| (Foto: Judson Brohmer/USAF) |
A mediados de los años 60,
Estados Unidos se encontraba en plena Guerra Fría y el riesgo de guerra
nuclear era elevado. Para vigilar las actividades soviéticas, los
estadounidenses crearon el SR-71, un avión espía que era prácticamente
imposible de ser detectado o interceptado.
A mediados de los años 60,
Estados Unidos se encontraba en plena Guerra Fría y el riesgo de guerra
nuclear era elevado. Para vigilar las actividades soviéticas, los
estadounidenses crearon el SR-71, un avión espía que era prácticamente
imposible de ser detectado o interceptado.
El Lockheed Martin SR-71, también conocido como ‘Blackbird’ –mirlo-,
volaba en el 1% superior de la atmósfera, a altitudes cercanas a los
80.000 pies y a velocidades que superaban las 2.000 millas por horas
–unos 3.200 kilómetros por hora–.
El avión estaba diseñado de tal manera que no fuera detectado de
ninguna manera por los radares. Empleado por las Fuerzas Aéreas
estadounidenses durante más de 30 años y todavía hoy mantiene récords de
velocidad y de distancia recorrida. El protocolo para evitar los
misiles era tan sencillo como huir y volar más rápido que ellos.
(Foto de Tech. Sgt. Michael Haggerty)
El antiguo piloto, el mayor Brian Shul describe su carrera en el
libro “Sled Driver”, en donde cuenta la velocidad que podía llegar a
alcanzar: “Cada piloto SR-71 tenía su propio tope de velocidad que vivió
en algún momento”.
Shul experimentó este tope en Libia cuando el coronel Muamar el
Gadafi disparó dos misiles y tuvo que poner la aeronave a “varios
números Mach que nunca habíamos visto antes”. “Era común alcanzar las 35
millas el minuto”, relata Shul en su libro.
Hecho la mayor parte de titanio, el SR-71 estaba fabricado de tal
manera que era capaz de aguantar temperaturas extremas. Estuvo operativo
durante34 años, de 1964 a 1998.
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