
El Ministerio de Defensa -a
través de la Dirección General de Armamento y Material como autoridad
de Aeronavegabilidad de Defensa- ha levantado, con la firma de la
Directiva correspondiente la suspensión cautelar de los Certificados de
Aeronavegabilidad que se aplicó el 11 de mayo a los aviones A400M como
consecuencia del accidente producido en Sevilla.
Con esta directiva se completa el proceso iniciado el 11 de junio
con la liberación de los Certificados que afectaban a los prototipos de
esta aeronave. De esta forma ahora se amplía la autorización para el
resto de los aparatos, entre las que se incluyen todas las que están
actualmente en producción.
De esta forma, el Ministerio de Defensa prioriza la seguridad en vuelo
al tiempo que permite recuperar el ritmo de producción a la empresa.
Estas medidas son compatibles con el trabajo que actualmente está
llevando a cabo la Comisión para la Investigación Técnica de Accidentes
de Aeronaves Militares (CITAAM) para esclarecer definitivamente las
causas del accidente.
Precisamente esta semana, el Secretario de
Estado de Defensa, Pedro Argüelles, ha hablado en el salón aeronáutico
de Le Bourget de la situacuión del A400M. En él, a preguntas de los
periodistas, justificó que no se hayan levantado las restricciones al
vuelo de los aviones A400M, pese a las manifestaciones del fabricante
Airbus, porque la prioridad es aclarar las causas del accidente de
Sevilla (España) por seguridad.
"Estamos haciendo todo lo posible para
acelerar el proceso, pero en ningún momento vamos a tomar atajos, ni
vamos a hacer dejadez de nuestra responsabilidad, porque de nosotros
depende la vida de las personas y que el programa recupere cuanto antes
la credibilidad internacional", señaló Argüelles a Efe en una visita al
Salón Aeronáutico de Le Bourget.

Insistió en que "la prioridad en
este momento es identificar exactamente las causas que produjeron el
accidente, identificar las medidas que se deben adoptar para que no
vuelva a ocurrir. Eso pasa por delante del ritmo de las entregas. La
seguridad es lo primero".
Un A400M destinado a Turquía que realizaba su primer vuelo de prueba tras salir de la cadena de montaje
que Airbus tiene en Sevilla se estrelló el pasado 9 de mayo, lo que
causó la muerte de cuatro miembros de la tripulación, todos ellos
empleados de la compañía. Desde entonces, y en espera de las
conclusiones de la investigación, el Gobierno español decidió suspender
todos los vuelos de los aviones de producción, es decir, los que están
en diferentes fases de construcción o preparación en Sevilla, que son
una veintena.
Airbus, que ha mantenido vuelos con sus A400M de
pruebas, considera que una vez que se ha verificado en todos los aviones
entregados que no se da el problema que supuestamente motivó el
siniestro -una carga defectuosa del programa que gestiona los motores-
ya no hay razones para que las aeronaves sigan obligadas a permanecer en
tierra. Argüelles señaló que el proceso para autorizar de nuevo esos
vuelos "está en marcha" y que como es un tema "muy complicado, muy
técnico (...) es difícil estimar una fecha concreta" para que finalice,
aunque dijo esperar "que sea próxima".
Frente a la impaciencia de
Airbus, indicó que "la empresa vela por sus intereses y tendrá su
opinión al respecto", y añadió: "Nosotros, como administración, en
primer lugar tenemos la responsabilidad de hacer la investigación del
accidente, que no está concluida". Y añadió que esa responsabilidad se
sustenta no en "lo que diga la empresa" sino en las investigaciones
oficiales.
El secretario de Estado admitió que "el incidente de Sevilla
produce un retraso que afectará a toda la cadena de producción" de este
avión de transporte militar, y por tanto será Airbus, una vez se hayan
levantado todas las restricciones y haya hecho su propia evaluación, la
que tendrá que comunicarlo a los países clientes, España incluida. "España -aseguró- está tratando de gestionar esto de la mejor manera posible
para proteger los intereses del Ejército del Aire y al mismo tiempo los
intereses de la empresa, que en España son de gran importancia".
Preguntado sobre si ha estado amenazado el programa del avión, Argüelles
respondió que cree que no, porque se trata de un aparato "con un
resultado extraordinario" que ya ha sido utilizado por Francia y el
Reino Unido en operaciones militares. "Le falta madurez en algunos
ámbitos, pero nadie duda de que es un magnífico avión con un gran futuro
por delante y con unas perspectivas de exportación muy amplias",
argumentó.
Airbus ha vendido 174 de estos aviones a ocho países:
los siete que lo lanzaron (Alemania, Francia, Reino Unido, España,
Turquía, Bélgica y Luxemburgo) y Malasia.
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