc.) para continuar la guerra.

Rusia y China sacaron una importante lección de lo sucedido en Libia, cuando no consiguieron impedir la destrucción de su socio comercial importante. Si el régimen de Bashar Asad sobrevive este cataclismo será la primera vez después de la desintegración de la URSS, en 1991, que triunfe un gobierno “condenado” por Occidente. 

Y este éxito tendrá importantes consecuencias geopolíticas. Es importante señalar que se deberá a los esfuerzos conjuntos de Pekín y Moscú: ninguno de los países hubiera podido actuar de manera eficaz en solitario.

 
Durante 2013, China avanzó en el fortalecimiento de su poder militar, especialmente en los aspectos que convierten el país en una potencia mundial en este sentido. Por lo visto, finalizaron las pruebas de los nuevos submarinos nucleares equipados para lanzar misiles balísticos JL-2 y empezaron ensayos de nuevos misiles balísticos intercontinentales. 

La Fuerza Aérea incorpora nuevos bombarderos H-6K, se puso en marcha una nueva línea de producción de los cazas embarcado J-15 y se están construyendo dos portaaviones a la vez.

El año 2013 fue un año de importantes decisiones políticas y reformas cuyos resultados influirán en la situación política y militar en todo el mundo.
 

miércoles, 8 de enero de 2014

Mali… más difícil todavía


 

 

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Quienes nos dedicamos a la geopolítica tenemos trabajo a raudales. Aunque eso no sea necesariamente una buena noticia. Y es que las aguas bajan revueltas. El África subsahariana está adquiriendo un protagonismo inusitado y Mali se lleva la palma. Las razones son, en parte, conocidas y, por otra parte, algo más opacas. Pero si Afganistán era (y aún es) el equivalente a la “tormenta perfecta” en la que incluso un buen pilotaje de la nave podía ser insuficiente para salir del atolladero, en el caso de Mali se pueden agotar los calificativos. 

Mali es un país rico en recursos naturales y materias primas, muchos de ellos subexplotados o, simplemente, incluidos en el apartado de reservas. La lista es dilatada. En el convulso norte del Azawad, petróleo, en el este, rayano en la frontera con Níger, uranio. Pero también podemos encontrar oro, bauxita, litio o cobre, entre otros minerales apreciados.

¿Apreciados por quién, por cierto? 

Por todos. Por Francia, desde luego. Por ejemplo, su empresa AREVA ha venido actuando en régimen cuasi monopólico (hasta hace poco) en la región –por sí misma o bien participando de empresas formalmente nigerinas-. Pero ese discurso “neo-colonialista” clásico se queda muy corto cuando se trata de explicar la realidad de Mali.

No es casual, sin ir más lejos, que a los tuareg les haya dado por el independentismo en este momento, aglutinados en torno al Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), pues son la etnia dominante en dicha región norteña que, de hecho, declaró su independencia unilateralmente sin apenas receptividad en la sociedad internacional. 

Tampoco lo es la entrada en escena de China, ese actor que bajo palio de un discurso “sur-sur” y de “no injerencia en los asuntos internos” de otros Estados revestido de ideología (empleo aquí este vocablo en su acepción más despectiva, que es la considerada por Marx –paradojas de la vida, tratándose del gigante asiático-) ha penetrado con fuerza en África para hacerse con esos y otros recursos. 

China juega sus propias cartas, mediante una política crediticia que aspira a ocupar el lugar del FMI/Banco Mundial, que pasa por construir infraestructuras –sobre todo de comunicaciones- en dichos Estados y que también conlleva el desembarco de súbditos chinos en esos lares (más de 1.5 millones de chinos en diversos Estados africanos a día de hoy). 

En particular, a China le interesa sobremanera la extracción de crudo, del que es altamente dependiente desde hace más de 20 años (Angola es su principal proveedor en la zona). Pero también de uranio. De hecho, la empresa pública China Guangdong Nuclear Power Holding Company (CGNPC) firmó contratos con AREVA en 2010. Pero, lógicamente, trata de tomar posiciones en varios Estados africanos motu proprio. 

De esta forma, ya explota minas en Níger y en Namibia –en este caso, el cuarto yacimiento de uranio más grande del mundo, ubicado en Hurab- ya que este recurso es imprescindible para su plan de dotarse de al menos 60 centrales nucleares hacia el año 2020.

El problema, como siempre, es que a perro flaco todo son pulgas. Si nuestro análisis se circunscribiera a lo anteriormente descrito, aún podríamos afirmar que sería de gestión relativamente fácil. Sin embargo, algunos de los más dramas más difundidos de la posguerra fría se reproducen de nuevo -y con especial virulencia- en Mali: un Estado fallido, con gobiernos (pro-chinos, por cierto) derrocados por golpes de Estado, con unas fuerzas armadas débiles y divididas, con una sociedad civil virtualmente inexistente, con la penetración de grupos islamistas radicales que podríamos considerar satélites de Al Qaida o, al menos de AQMI (con matices y en diversos grados) como es el caso del Movimiento para la Unicidad del Islam y la Yihad en África Occidental (MUYAO) y de Ansar Dine. 

La guerra civil Libia tampoco ha ayudado, en la medida en que ha propiciado la llegada de hombres y armas. En conjunto, se trata de un cóctel explosivo que contribuye a convertir el Sahel en una de las zonas más inestables del orbe.

Por lo demás, hay que tener en cuenta que los actores reseñados mantienen relaciones complicadas entre sí, pese a algunas tentativas de aunar esfuerzos. Incluyo aquí al propio MNLA, al que mueven intereses bien diferentes de aquellos que nominalmente defienden los herederos más o menos putativos del discurso de Bin Laden en estas latitudes (para otra ocasión habrá que dejar el asunto de los intereses crematísticos que los mueven). Todo lo cual propició enfrentamientos armados en Tumbuctú entre el MNLA y los milicianos de Ansar Dine. Situación que podría repetirse dada la incompatibilidad de los discursos de corte nacionalista con el internacionalismo religioso de la yihad, más allá –claro- de lo puramente táctico.

Por si este totum revolutum no fuese suficiente, los Estados vecinos de Mali tampoco sostienen posturas unívocas en torno a las mejores soluciones para esa situación. Mientras que Nigeria podría ver en esa situación otra oportunidad para ganar terreno en la región, a través en su caso de la CEDEAO, la verdad es que desde el norte de Mali no lo ven tan claro. Los recelos de los que han dado muestra reiteradamente Estados como Mauritania y, sobre todo, Argelia, son muy significativos en este sentido.

El drama que subyace, como siempre, es el de miles y miles de malienses que no pueden desarrollar una vida digna (ni siquiera para los estándares de la región) ni forjarse un futuro. El drama que subyace es también el de la pobreza latente en Estados ricos en recursos así como la inseguridad que no cesa en el seno de Estados supuestamente libres. A la postre, pues, hambrunas, desesperanza y desplazamientos masivos de población. 

El reto que este escenario plantea es términos de una sociedad internacional que quiera dignificar ese apelativo es enorme. Pero, como suele suceder en estos casos, nada fácil de resolver. 

Ni que decir tiene que la casa no se puede comenzar por el tejado. Lo importante en este momento es robustecer las estructuras malienses, tanto políticas como económicas. El problema es que no todos los actores están por la labor. Y, como se ha visto, eso no sólo acontece con los actores exteriores.

Por Josep Baqués
http://www.defensa.com 

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Josep Baqués es Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI).
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

En la guerra del futuro no habrá vencedores

 


En su mensaje anual a la Asamblea Federal el presidente Vladímir Putin abordó el tema del Ataque Global Inmediato. Según el mandatario, Rusia sigue atentamente el desarrollo de la situación.

Hace años que los norteamericanos están obsesionados con la idea del Prompt Global Strike (PGS) (Ataque Global Inmediato). La idea se basa fundamentalmente en obtener la posibilidad en lanzar un ataque no nuclear contra cualquier punto del planeta a más tardar sesenta minutos después de adoptada la resolución correspondiente. 

Desde luego que la concepción del PGS prevé las tecnologías más modernas. De las tradicionales, heredadas del siglo pasado, los misiles intercontinentales provistos de ojivas convencionales de alta precisión; de las modernas – los sistemas hipersónicos de alta precisión y el arma de impacto cinético. 

Se trata de barras pesadas poco fusibles de volframio de cinco a diez metros de largo, que se lanzan con alta precisión desde la órbita terrestre. Según los cálculos realizados por los norteamericanos, el impacto libera una energía equivalente al estallido de doce toneladas de explosivos; de las tecnologías del futuro – los medios a control remoto de neutralización de las cargas nucleares sobre la base de la física de altas energía o los aerosoles precipitados finamente divididos que imposibilitan el despegue de los aviones. 

En general, el escenario del PGS no se parece al acostumbrado escenario de la catástrofe nuclear, con que nos asustaban durante toda la segunda mitad del siglo pasado. Sin duda alguna, la guerra del futuro será no menos catastrófica, pero la modelarán según patrones totalmente diferentes. 

El clásico misil balístico intercontinental como elemento del ataque global inmediato presenta toda una serie de defectos. Y el primero de ellos consiste en que su lanzamiento es fácil de detectar con los actuales medios de defensa antimisiles. Si el PGS se lanza contra un país del tercer mundo, este defecto no tiene mayor importancia. Si se lo hace contra una potencia tecnológicamente avanzada, el asunto adquiere un giro desagradable para el agresor. 

Otra cosa diferente son los misiles crucero. Entre las partes más fuertes de esta arma, que se desprenden de la experiencia de su aplicación, cabe destacar su alto encubrimiento en comparación con otros medios de ataque aéreo, el gran alcance del tiro, la excelente precisión del impacto en el objetivo, que garantiza la fiabilidad del impacto y minimiza las destrucciones colaterales. 

Entre las partes débiles de los misiles crucero, que facilitan la lucha contra ellos, están la baja velocidad del vuelo, la gran amplitud de tiempo de los disparos contra diferentes objetivos y la complejidad de la programación de las tareas del vuelo. Ahora los norteamericanos procuran resolver estos defectos, dice del director de la revista Natsionálnaya Oborona (Defensa Nacional), Ígor Korotchenko: 

–Los nuevos misiles crucero norteamericanos poseen propiedades muy importantes. En primer lugar, la posibilidad de reprogramación durante el vuelo: ingresa la información codificada desde un satélite o avión retransmisor y la tarea del vuelo se recarga, si bien el misil ya ha sido lanzado contra el objetivo. 

Y la segunda particularidad importante es la posibilidad de reprogramar el ataque de tal manera que los impactos contra los objetivos se produzcan en un mismo momento. Está claro que los misiles son lanzados desde submarinos, buques de superficie y aviones estratégicos. Y los objetivos son diferentes, igual que el tiempo del impacto en cada uno de ellos. Pues los norteamericanos quieren sincronizar los impactos a un segundo de diferencia. 

Durante un ataque masivo de quinientos o seiscientos misiles crucero, técnicamente es imposible batir a todos ellos. 
En este caso los guiones pueden ser diversos y no se trata de ninguna película de suspense. Es el nivel actual del desarrollo de las tecnologías en el mundo. Es la concepción del ataque global momentáneo y cegador, que deja un caos. 

Una de las tesis principales de la concepción del PGS consiste en la renuncia limitada o total al empleo de las ojivas nucleares. Es que los norteamericanos hoy pueden lograr con armas convencionales exactamente lo mismo, pero a un nivel tecnológico más alto. Por lo demás, los analistas no excluyen que tras el ataque global inmediato, el conflicto puede pasar al habitual fase termonuclear, señala Ígor Korotchenko: 

–El tiempo de vuelo del misil balístico intercontinental desde territorio de EEUU hasta el momento del impacto en Rusia es de unos treinta minutos. Durante esa media hora, una vez registrado el lanzamiento de los portadores,Moscú debe tomar las resoluciones correspondientes. 

Lo único que no se puede detectar es si llevan ojiva nuclear o no. Se registra el lanzamiento del misil balístico, se calculan los parámetros de su trayectoria y el lugar aproximado de la caída de la ojiva en territorio de Rusia. Se pone en marcha el mecanismo de reacción. El sistema de aviso de un ataque con misil da la correspondiente señal de alarma. 

Un ataque masivo contra territorio de Rusia con armas convencionales de alta precisión, pienso que es un motivo suficiente para un contraataque nuclear.

Lo principal es que la concepción del ataque global instantáneo prevé la puesta fuera de servicio de los principales centros de gestión del Estado y de las fuerzas armadas, y asimismo la destrucción de los principales objetos de la infraestructura económica y militar, fallos en las líneas de comunicaciones, la destrucción de los centros transmisores de la ondas de radio y televisión, la alteración de los suministros energéticos. O sea que se produce un caos instantáneo. Y, acto seguido, se puede tener lugar un segundo ataque, pero ya nuclear. 

Pero no se sabe si se lo hará o no. Es lo mismo que vivir con un garrote sobre la cabeza sin saber si te golpearán o no. Sea como sea, ya no se podrá reaccionar. El Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas juzga sobre los riesgos y amenazas actuales para Rusia a partir del potencial técnico que poseen otros Estados. Semejante tipo de análisis nos lleva a conclusiones desconsoladoras para nosotros. 

La concepción del PGS que está elaborando el Pentágono es un nuevo irritante de las relaciones de Rusia y EEUU. Las partes necesitan mayores medidas de confianza. Caso contrario nos veremos ante una nueva espira de la carrera armamentística. Los militares sostienen que cuando los norteamericanos se hagan con las posibilidades técnicas para desencadenar semejante guerra, Rusia también dispondrá de un armamento similar. Pero, en todo caso, la paridad global quedará alterada, estima Ígor Korotchenko: 

–Sabido es que anteriormente se conformó un equilibrio de los potenciales militares que se basaba, en buen grado, en que Rusia y EEUU nivelaron las posibilidades de desatar una eventual guerra, debido a que ambos estados poseen el arma nuclear. De tal modo, el estallido de una guerra mundial se volvió prácticamente imposible. 

La moderación en el comportamiento condicionó el riesgo de destrucción recíproca. Disminuyó la conflictividad en las relaciones entre los estados nucleares. 
Sin embargo, los programas que EEUU ejecuta en las últimas décadas, particularmente el programa de defensa global antimisiles y los programas de creación del potencial para un ataque global inmediato con armamento convencional altera la estabilidad estratégica y hace imprevisible el desarrollo de la situación. Rusia, como potencia nuclear, puede verse en una situación en que su potencial nuclear puede quedar devaluado. 

El período pacífico iniciado a mediados del siglo pasado y que se prolonga hasta ahora, durante el cual la humanidad logró evitar el deslizamiento hacia una guerra global, fue posible precisamente en virtud de que la destrucción mutua estaba garantizada. Sería mejor que la paz en el planeta no se base en el miedo, sino en el amor. Pero, lamentablemente, no es así. Y si los planes de EEUU pueden socavar la estabilidad regional y global, y acercan el juicio final, se debe renunciar a esos planes independientemente que los beneficios y ventajas que auguren, porque, en realidad, nada ha cambiado: en la guerra del futuro, al igual que en un conflicto termonuclear, no habrá vencedores. 

© Foto: Chad Bellay, United States Air Force, en.wikipedia.org


martes, 12 de noviembre de 2013

Un gigante asediado: los focos de inestabilidad para China





 
Pese a sus grandes éxitos en el sector económico y militar, así como sus avances en la política internacional, China sigue siendo estratégicamente vulnerable. 

Según el portal Topwar , además de la cada vez mayor dependencia del gigante asiático de los factores económicos globales y la creciente  tensión socioeconómica interna, China se ve inmersa en un remolino de amenazas reales y potenciales que no pueden dejar de influir en su desarrollo. 

Amenazas desde el oeste 

En este sentido China se enfrenta a varios focos de inestabilidad de manera simultánea. Los más volátiles son Xinjiang , la región china de mayoría musulmana, y el Tíbet . Ninguna de las dos regiones forma parte de la civilización china ancestral y fueron sometidas por la fuerza. Ambas son las bazas de dos jugadores externos: el mundo islámico y Occidente. Estas regiones son fronterizas con las antiguas repúblicas soviéticas centroasiáticas, muy vulnerables ante el impacto de la inestabilidad en Oriente Medio y Afganistán y los múltiples problemas internos. 

Por ahora Rusia y China mantienen a raya la degradación de la situación en Asia Central, pero parece inevitable que la región continúe siendo inestable. Los últimos atentados terroristas en China indican la activación de la clandestinidad islamista. A medida que se agrava la crisis económica global, crecerán los problemas socioeconómicos dentro de China, lo que fortalecerá la base social de los separatistas, islamistas y otros grupos que se oponen al Gobierno comunista. 

La India 

Es evidente el apoyo que proporciona la India a los movimientos separatistas en China. Por ejemplo, en 2011 las autoridades indias permitieron en su territorio la ceremonia de investidura del jefe del Gobierno en el exilio tibetano, Lobsang Sangay. Además, China y la India tienen disputas fronterizas. China no reconoce la línea McMahon acordada por el Reino Unido y el Tíbet en 1914. Pekín y Delhi se disputan la soberanía sobre dos zonas: Aksai Chin, en el noreste del estado indio de Cachemira, y el norte del estado de Arunachal Pradesh. 

Estas disputas han sido la causa de varios conflictos fronterizos. Pese al rápido desarrollo de los lazos económicos entre los dos gigantes asiáticos, ambos experimentan una creciente tensión en sus relaciones. Una parte de la élite militar india expresa preocupaciones de que su territorio pueda convertirse en el objetivo de la expansión de China. Cabe mencionar a su vez que China es aliado de Pakistán , enemigo tradicional de la India. La India ha intensificado últimamente la compra de armamentos modernos para todas las ramas de las Fuerzas Armadas y está renovando su arsenal nuclear y creando un sistema nacional de defensa antimisiles.

 

La vulnerabilidad de las rutas y la dependencia de las importaciones 

China carece de varias materias primas y alimentos suficientes para autoabastecerse y tiene que importarlos. El país importa más de la mitad del petróleo que consume. Las rutas marítimas de importaciones atraviesan zonas de control estadounidense y de sus aliados -Japón, Corea del Sur, Taiwán y las Filipinas- y pueden ser bloqueadas fácilmente. Algunos expertos opinan que el consumo alimenticio seguirá sobrepasando la producción agrícola del país. Pekín está tratando de resolver el problema mediante la compra de capacidades productivas en el extranjero y activamente negociando fusiones y adquisiciones en el sector agrícola. 

Al mismo tiempo las áreas cultivadas se están reduciendo, lo que aumenta a su vez la dependencia de China de los mercados alimenticios internacionales. 

Amenazas desde el Este 

En el Este China cuenta con varios enemigos serios, tanto declarados como ocultos. La tensión viene provocada por disputas territoriales y focos de inestabilidad. Japón y Corea del Sur son aliados militares de Estados Unidos. Washington también tiene vínculos estrechos con Taiwán y las Filipinas, países que tienen diferencias muy serias con China. Japón, la potencia tradicional de la región de Asia-Pacífico que guarda la memoria de su expansión imperial en la primera mitad del siglo XX, aparentemente no planea ceder la región a Pekín. El enfrentamiento entre los dos países parece inevitable, en particular si EE.UU. pierde su influencia en la zona.
 
Ante la última escalada de tensión entre China y Japón sobre la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyu en chino) en el mar de China Oriental, la antipatía mutua ha alcanzado su cénit. Según los sondeos realizados por el diario 'China Daily' y la organización nipona Genron, el 93% de los japoneses tienen una actitud negativa hacia China, mientras que el 90% de los chinos piensan del mismo modo sobre Japón. China pretende restaurar su soberanía sobre Taiwán tarde o temprano, pero la isla autogobernada es un aliado de EE.UU., que se comprometió a proteger a Taiwán en caso de agresión china. 

En 2005, la Asamblea Popular Nacional de China, el máximo órgano legislativo del país, aprobó una ley que permite el uso de fuerza para proteger su soberanía e integridad territorial, algo que la comunidad internacional consideró como una amenaza a Taiwán. Algunos expertos creen que el descenso de la influencia estadounidense en la región Asia-Pacífico podría dejar las manos libres a China respecto a la isla. 

Otro punto de tensión en esta zona es la disputa sobre las islas Spratly y las islas Paracelso. Este desacuerdo involucra a China, Vietnam, Taiwán, Filipinas, Malasia y Brunéi. Los recursos marítimos y potencialmente de hidrocarburos en la zona de las islas son la principal 'fruta de la discordia' entre los países. Ciertos analistas creen que Vietnam, con su fuerte Fuerza Aérea, podría ser uno de los principales miembros de la coalición antichina. Hanói y Delhi realizan anualmente ejercicios militares conjuntos en el mar de China Meridional desde 2000.

 Fuerza Aèrea de Vietnam

Además, pese a las reminiscencias negativas de la guerra de Vietnam, Hanói comenzó un acercamiento con EE.UU. y lanzó maniobras conjuntas en 2010 y 2012, causando el malestar de China. 

El Sur 

 En su frontera sur China no tiene enemigos declarados. Pero allí la situación tampoco es estable. Hay tensión entre Tailandia y Camboya por su pretensión de soberanía sobre el famoso templo de Preah Vihear , unos desacuerdos que en ocasiones desembocan en hostilidades. 

Tailandia también tiene un conflicto con Laos. Vietnam apoya a Camboya y Laos, mientras Tailandia a la vez se orienta a China y EE.UU. Malasia, que está en una disputa con China sobre las islas Spratly, desarrolla una cooperación militar con la India. 

Aunque su posición es apenas previsible en la confrontación regional, Malasia e Indonesia mantienen un vector antichino. Es destacable el problema de extremismo islamista, que afecta parcialmente a los territorios de Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Brunéi, Singapur y Myanmar (Birmania). 

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jueves, 10 de octubre de 2013

Irán: ¿la próxima China?






 
A una semana de que se reanuden en Ginebra las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, medios estadounidenses especulan sobre cuál será el rol del país persa a nivel geopolítico durante el siglo XXI. 

La interrogante más importante, según el reconocido periodista Thomas Friedman, radica en qué tipo de régimen quiere defender Irán en el siglo XXI y qué papel desempeñará la energía nuclear en la conformación de tal identidad. 

Desde esa perspectiva, Friedman intenta responder la siguiente pregunta: ¿Está conforme Irán con ser una versión agrandada de Corea del Norte, o aspira a ser una China persa? La necesidad de Corea del Norte de desarrollar un arma nuclear , según el autor, radica en la creación de un método para disuadir a fuerzas externas de intentar un cambio de régimen.

 
En el caso iraní, tal escenario podría ser plausible desde los intereses de ciertos grupos, como los Guardianes de la Revolución, quienes se benefician de las sanciones impuestas por Occidente. Cuanto más aislado esté Irán, menos competencias económicas tendrán los guardianes, quienes controlan una vasta red de empresas industriales, asegura Friedman, que además señala que estos líderes de línea dura nunca querrán ver una embajada estadounidense en Teherán. 

Pero Irán no es Corea del Norte, asegura el periodista en un artículo publicado en ' The New York Times '. Es una antigua civilización con un gran potencial humano. No se puede mantener a su pueblo aislado indefinidamente.


En teoría, el régimen de Irán no tiene que mantenerse aislado del mundo para que el país sea poderoso. Algunos líderes iraníes aceptan esa teoría. La decisión de volver a entablar negociaciones es una clara señal de que los principales actores políticos del país no creen que sea viable permanecer bajo el yugo de las sanciones económicas. 

Los próximos pasos que dé Irán en la arena geopolítica darán a entender qué tanto está dispuesto a sacrificar el país persa en su programa nuclear para desmarcarse de dichas sanciones, para convertirse en una figura similar a China, un medio amigo, medio enemigo de Estados Unidos, que es aliado comercial de los norteamericanos sin dejar de ser su rival geopolítico. 

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