A
mediados de este mes de diciembre, el Consejo de Cooperación del Golfo
(CCG), integrado por seis monarquías árabes (Baréin, Catar, Kuwait,
Emiratos Árabes Unidos, Omán y Arabia Saudí) anunció su intención de
formar un Comando común con sede en la capital saudí, Riad.
Se espera
que esta unidad sea encabezada por un militar de Arabia Saudí. Este
grupo de países ya disponía de una fuerza colectiva de despliegue
rápido. Pero a día de hoy, se prevé elevar el nivel de la cooperación
militar. Elena Melkumián, profesora del departamento de Oriente
Contemporáneo de la Universidad Humanitaria Estatal de Rusia (RGGU),
manifiesta su opinión:
—Se
prevé ampliar e incrementar el número de efectivos que forman parte de
esta fuerza. Además, a día de hoy, las monarquías del Golfo Pérsico
empezaron a centrar más atención en la cooperación militar. Por un lado,
es una continuación de lo que se hacía en el pasado. Por otro, nuevas
circunstancias obligan a las monarquías del Golfo a centrar atención en
los asuntos de defensa.
Estos países consideran que la amenaza principal
proviene por parte de Irán. Irán ha iniciado las negociaciones con EEUU
después de sellar en Ginebra un acuerdo preliminar sobre su programa
nuclear. Los países del Golfo Pérsico entienden que la coyuntura cambia.
Si anteriormente podían contar con EEUU que sería un factor disuasivo
contra la posible agresión de Irán, ahora deben contar más con sus
propias fuerzas.
Mientras,
las monarquías del Golfo Pérsico no mantienen posturas absolutamente
afines en el ámbito político y militar. Es evidente que les une en mayor
o menor medida la forma de gobierno, el Islam suní y la estructura
económica basada en la exportación de hidrocarburos.
Por otro lado,
existen serias contradicciones entre los países de este grupo. En otra
situación, estas contradicciones podrían impedir su integración, pero la
amenaza proveniente de Irán que cobre fuerza les obliga a los países
del Golfo a hacer la vista gorda ante sus discrepancias. Vasili
Kuznetsov, colaborador del Instituto de Estudios Orientales de la
Academia de Ciencias de Rusia, comenta el desarrollo de los
acontecimientos:
—Está
claro que la situación en la región del Golfo Pérsico se agudiza. Hay
dos potencias competidoras – Arabia Saudí e Irán. El Consejo de
Cooperación del Golfo es el organismo que debe unir a las monarquías del
Golfo en lucha contra Irán. La amenaza es real y la lucha es seria.
Pero desde el punto de vista de la capacidad combativa, ningún Ejército
del Golfo Pérsico es capaz de batir al iraní.
Cualquiera que sea el
armamento y material bélico en los arsenales de los Ejércitos del Golfo
Pérsico, los iraníes les adelantarían en combate. Al mismo tiempo, es
poco probable que se libre un conflicto armado entre estos países por
varias causas.
Ante todo, esto se debe a un alto nivel del pragmatismo
del régimen iraní y saudí. No diría que la fuerza colectiva de defensa
se crea en respuesta a cambios reales en materia de seguridad, sino más
bien es un paso político que tendrá efecto positivo para las monarquías
del Golfo y que pone de relieve su capacidad de encontrar fórmulas de
compromiso.
Es
posible que la formación de la fuerza colectiva de defensa de las
monarquías del Golfo Pérsico ponga como objetivo atraer la atención de
EEUU que, según Arabia Saudí, está demasiado interesado en mejorar
relaciones con Irán. Todos entienden que Arabia Saudí está a punto de
romper la cooperación estratégica con Washington. EEUU es el único
garante de seguridad de Arabia Saudí en la región,
Sea
lo que sea, la unión militar de las monarquías del Golfo Pérsico cuyos
contornos se hacen cada vez más claras será capaz de ejercer una
influencia negativa en la región en un futuro, contribuyendo al
crecimiento de tensión entre Arabia Saudí e Irán.
Foto: ru.wikipedia.org
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