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miércoles, 15 de julio de 2015

Uralvagonzavod, el corazón de la industria del tanque rusa

 

TASS_10081641
 Fuente:TASS / Ksenia Dranítsina
 
A principio de los años 30, cuando el Gobierno soviético presionaba para que se cumpliesen sus ambiciosos planes de industrialización del país, se decidió modernizar completamente el distrito industrial de los Urales, una de las principales fraguas de Rusia durante dos siglos. En la actualidad continúa fabricando los modelos Armata y T-90.
 
Mientras iban tomando forma los planes para el nuevo centro, las minas de hierro de la región y los altos hornos debían producir las materias primas para las nuevas empresas de fabricación de maquinaria, en las que se iba a instalar equipamiento comprado al por mayor en compañías punteras del extranjero.  

Las autoridades decidieron construir la mayor empresa de producción de vagones de tren del país cerca de la ciudad de Nizhni Tagil. La planta de vagones de los Urales (Uralvagonzavod) fue fundada para convertirse en una fábrica clave para la Unión soviética.

Esta gran inversión pronto dio sus frutos. El país había comprado la mayor parte de sus locomotoras y vagones en el extranjero, antes de la Revolución de 1917, y con la puesta a punto en tiempo récord de la nueva planta en 1936, Rusia se convirtió de repente en uno de las mayores productores del mundo de equipamiento para ferrocarril.

En los cinco años previos a la invasión nazi de 1941, Uralvagonzavod produjo más de 35.000 vehículos, superando sistemáticamente al conjunto de todas las otras plantas de producción soviéticas durante los años 30.
Además de la principal producción de la compañía, tenía como tarea adicional estar lista para servir como plataforma para la rápida creación de complejos industriales en cualquier lugar, dedicados a producir desde cemento o electricidad hasta redes de comunicaciones.

Iniciativa oportuna

En agosto de 1941, se creó la factoría de tanques de los Urales, una de las más grandes del mundo, basándose en la infraestructura de Uralvagonzavod. Debido al ataque de la Alemania nazi a la URSS  hubo que evacuar otras 12 empresas.

En dos meses, los talleres que antes construían vagones de tren pasaron a producir tanques. En total, desde 1941 a 1945, la planta de los Urales construyó 25.000 carros armados para el Ejército Rojo, más de lo que todas las factorías alemanas produjeron en el mismo periodo, incluyendo la mitad de los legendarios tanques T-34 que se desarrollaron en los años de guerra.


 T-90

En conjunto, de la región de los Urales salió casi un tercio de todos los carros armados soviéticos utilizados en la guerra, así como productos secundarios como bombas aéreas, vehículos de artillería, fuselajes de aviones y también automóviles, que eran otro valioso recurso para las operaciones militares.

El corazón de la producción de tanques soviética

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se decidió no volver a ubicar las factorías evacuadas en sus lugares originales. En su lugar, Ucrania y la parte europea de Rusia construyeron nuevas fábricas, mientras que Uralvagonzavod conservó su estatus como el mayor complejo de la industria militar del país.

Durante esos años de trabajo duro, adquirió una experiencia única en el diseño, producción y mantenimiento de tanques. Las fábricas se convirtieron en el núcleo de la escuela soviética de construcción de tanques, una de las más potentes del mundo. Fue precisamente en Nizhni Tagil donde los puntos fuertes del diseño de los T-34 evolucionaron hacia los modelos posteriores, los tanques T-44 y T-62.

En los años 60 y 70, los ingenieros de Uralvagonzavod desarrollaron y produjeron el T-72, el carro armado más grande de la época, que hoy en día sigue siendo la piedra angular de los ejércitos de muchos países.


 T-72

Aunque la planta de los Urales nunca olvidó sus raíces y siguió proveyendo de vagones a la red ferroviaria soviética y rusa, el nombre de Nizhni Tagil se asocia principalmente con los tanques. Desde los 2000, Uralvagonzavod ha logrado dos importantes innovaciones en el diseño de tanques. 

Primero, lanzó la producción del nuevo tanque T-90, equipado con un cañón de ánima lisa de 125 mm, completamente estabilizado, que también dispara misiles guiados anti tanque. También está equipado con lentes ópticas avanzadas, sistemas de defensa electrónica y blindaje reactivo.


Pero el principal logro de los constructores de tanques de los Urales fue crear con éxito el Armata, un tipo completamente original de plataforma universal basada en un tanque, que no tiene parangón en muchos aspectos de su diseño. En total, Uralvagonzavod ha construido más de 100.000 tanques desde 1941, lo que lo convierte en el mayor productor mundial de tanques.

Alexander Vershinin 
http://es.rbth.com
 

miércoles, 10 de junio de 2015

Barcos subterráneos soviéticos para “hacer estallar los EE UU”


Barcos subterráneos soviéticos para “hacer estallar los EE UU”


En la URSS el diseño de los “topos” de combate se mantuvo envuelto en un velo de misterio. Estos aparatos eran capaces de destruir las comunicaciones subterráneas del enemigo, liquidar sus puntos de control blindados bajo tierra y hacer saltar por los aires los arsenales que se escondían en los estratos rocosos. 

También podían prorrumpir sigilosamente en el mismísimo centro de la retaguardia enemiga y arrastrarse hasta la superficie para realizar un desembarco de asalto en el punto más inesperado. A principios del siglo XX estos barcos subterráneos parecían ser armas incomparables. 

Se considera que el primer proyecto de unidad autopropulsada subterránea de combate fue concebido por el moscovita Piotr Rasskázov en 1904. Sus bosquejos se perdieron al comenzar de la Primera Guerra Mundial para reaparecer más tarde en Alemania. 

A principios de la década de los 20 la URSS retomó la idea. El ingeniero Trebeliov fue quien se encargó de diseñar el “topo de combate”. Su intención era construir una máquina que imitara un topo de verdad. Incluso llegó a construir un prototipo y ponerlo a prueba, pero su proyecto no llegó a materializarse. 





Fuente: Leonid Kuleshov/Rossíyskaya gazeta

La fabricación del “topo de combate” gozaba de mayor confidencialidad que el propio proyecto nuclear soviético. Los informes sobre el plan son de lo más aproximado. Se sabe que Nikita Jruschov fue un firme defensor del proyecto.

En concreto, se sabe que en Ucrania se construyó una planta secreta para fabricar barcos subterráneos. En 1964 se lanzó la primera subterrina de propulsión nuclear, que se llamaba “Topo de combate”. En realidad se conocen muy pocos detalles acerca de este proyecto. 

El armazón de la subterrina era un cilindro alargado de titanio con un extremo afilado y una potente perforadora. Según distintos datos, la subterrina nuclear medía de 2 a casi 4 metros de diámetro, y de 25 a 35 metros de longitud. La velocidad de movimiento bajo tierra podía alcanzar de los 7 a los 15 km/h.

Algunos informes apuntan que el académico Andréi Sájarov también participó en la fabricación del aparato. Se diseñó una tecnología única para fragmentar la tierra, y un sistema motriz. Alrededor del cuerpo del “topo” se producía una especie de corriente de cavitación que reducía la intensidad de la fricción permitiendo que la unidad se abriera paso incluso a través de los estratos de granito y basalto. 

La tripulación del “topo de combate” constaba de cuatro personas. Además, la máquina podía transportar hasta 15 efectivos de asalto y cerca de una tonelada de carga de explosivos o armamento. 

Estas máquinas de combate estaban diseñadas para destruir edificaciones fortificadas, búnkeres subterráneos, puestos de mando y dispositivos de lanzamiento de misiles en las minas. Pero los “topos de combate” fueron concebidos para cumplir una misión especial. 

En caso de que las relaciones con los EE UU se agravaran, el plan del mando militar de la URSS contemplaba emplear las subterrinas para atacar Norteamérica desde el subsuelo. Los “topos de combate” se podían trasladar en submarino hasta las aguas costeras de California, una zona muy inestable debido a la actividad sísmica.

A continuación podrían penetrar en territorio de EE UU e instalar cargas nucleares subterráneas en las zonas donde había objetivos estratégicos norteamericanos. En caso de accionarse las minas nucleares, se producirían terremotos y tsunamis de la máxima potencia que se achacarían a un desastre natural común.

Hay algunos datos que indican que se puso a prueba la subterrina en distintos tipos de subsuelo, como en Podmoskovie, la provincia de Rostov y los Urales. Pero lo que causó una mayor impresión a los testigos fueron los resultados de las pruebas que se llevaron a cabo en los montes Urales. 

El “topo de combate” adentelló sin dificultad unos duros estratos rocosos y liquidó un objetivo subterráneo. Pero al repetir el experimento, por causas desconocidas, la máquina explotó en las entrañas de los Urales matando a toda la tripulación. A raíz de eso, el proyecto quedó suspendido.  


Artículo basado en material de Rossiyskaya Gazeta.
http://es.rbth.com

viernes, 18 de julio de 2014

Prometedoras armas de la URSS que no se hicieron realidad

 
Los proyectos militares soviéticos combinaban una grandiosa visión con una base industrial con serias limitaciones. En algunos casos, estas carencias obligaban a abandonar proyectos muy prometedores.

El caza soviético I-185: el gran ausente de la Guerra


Caza I-185 de Polikárpov


"El I-185 supera a los aviones soviéticos y extranjeros en velocidad. Realiza maniobras acrobáticas fáciles, rápidas y vigorosas. El I-185 es el mejor avión hasta la fecha en simplicidad de control, velocidad, maniobrabilidad (especialmente en elevación), armamento y supervivencia. Los pilotos del Ejército en activo estamos esperando con impaciencia poder disponer de este avión en el frente".

Estos elogios merecía un avión capaz de inclinar por completo la balanza a favor de la Fuerza Aérea soviética durante los duros combates y derrotas protagonizados por la URSS en 1942. El comentario del célebre diseñador aeronáutico ruso Nicolái Polikárpov fue realizado al final del informe de resultados de las pruebas en combate efectuadas en noviembre de 1942 por el regimiento aéreo y firmado por el jefe de esta unidad, el capitán Vasilyak.

El mayor general P. Losiukov, jefe de la NII VVS, fue más preciso: "El I-185 M71 es el mejor caza que ha habido hasta la fecha. Supera en velocidad máxima, elevación y maniobrabilidad vertical a los aviones soviéticos y los últimos cazas de producción alemana (Bf109 y Fw190). Este caza debe estar operativo cuanto antes".

El informe de la prueba final efectuado por la NII VVS señaló: "El caza I-185 M71, con tres cañones sincronizados ShVAK, podría ser introducido en el inventario. El I-185 M82A fue superado solo por el 1-185 M71, superando a todos los demás aviones de producción nacional o extranjera. Las técnicas de pilotaje del I-185 M82 y el M71 son análogas, es decir, simples y al alcance de las capacidades de los pilotos de bajo nivel".

¿Será todo lo citado pura propaganda soviética? No, estas anotaciones (por cierto, secretas y no destinadas a fines propagandísticos) fueron hechas por un 'cliente' muy exigente e interesado a quien demandaban una victoria en el campo o, mejor dicho, en el 'cielo de batalla'.

Bastaría con dar un ejemplo. En septiembre de 1942, en el frente de Stalingrado se llevaban a cabo las pruebas de combate del nuevo caza Lávochkin La-5, aparato avanzado y posteriormente adoptado por la Fuerza Aérea de la URSS. "En combate aéreo contra los cazas alemanes Me-109F4 y Me-109G2, el avión La-5 era considerablemente inferior, tanto en maniobrabilidad vertical como en velocidad horizontal, por lo cual el La-5 es incapaz de entrar en combate activo contra los cazas alemanes Me-109F4 y Me-109G2 y se ve obligado a desarrollar un combate defensivo", rezaba el resumen hecho tras sus pruebas operacionales.

En consecuencia, los informes entusiastas, tanto de la NII de la Fuerza Aérea como de sus pruebas en combate, evidencian que el aparato no era simplemente bueno, sino excepcional.

Según la versión oficial, la opción-185 con el motor M-71 (así como el avión de ataque a tierra Sujói Su-6) no se implementó por falta de motor estándar M-71 producido en serie y la supuesta falta de planta para la producción del I-185. Aunque, al mismo tiempo, la no producción del M-71 se explicó por la falta de aeronaves donde usarlo. Sin embargo, varios historiadores aeronáuticos indican que detrás de esta decisión se encontraba Alexánder Yakovlev, viceministro de aviación y consejero 'no oficial' de Stalin en temas aeronáuticos, quien simplemente 'allanaba' el camino para la producción de sus cazas de la familia Yak.

T-4 'Sortka': Bombardero 'mataportaaviones' que se adelantó a su tiempo


Bombardero T-4 Sotka


A principios de los 60 la mayor amenaza para la URSS eran los portaaviones estadounidenses con base en el Golfo de Vizcaya, el Mar Mediterráneo y el Océano Índico. La distancia máxima desde el centro de la URSS hasta estos buques era de 3.000 kilómetros. El problema no tenía solución con misiles balísticos dada su baja precisión. Por lo tanto, se convocó una licitación para el desarrollo de bombarderos-portamisiles de gran alcance. En ella compitieron tres oficinas de diseño: Túpolev, Yákovlev y Sujói. Además, trascendió que EE.UU. estaba preparando el despegue del prototipo del bombardero estratégico XB-70 y el avión espía SR-71 con una velocidad de Mach 3.

Esta misma velocidad deberían tener los nuevos bombarderos de la URSS. De los tres proyectos que compitieron, el de Sujói presentaba mayor eficacia en combate y una perfección aerodinámica.

El proyecto definitivo recibió el índice T-4, pero dado el carácter sumamente secreto en la correspondencia oficial fue nombrado 'artículo 100', o simplemente Sotka ('Centuria' en ruso).

El proceso de desarrollo y producción de prototipos duró casi nueve años, debido a la gran cantidad de nuevas tecnologías, materiales y otras innovaciones aplicadas en su diseño. Durante el desarrollo de Sotka los diseñadores de aviones patentaron hasta 600 innovaciones de este proyecto, debido a la necesidad de garantizar la velocidad de crucero de 3.000 km/h y superar la llamada 'barrera térmica' calentándose la estructura del avión hasta 300°C.

El primer prototipo del T-4 despegó en agosto de 1972 demostrando la total correspondencia de sus características con las anunciadas. Inicialmente, los bombarderos T-4 recibieron bastantes alabanzas por parte de funcionarios de la industria militar soviética. La Fuerza Aérea de la URSS solicitó la construcción de 250 aeronaves hasta 1975. El proyecto recibió una prioridad singular y la construcción de los futuros 'asesinos de portaaviones' ya estaba programada en la planta de Kazán.

Pero el destino del T-4 fue dramático. La propuesta de Túpolev de modernización integral de sus bombarderos Tu-22, mucho más simples y baratos, y además hacerla en dos años, hizo cambiar de decisión al ministro de Defensa, el mariscal Grechko, y a los funcionarios de la industria militar que pensaron que la producción de una nave tan novedosa resultaría demasiado complicada y requeriría varios años para obtener un producto 'logrado' y sin fallos.

La decisión de desplegar la producción de los Tu-22M 'consumió' las capacidades productivas de la planta de Kazán. Sin embargo, el actualizado T-22M fue lanzado tras siete años en lugar de los dos prometidos. Además, la Fuerza Aérea emitió un gran pedido de aviones de primera línea MiG-23. Entonces, la planta de Kazán tuvo que ser 'liberada' de la producción del T-4 a favor de una producción masiva de aviones tácticos. Oficialmente el proyecto del T-4 fue cerrado en 1975.

Solamente un avión supersónico T-4 persiste en la actualidad. El prototipo número 101 está expuesto en el Museo Central de la Fuerza Aérea en Mónino, cerca de Moscú.


Buque de guerra subterráneo: un proyecto que duró décadas

A lo largo del siglo XX, varios países, entre ellos la URSS y Alemania, se dedicaron a desarrollar un barco subterráneo tomando como ejemplo el principio de funcionamiento del escudo de túneles, como los que se utilizan en la construcción de los metros.

El ingeniero soviético Alexánder Trebelevski (según algunas fuentes: Trebeliov) literalmente 'vivió' de la idea de desarrollar este aparato, al que le que dio el nombre de Subterrina. El inventor estaba tan obsesionado con la idea que incluso llamó a su única hija Subterrina. Pero cabe destacar que Trebelevski ni siquiera pensaba en usar barcos subterráneos con fines militares. Él creía que su Subterrina se utilizaría para la exploración y excavación de túneles para satisfacer las necesidades municipales y para la minería.

En colaboración con los diseñadores y Baskin y Kirillov, Trebelevski inventó el principio de funcionamiento, tomado 'prestado' del topo. Los científicos han estudiado durante mucho tiempo el trabajo de los animales en una caja especial por rayos X. El resultado de sus estudios fue el nacimiento de un aparato en cuya parte delantera fue instalada una potente máquina perforada, seguida por sinfines y cuatro potentes gatos que empujaban el dispositivo hacia delante.


Vehículo de Trebelevski


Siendo la velocidad de la rotación de la broca de 300 revoluciones por minuto, el barco alcanzaba una velocidad de 10 metros en una hora.

El proyecto resurgió en otoño de 1944, en plena guerra, cuando la inteligencia soviética capturó los dibujos de un análogo barco subterráneo inventado por el ingeniero alemán Horner Von Vern, quien lo había patentado en 1933 en vísperas de la llegada al poder de los nazis. El proyecto alemán fue puramente militar y concebido para operaciones contra el Reino Unido. El vehículo de Vern fue capaz de moverse bajo el suelo a una velocidad de 7 kilómetros por hora y llevar a bordo una tripulación de 5 personas, así como 300 kilos de explosivos.

Cuando en 1945 se decidió sistematizar todos los datos del proyecto, salió a flote el nombre de Trebelevski, quien había sido arrestado en 1933 por la NKVD, la policía secreta de la URSS, y desapareció en un gulag.


Dibujo de 'topo de combate' estrellado en 1964


Entonces la URSS procedió al desarrollo de un barco subterráneo. En 1949 el ministro de Seguridad del Estado de la URSS, Víktor Abakúmov, exigió al presidente de la Academia de Ciencias de la URSS, Serguéi Vavilov, que le proporcionara un grupo de científicos para que trabajasen para desarrollar un barco subterráneo. Sin embargo, el proyecto fue suspendido, aunque no abandonado, a favor del desarrollo de armas nucleares.

Años más tarde, Nikita Jruschov, quien encabezó al país tras la muerte de Stalin, mostró su interés en el proyecto y el primer prototipo del barco subterráneo fue construido en 1964 (justo el año en fue destituido Jruschov).




El prototipo de barco subterráneo era un cilindro de titanio con un diámetro de tres metros y una longitud de 25 metros, con una proa y una popa en forma puntiaguda. La 'subterrina' era manejada por una tripulación de cinco personas y podría llevar una tonelada de armamento y 15 combatientes. Su velocidad llegó a los 15 kilómetros por hora. Aunque puede parecer bastante baja, la ventaja es que puede ser transportado por los submarinos nucleares a las costas enemigas.

El barco fue probado el mismo año en los montes Urales. El aparato, dotado de motor atómico, penetró en el suelo, recorrió unos 15 kilómetros y destruyó una simulación de búnker subterráneo enemigo. Los resultados del examen sorprendieron incluso a militares y científicos con experiencia. Se decidió repetir el experimento, pero el 'topo de combate' explotó bajo tierra de forma repentina, matando a toda la tripulación. La causa de la explosión sigue siendo desconocida porque los detalles del proyecto siguen clasificados hasta ahora.


http://actualidad.rt.com urss

martes, 22 de abril de 2014

Algunas formas de parar a Rusia

 

 



 
La decisión de la OTAN, del pasado día 16, de desplegar fuerzas militares en los países del Este de Europa con el objeto de reforzar la defensa colectiva de los miembros de la Alianza constituye una medida de disuasión lógica, firme y razonable en reciprocidad con el despliegue de los aproximadamente 40.000 efectivos militares rusos en las inmediaciones de la frontera oriental de Ucrania.

Previamente al inicio de la reunión cuatripartita de Ginebra, al día siguiente, 17 de abril, a la que asistieron los jefes de la diplomacia de Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea, el presidente ruso, Vladimir Putin, recordó, en una entrevista de la TV rusa “ que el Parlamento ruso le otorgó el derechos a usar las Fuerzas Armadas en Ucrania”. Asimismo siguió amenazando a Ucrania con reducirla el bombeo de gas si no ingresaba los impagos que acumula el país por el gas importado de Rusia.

 
En concreto, los acuerdos alcanzados en Ginebra, el pasado día 17, para acabar con la violencia en la crisis de Ucrania en el que se incluye el compromiso, por parte de Rusia, de desarmar a los insurgentes y desalojarles de los edificios oficiales; junto a la obligación del gobierno ucraniano de introducir en la reforma de la Constitución la mayor parte de las competencias, salvo defensa, justicia y política exterior, suponen, en teoría, un gran avance en el camino de la paz. Los acuerdos serán verificados por una misión de Observadores de la OSCE que ya se encuentra en Ucrania.

Sin duda, el anuncio del despliegue de unidades de la OTAN en los países miembros del Este europeo como Polonia, Rumanía y los Bálticos, ha sido el factor que más ha afectado al Kremlin. Por otro lado, el incumplimiento, por parte de los insurgentes prorrusos, de lo acordado en Ginebra, es una muestra clara de que Putin no está dispuesto a llevar a cabo lo firmado en Ginebra. Putin quiere algo más. Ahora, quiere anexionarse el territorio ucraniano, al este del río Dniéper, paso indispensable en su objetivo de recrear el viejo imperio soviético.

 
Putin ha declarado que si el gobierno de Kiev fracasa en controlar y garantizar el orden dentro de sus fronteras abrirá una puerta a la posible ayuda de Moscú -léase intervención– para proteger a las comunidades rusas que viven en Ucrania oriental. No olvidemos que el presidente ruso ha roto el compromiso ruso de respetar las fronteras de Ucrania, firmado en el año 1994, cuando Ucrania se desprendió de las armas nucleares. 

También incumplirá lo firmado en Ginebra, si favorece a sus intereses.
Ante esta actitud agresiva de Moscú, Occidente dispone de una batería de medidas para hacer frente, principalmente, a la disuasión militar con el despliegue de tropas señalado más arriba; a la promoción de acciones insurgentes entre los prorrusos; a la amenaza de cortes de gas a Ucrania y, en consecuencia, a la Unión Europea; así como a la campaña de propaganda con información manipulada que está llevando a cabo Rusia.

Entre dichas medidas, se pueden destacar, en primer lugar, el despliegue militar de la OTAN en los países miembros del Este de Europa, que ya se está efectuando. En segundo lugar, apoyar con material a las fuerzas militares ucranianas para aumentar sus capacidades defensivas. Una tercera medida consiste en diversificar el suministro de gas a la Unión Europea contando, por ejemplo, con el posible mercado del fracking norteamericano o del Norte de África. Esta medida sería muy beneficiosa para España no solo por constituirse en la llave del suministro de gas a la UE sino también porque nos uniríamos a la red de gasoductos europeos.

En cuarto lugar, y quizás sea la más resolutiva, después del despliegue de la OTAN, conforma la importante necesidad de contrarrestar la propaganda rusa. Una quinta medida consiste en incrementar la aplicación de sanciones económicas como puede ser la cancelación de los acuerdos de cooperación militar tanto por parte de Francia como de Alemania, especialmente.

 
Por último, otra posible opción pudiera encontrarse en ofrecer la neutralidad de Ucrania como ocurrió con Austria, a comienzos de los años 50 del siglo pasado, cuando Kruschev abandonó dicho país y aceptó que le fuera concedida la independencia mediante un acuerdo entre la URSS y las potencias occidentales, a condición de que Austria se constituyera en un estado neutral a perpetuidad, aunque  esta es una decisión que corresponde al pueblo ucraniano.

Estas medidas se adoptarían con flexibilidad y acierto, cuando la situación lo requiera. Es preferible optar por la POLITICA con mayúsculas ahora, actuando con firmeza aunque haya que aceptar dolorosos sacrificios, que ir posponiendo cualquier decisión hasta que sea inevitable la confrontación con Rusia en el próximo futuro. Nadie quiere la guerra.

Jesús Argumosa
http://www.onemagazine.es

miércoles, 12 de marzo de 2014

Todo lo que quisiste saber sobre el MiG-25


El MiG-25 (según la designación de la OTAN Foxbat) fue pensado para responder a la amenaza que suponía el bombardero supersónico americano B-58 y sus siguientes versiones, que eran capaces de romper las defensas antiaéreas y llevar a cabo ataques nucleares.

 
Los cazas interceptores a disposición de la URSS no lograban hacer frente a estos aviones debido a su capacidad de vuelo a alta velocidad y a gran altura. 

De hecho, los aviones soviéticos tampoco podían plantar cara al avión de reconocimiento Lockheed SR-71, que poseía una velocidad de crucero de 2,8 Mach. Y el bombardero estratégico XB-70 Valkyrie no dejaba ninguna oportunidad a los aviones que componían entonces las fuerzas aéreas soviéticas, como el MiG-21 ni al Su-15. Los constructores del MiG-25 lograron que el avión alcanzara una velocidad de 3.000 km/hora y elevarlo hasta los 23.000 metros, con lo que consiguieron que el avión se pudiera comparar al Valkyrie por sus características. Aunque nunca llegó a producirse un auténtico enfrentamiento entre estas dos aeronaves, ya que el XB-70 nunca llegó a fabricarse en serie.

Por encima de todos

El avión MiG-25 ha batido 29 récords mundiales. De todos ellos, uno permanece todavía imbatible: la altura de vuelo de este avión con motores a reacción. El 21 de agosto de 1977 el piloto de pruebas Fedótov se elevó a una altura de 37.650 metros.

El fuselaje del MiG-25 no tenía precedentes en la aviación de combate mundial. El avión está equipado con entradas de aire horizontales laterales, una cola de doble fuselaje y unas finas alas trapezoidales de pequeño tamaño. Sus dos turborreactores están situados junto a la parte del fuselaje de la cola. Esta disposición permitía al avión alcanzar velocidades récord en aquel momento y obtener una capacidad de maniobra superior a la de las aeronaves de su clase.

 
La tecnología radioelectrónica de a bordo permitía por primera vez llevar al interceptor hasta su objetivo en modo semiautomático, algo que con las tasas de velocidad que iba a alcanzar se hacía prácticamente imperativo: los reflejos humanos habituales no podían reaccionar a tiempo.

La barrera de la temperatura
  
A velocidades superiores a los 2,5 Mach se produce un fuerte calentamiento en la maquinaria del avión que llega a alcanzar temperaturas de 300-400 grados centígrados, por lo que los materiales utilizados en el MiG-25 no podían ser los que se habían utilizado hasta el momento en este tipo de construcción. Una de las opciones era el titanio, empleado por los americanos. Sin embargo, los constructores rusos apostaron por el acero, que finalmente se utilizó para el 80% de la masa total del avión. El resto fue construido con titanio y otras aleaciones de aluminio termorresistentes.

En el fuselaje había 5 kilómetros de juntas y 1,4 millones de soldaduras. Un ejemplo de la calidad de este trabajo es que en un año de trabajo, tras 450 kilómetros de soldaduras, únicamente se descubrieron dos insignificantes fugas de combustible. Un inesperado efecto colateral del uso de este nuevo material fue la sorprendente capacidad de reparación del avión: la soldadura se podía realizar directamente en su punto de estacionamiento.

El dolor de cabeza de los congresistas estadounidenses

El desarrollo de este interceptor y sus pruebas se llevaron a cabo en el más estricto secreto. Su existencia fue revelada al mundo el 9 de julio de 1967 en un desfile aéreo con motivo de la celebración del Día de las Fuerzas Aéreas en Domodédovo. Cuatro interceptores pasaron en vuelo raso sobre las tribunas del público. El director de la compañía informó de que este nuevo aparato era capaz de superar una velocidad de 3.000 kilómetros/hora.

Para Occidente esto fue una enorme noticia, aunque no precisamente buena. Con motivo de esta noticia llegaron a celebrarse incluso varias audiencias de emergencia en el congreso de Estados Unidos. Tras estas audiencias se comenzó a trabajar en la creación de cazas interceptores de las nuevas clases F-14 y F-15. Estos dos aviones poseen el mismo diseño de doble fuselaje en la cola que el MiG-25, aunque no son capaces de alcanzar la misma velocidad ni la misma altura.

En septiembre de 1976, el teniente Víktor Belenko se fugó a bordo de un MiG-25P de un aeródromo militar hacia Japón y aterrizó en la isla de Hokkaidō, donde pidió asilo político. El avión fue desmontado y estudiado por especialistas americanos. Un mes y medio más tarde, debido a las exigencias del Ministerio de Asuntos Exteriores soviético, lo devolvieron completamente desmontado.

Esta traición del oficial soviético causó una profunda herida a la URSS. Aunque esta historia tuvo su parte positiva: todo ello contribuyó al aumento de la capacidad combativa del interceptor. Como el enemigo conocía todos los secretos del funcionamiento de la electrónica, todo el equipamiento electrónico fue remplazado por completo. Gracias a ello, el caza fue equipado con un sistema de detección y seguimiento del objetivo perfeccionado y fue llamado MiG-25PD.

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martes, 28 de enero de 2014

Tanques con hidroalas: un original diseño soviético

En la historia del diseño de tanques, hay bastantes ejemplos de vehículos capaces de cruzar a la otra orilla, ya sea deslizándose por el agua o desplazándose por el fondo del río. Sin embargo, la dificultad y el tiempo que requiere la preparación de un tanque mediano o pesado para su desplazamiento bajo el agua, o el impedimento que supone un blindaje ligero a la hora de instalar armamento potente en los tanques anfibio, llevó a los ingenieros y fabricantes soviéticos a buscar otros caminos. 

Lo que se buscaba era un tanque anfibio con blindaje antiproyectiles y equipado, como mínimo, con el armamento de un tanque mediano, capaz de participar en operaciones rápidas de desembarco para la toma de campos de operaciones situados en las orillas y de destruir con ayuda de su equipamiento las fortificaciones ribereñas, además de anular los puntos de resistencia del enemigo. 

Puesto que la construcción de un aparato de estas características tan exigentes parecía prácticamente imposible, los diseñadores de tanques propusieron diferentes soluciones al problema. Una de estas opciones consistía en perfeccionar el vehículo sin necesidad de realizar grandes cambios en la estructura; concretamente se trataba de dotar a un tanque mediano de serie con unos mecanismos especiales colgantes que lo capacitaran para la navegación. 

Estos módulos debían permitir que el vehículo se transformara, en caso de necesidad, en una embarcación fluvial o marítima y, al mismo tiempo, debía combinar las mejores propiedades de un tanque mediano y de un vehículo de transporte por agua de alta velocidad. Uno de esos proyectos —bautizado como ‘proyecto 80’— se llevó a cabo en la URSS a mediados del siglo pasado.

En la Unión Soviética se comenzó a trabajar en este campo en 1951, con la incorporación en los tanques de unos pontones especiales que permitían al vehículo mantenerse a flote y deslizarse por el agua por sí solo. Los dos primeros proyectos preveían la instalación de este mecanismo en las series de tanques Т-54 y Т-55. Ambos proyectos concluyeron satisfactoriamente.
Más tarde, en 1959, se tomó la decisión de homologar todos los modelos de este nuevo mecanismo bajo la designación PST-U, y así fue aprobado por el ejército soviético en 1960. 


 


El módulo PST-U pesaba cerca de 10 toneladas y, para permitir el deslizamiento del tanque por el agua, transfería la fuerza de las ruedas motrices del tanque a dos hélices. La velocidad máxima que alcanzaba era de 12 kilómetros por hora en el agua y de un máximo de 20 kilómetros por hora en tierra (con el mecanismo PST-U instalado). 

Sin embargo, su peso extremado y la dificultad de montaje de los pontones en el tanque exigían un perfeccionamiento de las unidades PS, por lo que no se detuvieron los trabajos en este campo.
En 1962, se puso en marcha una investigación para diseñar un nuevo modelo de PS. 

El siguiente modelo era 4,5 toneladas más ligero que el anterior, lo que permitió aumentar la velocidad máxima por tierra hasta los 25 kilómetros por hora y por agua hasta los 14, además de reducir considerablemente la carga sobre el chasis. La instalación de unos tanques de combustible adicionales le confirió una autonomía de hasta 110 kilómetros. Tras ser bautizado como PST-63, el módulo de navegación entró en servicio con ligeras modificaciones en 1965. Más adelante, el PST-63 se mejoró en los modelos PST-64 y PST-64 M. 

El ‘proyecto 80’ pretendía dotar a un tanque mediano con unos mecanismos de navegación consistentes en dos lanchas rápidas colocadas sobre hidroalas, y se desarrolló en el centro de estudios Volgobaltsudoproekt, dirigido entonces por Mijaíl Shukin. El componente que marcaba el rumbo de las lanchas ligadas al tanque estalló, tras lo cual estas se separaron y el tanque se hundió. Por suerte, no hubo víctimas; el vehículo se rescató de inmediato y se designó una comisión especial para determinar las razones del accidente. 

Las lanchas que incorporaba el mecanismo de navegación del ‘proyecto 80’ se fabricaban con una aleación de aluminio de alta resistencia, estaban equipadas con motores diésel M-50 —con una potencia de 1200 CV— y se fijaban al tanque por medio de unos orificios especiales en su estructura diseñados para ello.

Además, incorporaban unos cilindros hidráulicos que permitían elevarlas por encima del suelo durante los desplazamientos por tierra y bajarlas a su entrada en el agua. Se tardaba casi una hora en instalar completamente el mecanismo y su despliegue se prolongaba 3 minutos. 

Las hidroalas también contaban con dos posiciones: durante los desplazamientos por tierra se colocaban en la parte superior y al entrar en el agua se bajaban hasta el fondo de las lanchas. Las hidroalas traseras estaban equipadas con hélices y un mecanismo de dirección, lo que permitía modificar la profundidad de descenso de las hélices. Esto permitía también al tanque atravesar zonas poco profundas. Sin embargo, en 1971, el proyecto se cerró por considerarse que carecía de utilidad y de futuro.

Artículo publicado originalmente en ruso en Topwar. 
Max Beliáev
http://rusiahoy.com 

jueves, 23 de enero de 2014

M-4: el arma de respuesta nuclear de la URSS

Finalmente en 1951, la responsabilidad recayó sobre Vladímir Miasíschev, discípulo de Túpolev, y que tuvo que diseñar el nuevo aparato en un tiempo cortísimo. Para cumplir esta tarea, Miasíschev  fue nombrado constructor general de la recién creada Oficina de diseño OKB-23. En su informe al gobierno soviético describía el proyecto de construcción de un bombardero con una autonomía de vuelo de 11.000-12.000 kilómetros y una velocidad de 900 km/h. Medio año después, tras grandes trabajos en el proyecto, Miasíschev confirmó la maqueta del futuro bombardero.

Características táctico-técnicas del M-4 

Envergadura de las alas: 50,53 metros
Longitud: 48,70 metros
Altura: 14,10 metos
Superficie alar: 326,35 m2
Velocidad máxima: 947 km/h
Autonomía de vuelo: 8100 km
Techo de servicio: 11000 km
Tripulación: 8 personas
Carga útil: 9.000 km normal, máximo de 24.000 kg

En la construcción del primer avión de pruebas trabajaron tres turnos y unos pocos meses después ya estaba listo para el despegue. El M-4 realizó su primer vuelo de diez minutos el 20 de enero de 1953. Después de este vuelo, como parte de la primera etapa de pruebas de fábrica, siguieron otros 27.

La principal arma del M-4 debería ser la bomba termonuclear RDS-37 con una potencia de 2,9 Megatones. Con ella se podía aniquilar toda una ciudad o un barrio industrial. Además de esto el avión podía portar bombas nucleares y convencionales de menor potencia, minas marinas, torpedos y bombas teledirigidas. El M-4 iba equipado también con un potente armamento defensivo: nueve metralletas de 23 mm NR-23 o seis metralletas de 23 mm AM-23.

El M-4 fue el primer portador de armas nucleares intercontinentales que se introdujo en las tropas de combate: el avión fue introducido en la Fuerza aérea unos meses antes que su primer competidor directo, el bombardero estratégico estadounidense B-52. 

32 desgracias


Sin embargo, la entrada en funcionamiento del nuevo bombardero fue complicada. Las principales dificultades surgieron con el sistema de dirección cuyos fallos fueron, que fue durante mucho tiempo el principal problema del nuevo avión. 

La opinión general era que el aparato era demasiado duro de dirección, especialmente en el despegue y el aterrizaje, y para pilotar de forma manual había que ejercer un gran esfuerzo físico. Además, el sistema de ventilación no era lo suficientemente potente. Para volar los pilotos tenían que utilizar un abrigo caliente de piel ya que a grandes alturas la temperatura en la cabina bajaba casi a cero.

En los primeros años de uso el avión tuvo múltiples accidentes y no menos de seis siniestros. Finalmente en la ciudad de Engels, que se había convertido en la base de los M-4, tuvo lugar un motín: las mujeres de los pilotos salieron a la pista de despegue para detener los vuelos. Pero debido a las complicaciones en la remodelación del M-4 para la "bomba del Zar"  la primera carga termonuclear fue lanzada desde el Tu-95. 


En total se construyeron 32 bombarderos, tres de los cuales quedaron destruidos en las pruebas con resultado mortal para la tripulación.
Pero el principal problema que se descubrió durante las pruebas fue la distancia de vuelo: la máxima distancia que alcanzó el M-4 fue tan solo de 9.500 kilómetros dos veces menos de lo establecido. Con esos indicadores volar hasta los EEUU, lanzar una bomba y volver resultaba imposible.

La única forma efectiva de resolver este problema era el repostaje en vuelo. Se creó un sistema especial para el M-4, el Konus que de hecho convertían al bombardero en un tanque de combustible. Finalmente el 8 de febrero de 1957 el M-4 con dos repostajes alcanzó los 14.500 kilómetros en 17 horas.

Sin embargo, para entonces ya había aparecido una modificación moderna del bombardero, el 3M. Por eso se tomó la decisión de reconvertir todos los M-4 en aviones de repostaje que se utilizarían hasta comienzos de los años 90. En agosto de 1997 todos los aviones de la serie fueron retirados y convertidos en chatarra.

Rina Bíkova
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jueves, 19 de diciembre de 2013

EE.UU. y la URSS, una carrera armamentística para controlar la mente





 
La carrera armamentística entre la URSS y EE.UU. obligaba a las superpotencias a invertir grandes esfuerzos en la investigación de armamento no convencional, como los métodos de control del comportamiento o la influencia parapsicológica.

El nuevo estudio, publicado por la biblioteca de la Universidad de Cornell , EE.UU., revela que los científicos de ambos lados del telón de acero se centraban en el desarrollo de tipos de armamento que incluso hoy en día parecen de ciencia ficción. 

 
De acuerdo con Serge Kernbach, autor del trabajo, entre las áreas de especial interés se encontraban temas como el impacto de la emisión electromagnética débil y fuerte sobre sujetos biológicos, así como la posible aplicación práctica de fenómenos físicos como el entrelazamiento cuántico en sistemas macroscópicos, la transmisión de señales basada en el efecto Aharonov-Bohm o el llamado fenómeno del 'operador humano'.

Pese al carácter secreto de este tipo trabajos, las investigaciones soviéticas y estadounidenses a menudo seguían un camino casi paralelo. 

En particular, Kernbach recuerda el escandaloso proyecto de la CIA MK Ultra, que implicaba el uso de varios métodos para manipular la conducta e influir en el cerebro humano con señales eléctricas y medicación. Aunque los datos claves sobre este programa fueron borrados por la CIA en 1973, se conoce que sus resultados podrían ser útiles para obtener información durante los interrogatorios o para reclutar a nuevos agentes. 

 Aunque el análisis de Kernbach carece de ejemplos más concretos sobre el uso práctico de los resultados de estos estudios, el autor apunta que durante la Guerra Fría entre los objetivos prioritarios de la influencia de los campos electromagnéticos sobre la fisiología humana podría estar la fabricación de un nuevo tipo de armas.

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domingo, 4 de agosto de 2013

la URSS disponía de armas láser en los años 80





 
Los científicos soviéticos desarrollaron armas láser que podían utilizarse contra las tropas y vehículos de la OTAN a principios de la década de 1980, concluyó la inteligencia británica. 

El Ejército de la Unión Soviética tuvo armas láser a principios de la década de 1980 , dice un memorando secreto escrito por Michael Heseltine, que poco después del informe se convirtió en secretario de Defensa, en enero de 1983, en el Gobierno de Margaret Thatcher. 

El crucero nuclear de misiles soviético Kirov actualmente Admiral Ushákov, en conservación desde 1999 y con futuro todavía desconocido , puede haber sido el primero en estar equipado con un dispositivo capaz de cegar a las fuerzas enemigas y neutralizar sus sensores. 

El mismo informe secreto cursado a Margaret Thatcher en 1983 revela además que el Reino Unido también había creado un "arma láser naval" para deslumbrar a los pilotos argentinos en sus vuelos a baja altura durante la guerra de las Malvinas a pesar de que nunca fue utilizado en combate. 

El informe de Heseltine sostenía que Moscú estaba tratando de desarrollar un arma de radiofrecuencia capaz de debilitar el sistema nervioso central de los efectivos enemigos y un arma de pulso electromagnético que pudiera confundir a los radares, radios y sistemas de guiado de misiles. 

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domingo, 14 de octubre de 2012

Crisis de los misiles: Hace 50 años la Tierra evitó la Tercera Guerra Mundial

 
 
El 14 de octubre de 1962 un avión espía de EE.UU. descubrió que la URSS había instalado secretamente sus misiles balísticos de medio alcance P-12 en Cuba, lo que llevó a un conflicto entre las dos superpotencias y puso al planeta al borde de la Tercera Guerra Mundial.

Se supone que el motivo del paso soviético fue que Moscú intentó restaurar la paridad nuclear en el mundo, después de que EE.UU. instalara en 1961 contra la URSS sus misiles balísticos de mismo alcance, PGM-19, en Turquía.

Al descubrir los misiles soviéticos, Washington, liderado por John Fitzgerald Kennedy, realizó un bloqueo militar contra Cuba cercándola con su flota y aumentando el número de sus tropas y aviones cerca de la isla. Sin embargo, después de 13 días de tensión y varios incidentes armados, las partes lograron resolver la crisis mediante negociaciones. 

La URSS, liderada por Nikita Jrushchov, le ofreció a EE.UU. el desmantelamiento y retiro de misiles soviéticos a cambio de que Washington no atacara a Cuba y eliminara el bloqueo, condiciones que Estados Unidos acpetó. Además, Washington retiró luego sus misiles de Turquía. Así el mundo se salvó de una guerra atómica a escala mundial.
 

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