lunes, 25 de marzo de 2013

Los "Linces" en el Líbano



En las últimas semanas los militares españoles en el Líbano han aumentado su grado de alerta por niveles de tensión "desconocidos desde hacía tiempo". Esta situación, unida a los peligros habituales de la misión UNIFIL, hace fundamental el uso de vehículos preparados para proteger a los soldados de los posibles contratiempos que puedan suceder.
Los LMV "Lince" de Iveco, adquiridos por el Ministerio de Defensa para sustituir a los BMR destinados en el Líbano, llegaron a su destino en diciembre del año pasado. Los conductores que se encargarán de ellos en la rotación de mayo están terminando su periodo de adaptación al vehículo, que concluirá con el ejercicio final de integración y evaluación de todo el contingente, en abril.
Para misiones en ciudad y campo abierto
Una vez desplegados, los "Lince" desarrollarán tareas de patrulla a lo largo de la Línea Azul, dentro de la misión de la ONU. Al no tratarse de una misión ofensiva, sus intervenciones serán meramente disuasorias en las posibles confrontaciones que puedan surgir entre libaneses e israelíes. Estos enfrentamientos pueden producirse tanto en campo como en ciudad, por lo que la manejabilidad, estabilidad y visibilidad del "Lince" aporta una gran ventaja respecto a los vehículos utilizados anteriormente.
Una de las principales desventajas que indican quienes han tenido que participar en misiones con vehículos BMR (los anteriormente destinados al Líbano) es su escaso campo de visión desde el interior. Una vez cerrado, sólo dispone de un pequeño ventanuco frontal para observar que pasa alrededor, y para conseguir un mayor campo de visión había que salir fuera, "con lo que el jefe de grupo, quien debía asomarse, estaba vendido", afirma el brigada Vicente, de la base militar de El Goloso. El "Lince" dispone de cinco ventanas, lo que permite a todos sus ocupantes observar que ocurre en el exterior y alertar de los posibles peligros en zonas urbanas.
Un vehículo "para defender a los soldados"

Además de disponer de un blindaje inferior que minimiza el daño sufrido por explosivos improvisados, las puertas del "Lince" disponen de un sistema de bloqueo que impide que salgan despedidas en ataque con este tipo de carga. Los asientos no están sujetos al suelo, sino a unas barras de seguridad más elevadas, que disminuye los daños por onda expansiva. Estos asientos han sido diseñados para que el cuerpo del militar se encuentre en una posición ergonómica, sujeto por un cinturón de cinco puntos, que en caso de vuelco del vehículo impide que sus ocupantes sufran daños. Esta sujeción extra, sin embargo, aporta mayor seguridad sacrificando movilidad para sus ocupantes, que afirman que en patrullas muy largas el cuerpo queda agarrotado. A todo esto hay que añadir los cuatro inhibidores de los que dispone cada vehículo, encargados de impedir detonaciones a distancia.
También se han incorporado sistemas de seguridad, desarrollados a partir de carencias detectadas en versiones anteriores del vehículo, como el blindaje para torreta. Del mismo modo, dispone de accesorios para utilizar en situaciones muy específicas. Además de rejillas antidisturbios, se ha incorporado un sistema de guillotina para cortar los cables que los insurgentes tienden a lo ancho de las calles con intención de decapitar a los militares que se encuentren en las torretas de los vehículos.
Mejoras estratégicas
Uno de los principales problemas que pueden encontrar las tropas españolas con respecto a sus vehículos es la dificultad de recuperarlos, tanto si vuelcan como si sufren una avería. Este problema se ha intentado subsanar dotando a los LMV de un sistema de eslingas con el que

sean capaces de recuperarse a sí mismos en caso de vuelco o de quedarse atrancados. Su motor es el mismo que el de las furgonetas comerciales Iveco Daily (de 190 c.v., capaz de mover los 7.100 kg del "Lince" a más de 130 km/h), lo que permite encontrar recambios más fácilmente. Los conductores son responsables de su mantenimiento diario, y son instruidos para solucionar prácticamente cualquier avería que puedan encontrarse en medio de una misión, sin necesidad de acudir a un mecánico.
Al tratarse de un vehículo ligero es posible patrullar con dos "Lince". Así, se dispone de un jefe de pelotón y dos jefes de vehículo, permitiendo una mayor cobertura del terreno, además de disponer del doble de armamento. Al enviarse dos vehículos a una patrulla se facilita el apoyo y la recuperación logística en caso de ataque.
Un vehículo con "futuribles"
A pesar de todo, la característica que se debe tener más en cuenta es la capacidad del "Lince" para adaptarse a nuevas tecnologías que se desarrollen en el futuro. Está preparado para incorporar mejoras a medida que se vayan desplegando. De este modo se asegura que el vehículo no se quede anticuado en poco tiempo. Desde las bases militares se considera que todas estas mejoras, absolutamente necesarias, han sido consecuencia de un periodo de prosperidad económica, que permitía invertir mucho dinero en todas las necesidades del Estado. Sin embargo, ahora la duda está en cómo serán los armamentos del futuro si actualmente se ha reducido la inversión en su desarrollo.

Irene Rincón
http://www.revistatenea.es

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