martes, 2 de abril de 2013

China abandona la venta de armamento barato

 

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El reciente informe del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo), que posiciona a China como el quinto más importante exportador de armas a escala global en 2012, no necesariamente refleja los montos reales de los respectivos contratos de venta.
El SIPRI suele evaluar las exportaciones a base de las cantidades vendidas concretas. Esta metodología favorece a los países emergentes exagerando sus logros, al mismo tiempo subestimando los resultados de las naciones desarrolladas. Así, por ejemplo, un vehículo blindado para el transporte de infantería, de fabricación estadounidense, es técnicamente más sofisticado y más costoso que sus análogos chinos o rusos, pero el SIPRI los considera prácticamente iguales, salvo algunas diferencias insignificantes de características táctico-técnicas. Si fuera posible conseguir los montos reales de los contratos de exportación, China y Rusia aparecerían en lugares mucho más modestos que los que ocupan actualmente (Rusia sigue a China a la cabeza del respectivo ranking del SIPRI).
Por otro lado, los datos del Instituto de Estocolmo confirman la tendencia actual de reincorporación de China al club de los exportadores de armas más importantes del mundo. Ya pertenecía al mismo en la década de los años ochenta durante la guerra entre Irán e Iraq. En aquel entonces, las exportaciones de armas chinas estaban creciendo a pesar de una profunda depresión que vivía la industria militar del gigante asiático que seguía fabricando equipos de guerra de acuerdo a los obsoletos proyectos soviéticos de los años cincuentas. La demanda se disparó con el inicio del conflicto irano-iraquí: Bagdad y Teherán compraban cientos de tanques, vehículos de infantería y sistemas de artillería chinos., porque eran baratos y se entregaban a corto plazo. Una vez terminada la guerra Irán-Iraq, la industria militar china volvió a caer en una larga y profunda depresión agravada en los años noventa por la aparición de numerosas ofertas de equipos de guerra, usados pero más modernos y en buen estado, por parte de los ex países soviéticos. La caída duró muchos años.
La reactivación de las exportaciones de armas chinas comenzó en los años dos mil, cuando China ya había asimilado gran parte de tecnologías rusas y occidentales obtenidas en las dos décadas anteriores. El país comenzó a fabricar helicópteros según diseños franceses, tres tipos de cazas de cuarta generación con elementos de tecnologías rusas e israelíes y vehículos blindados modernos.
Según el SIPRI, el 55 % de las exportaciones chinas corresponde a Pakistán, un mercado específico, en el que la mayoría de los importantes fabricantes de armas evitan trabajar directamente para no irritar a la India, el importador de armas número uno del mundo (el 12 % de las importaciones globales, según el SIPRI). China, que tiene relaciones políticas complicadas con la India y es prácticamente aliada de Paquistán, opera en el mercado paquistaní casi como un monopolista. La cooperación entre China y Pakistán incluye armas pesadas y costosas como el caza FC-1, equipos aéreos a control remoto, tanques, misiles antitanque y antiaéreos y buques de guerra. Fuera de Pakistán, China también tuvo importantes logros, como, por ejemplo, la venta de grandes lotes de obuses de 155 milímetros PLZ-45 a los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, en los años dos mil. Fue un gran éxito porque el producto chino aventajó a otros competidores no solo por ser más barato, sino también por sus mejores características táctico-técnicas.
En 2011, China logró otro éxito relevante al cerrar un contrato de venta de ocho aviones de transporte Y-8C a Venezuela que antes consideraba la compra de aviones rusos An-148.
Fuera de Pakistán, los principales rubros de la exportaciones de armas chinas son: el avión de transporte ligero Y-12, el avión de combate y entrenamiento K-8, el tanque MBT-2000, el vehículo blindado para el transporte de infantería WZ-551, vehículos blindados ligeros para la fuerza de seguridad y misiles antiaéreos portátiles.
Un importante problema de la industria militar china es su dependencia de componentes extranjeros, sobre todo, los motores. Entre los aviones chinos destinados para la exportación, los cazas FC-1 y J-10 están provistos de motores rusos, y los aviones de combate y entrenamiento K-8 y L-15, de motores ucranianos.
Los helicópteros que exporta China llevan motores franceses Turbomeca Arriel 2. El tanque chino más vendido en el mercado mundial, el MBT-2000, está dotado de un motor ucraniano. También algunos misiles chinos contienen componentes electrónicos de fabricación extranjera., incluidas ojivas de autoguiado.
En estas circunstancias, los proveedores de componentes pueden bloquear a su antojo las exportaciones chinas a cualquier mercado internacional. La industria militar china se esfuerza al máximo por superar esta dependencia, pero el proceso llevará muchos años.
El crecimiento tecnológico de la industria militar china conlleva un importante aumento de sueldos en el sector. En algunas de sus ramas ya son varias veces más altos que el promedio nacional. En las fábricas de misiles y aviones son equiparables e incluso superiores a los sueldos en similares plantas rusas. China definitivamente deja de ser un proveedor de armas simples y baratas, convirtiéndose en un gran exportador global que se está abriendo paso a los mercados mundiales fuera de Pakistán. 
nv/rl/sn
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