jueves, 1 de agosto de 2013

Rusia determina estrategia de desarrollo para su Armada

 

 

La información sobre la incorporación a la Marina de Guerra rusa de un gran número de nuevos buques de superficie no ha salido a la luz pública durante muchos años.

Mientras, se efectuaron varios cambios en la Armada rusa que deben modificar drásticamente su estructura.
Durante los próximos años, se pondrá en claro si la industria rusa es capaz de fabricar en serie buques nuevos dotados de sistemas universales de armamento.

La estrategia para modernizar la Armada rusa

El colapso de la URSS en 1991 no sólo generó cambios en la situación económica y una turbulencia política, sino también planteó la necesidad de elaborar una nueva estrategia de desarrollo de la Armada, tomando en consideración la nueva coyuntura y tareas.

En particular, se decidió solucionar el problema de incompatibilidad de sistemas de armamento heredado de la época soviética, cuando la Flota era una aglomeración de buques de diferentes tipos y los submarinos se estaban construyendo en pequeñas series y ofrecían unas diferencias abismales en cuanto al armamento y equipos. El cumplimiento de esta tarea empezó desde los buques pequeños.

Los buques más grandes destinados para la Armada rusa – fragatas del proyecto 22350 - están construyéndose todavía. El buque insignia de esta clase, el ‘Almirante Gorshkov’, puede entregarse a la Marina de Guerra rusa hacia finales del año en curso para continuar las pruebas de varios sistemas. Mientras, en los años 90 del siglo pasado, se creía que los buques de este tipo constituirían el núcleo de la Armada rusa después de su renovación.

Pero surgieron muchos problemas con la fabricación y financiación del proyecto, el anterior dueño de los astilleros se declaró en bancarrota, lo que postergó la puesta en servicio operacional de las fragatas de este proyecto.

Debido a esto, se decidió incorporar a la Marina de Guerra rusa las fragatas del proyecto 11356М, desarrollado para la Armada de la India (las llamadas fragatas de la clase Talwar).
Continúa la construcción de las corbetas de proyectos 20380/20385 que también afronta problemas. En particular, no está claro qué misiones tácticas van a cumplir los buques tan grandes.

 
Rusia construye las corbetas del proyecto 11661 más pequeñas desarrolladas incialmente para la exportación. Pero estos buques están dotados del sistema universal de misiles Kalibr, como las últimas fragatas del proyecto 20385. La Armada rusa necesita asimismo buques aún más pequeños que se catalogan como ‘corbetas guardacostas’.

En los próximos años, la Armada rusa debe completar sus arsenales con los buques nuevos y, además, se iniciará el desarrollo de buques más grandes aplicando tecnologías avanzadas.

La Marina de Guerra rusa espera recibir portaaviones nuclear

Se baraja con frecuencia la posibilidad de desarrollar un portaaviones nuclear. Durante el Salón Naval Internacional de San Petersburgo celebrado a principios de julio pasado, fue presentado un nuevo modelo conceptual del navío de este tipo de unas 80.000 toneladas de desplazamiento que podría portar la versión naval del caza ruso de quinta generación T-50.

 
Es prematuro evaluar este modelo desde el punto de vista de las necesidades actuales de la Marina de Guerra. Se sabe que el Programa Nacional de Fabricación de Armamento hasta 2020 no prevé desarrollar portaaviones. Pero es posible que su construcción sea planteada en el marco del siguiente Programa para el período de 2016 a 2025.

Además, sería oportuno definir las misiones a cumplir por los portaaviones de la Armada rusa. Está claro que sería irrentable destinar un gran monto de dinero para fabricar sólo un portaaviones de esta clase, como es el ‘Almirante Kuznetsov’, el único que Rusia heredó de la Unión Soviética. Así las cosas, sería necesario fabricar toda una serie de portaaviones.

En cuanto a las misiones a cumplir, el arquitecto de la Armada soviética, Serguéi Gorshkov, consideraba que la tarea prioritaria la misión principal de los portaaviones consistía en reforzar la flota submarina.

¿Qué tareas podría cumplir un portaaviones en la época actual? Rusia no busca luchar por el control sobre los mares y océanos del mundo. Lo tiene la Armada estadounidense y es económicamente irrentable tratar de adelantarla por el número de portaaviones. Ni siquiera la URSS consiguió hacerlo cuando estaba en el apogeo de su desarrollo económico. Por eso el almirante Gorshkov centró la atención en contrarrestar la disponibilidad operacional de la Marina de Guerra de EEUU y sus aliados.

Es decir, a la hora de elaborar la estrategia de desarrollo de la Armada, no tiene sentido seguir el ejemplo de EEUU donde los portaaviones con buques de apoyo son la principal fuerza operativa.
Los portaaviones podrían proporcionar apoyo en varias misiones a las fuerzas navales. Pero ¿son necesarios para esto los buques de este tipo? ¿O sería posible cumplir estas tareas de otro modo: reforzando los aviones navales antisubmarinos y portamisiles, modificando los proyectos de construcción de buques de superficie y submarinos, desarrollando aviones y submarinos no tripulados?

Hay que dar respuestas a todas estas preguntas en un futuro próximo y, seguramente, antes de tomar la decisión sobre la construcción de un portaaviones.

Sea como sea, pero portaaviones no puede cumplir misiones sin buques de apoyo. Independientemente de si se apuesta por la construcción de los portaaviones, los buques pesados de clase oceánica son necesarios en todo caso.

Destructores

La Armada rusa necesita completar sus arsenales con buques grandes dotados de sistemas universales de armamento. Así las cosas, se planteó la tarea de desarrollar un destructor que reemplace en un futuro los buques de proyectos 956 y 1155 construidos en la época soviética.

No sale a la luz pública mucha información sobre tales proyectos. Pero en realidad, se trata más bien de cruceros portamisiles polivalentes que no sólo podrían reemplazar los destructores del proyecto 956 y buques antisubmarinos del proyecto 1155, sino también ocupar el nicho de cruceros portamisiles de los proyectos 1144 y 1164. Los buques de este tipo, seguramente, serán modernizados y no se retirarán de los arsenales.

A juzgar por la información que se publica en la prensa, hasta hoy en día, no se ha tomado la decisión sobre la planta propulsora: nuclear o integrada por turbina de gas.

Los proyectos que estipulan construir una nueva serie de buques portamisiles dotados de la planta propulsora nuclear, no gozan de mucho apoyo. Tanto los militares, como los fabricantes prefieren la planta integrada por turbina de gas.

Esto acelerará el proceso de construcción, reducirá el precio de los buques, así como facilitará su despliegue y mantenimiento. Se prevé construir un gran número de ellos para todas las Flotas de la Armada rusa, mientras que la creación y ampliación de la infraestructura necesaria lleva mucho tiempo y requiere importantes gastos.

En todo caso, es necesario determinar, ante todo, las misiones a cumplir por los nuevos destructores. A día de hoy, se efectúan los trabajos de investigación y desarrollo ‘Líder’ con vistas a determinar, hacia finales de 2013, la imagen del futuro destructor-crucero y las misiones que cumplirá.

Siguiendo la lógica de diseño de buques universales, es de suponer que el nuevo buque sería grande y estaría dotado con muchas lanzaderas verticales de misiles. A día de hoy, la Marina de Guerra rusa no dispone de lanzaderas universales para misiles tierra-aire y tierra-tierra, como la estadounidense cuyos buques están dotados con la misma lanzadera Mk.41 tanto para misiles de crucero Tomahawk como misiles interceptores Standard Missile-3 (SM-3).

Rusia desarrolla dos tipos de lanzaderas verticales. Al primero pertenecen los llamados ‘sistemas universales de lanzamiento de misiles desde buques’ en los que se puede emplear misiles de crucero que forman parte de sistemas Kalibr y Oniks. El segundo incluye lanzaderas verticales de misiles antiaéreos.

Se trata de misiles Redut que están en proceso de desarrollo, pero posteriormente se introducirán cambios en el proyecto, porque, según las declaraciones oficiales, los nuevos destructores formarían parte del escudo antimisiles y deberían portar misiles antiaéreos S-500.

Los principios básicos 

El estado actual de los buques de superficie puede evaluarse de diversas maneras. Los principios básicicos de su construcción están determinados y los proyectos concretos se pondrán en práctica con arreglo a estos principios y en función del equilibrio entre las capacidades financieras del país y las necesidades de la Armada.

Pero la industria naval rusa puede no estar preparada para un crecimiento drástico de los pedidos. Muchos recuerdan que en el período de 2008 a 2012 se dejó sentir una acuciante escasez de especialistas cualificados, los soldadores entre ellos, para ejecutar varios pedidos, pagándoles un salario casi equivalente al de los pilotos de aviones que cubren rutas internacionales.

Pero si hay pedidos, tarde o temprano se logrará encontrar a especialistas. A juzgar por todo, los pedidos sí que los hay. Ahora es necesario asegurar una gestión competente en el sector. Lo mismo se puede decir sobre la construcción de nuevos astilleros o la modernización de los antiguos.

© ru.wikipedia.org/
Konstantín Bogdánov 
 RIA Novosti
 

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