martes, 15 de marzo de 2011

La defensa de punto en las unidades navales

La defensa de punto en las unidades navales
Texto de José F. Alcalde
Fotos: Javier Sánchez

La guerra de las Malvinas pudo haber pasado a la Historia como un conflicto más de los muchos acontecidos en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, palabras como Harrier, Exocet, Misil, Sheffield… adquirieron un nuevo significado en las mentes no solo de los estrategas de las escuelas navales mundiales, sino de las gentes ajenas a estos asuntos.

En los mentideros la pregunta era generalizada: ¿Cómo era posible que un moderno buque de combate hubiera sucumbido con tanta facilidad ante un misil disparado que ni siquiera llegó a detonar?.


Aunque el Sheffield no era la primera víctima de un ingenio antibuque, la historia de su hundimiento así como las circunstancias que lo rodearon lo convirtieron rápidamente en un símbolo de que los tiempos habían cambiado y que cualquier Fuerza Aérea con medios limitados era capaz de poner en aprietos a la todopoderosa Royal Navy.

Consecuencia directa fue el cambio de filosofía en el equipamiento de los buques ,y el replanteamiento del “todo aluminio”, que permitía mejorar los pesos pero a cambio resultaba, en exceso, peligroso en caso de incendio.

Destructor Tipo 42 Clase Sheffield

antes:
1 Lanzador SAM Sea Dart.
1 Cañón de 114 mm.
2 Cañón Oerlikon de 20 mm.
después:
1 Lanzador SAM Sea Dart.
1 Cañón de 114 mm.
2 Cañón GCM Oerlikon de 30 mm.
2 Cañón GAM+BOl de 20 mm.
2 CIWS Vulcan Phalanx de 20mm.


En el hundimiento de este buque hay todavía muchos puntos oscuros. Hubo quizás un exceso de confianza, alimentado por un sentimiento de superioridad con respecto a los argentinos, llamados “Beaneaters” (comedores de judías) por los británicos. Algunas fuentes dejan entrever una cierta negligencia en la detección y posterior seguimiento del misil.

Los especialistas de guerra electrónica captaron claramente el sonido del radar Agave del Super Eténdard cuando les estaba enganchando. Sin embargo tampoco prestaron atención al ruido producido por el buscador del Exocet cuando este ya les habla enganchado y se dirigía hacia ellos.

Otra opinión bastante extendida es que, al tratarse el Exocet de un misil en el inventario de la Royal Navy, no estaba en los bancos de memoria de las armas como hostil, y por lo tanto el buque no se defendió.


Una tercera explicación estaría relacionada con las interferencias que producen los sistemas de comunicación por satélite a los equipos del sistema de combate del barco. Esto provocó el apagado de los sistemas para comunicarse sin problemas con la flota con las consecuencias de todos conocidas.

Si esto en realidad hubiera sido así, no tendría explicación lógica, ya que hemos que tener en cuenta que la función que cumplía el Sheffield en ese momento era, precisamente, la de vigilancia radar avanzada. En cualquier caso siempre quedará la duda de si un sistema de defensa de punto, correctamente manejado, hubiera solucionado el problema.

Sistemas de defensa de punto (SDP).

Los Misiles.

Los SDP pueden ser misiles o cañones de tiro rápido en montaje rotativo. La opción de uno u otro medio depende del consumidor. El misil ofrece ventajas evidentes con respecto al CIWS, veamos algunas.

Con una detección adecuada permite interceptar blancos a mayor distancia del buque, hasta 13 km en el Crotale y 9 km en el RAM.
Esta distancia evita, no siempre ocurre, que los restos del misil abatido puedan alcanzar el buque con graves efectos sobre su casco.
El misil, en lanzador múltiple, es capaz de responder a varias amenazas con mayor flexibilidad que el CIWS. Si el ataque es de dos o más misiles el montaje artillero no sería capaz de perseguirlos simultáneamente y probablemente se bloquearía.
El misil permite al barco mayor libertad de movimientos evasivos, ya que no es necesario encarar el blanco para atacarle. Con el CIWS el barco deberá moverse más para conseguir mejores ángulos de tiro.
Algunos CIWS llevan incorporado el equipo de seguimiento del arma, otros utilizan los sistemas del barco. Algunos expertos consideran que los sistemas sobre el montaje son menos precisos ya que exponen a este a vibraciones, con la merma consiguiente de precisión.


Todas las consideraciones anteriores tienen en cuenta factores puramente teóricos, ya que no entran a considerar otras variables, algunas de ellas muy importantes, como son el factor técnico y el humano. Sirve de poco un sistema mal manejado, esta reflexión que puede parecer de “perogrullo”, no lo es tanto si tenemos en cuenta que los modernos equipos de combate de un buque han de ser previamente programados por mentes humanas,.v que esto exige un personal bien adiestrado que sepa en todo momento evaluar la amenaza para hacerle frente.



Sistemas misilísticos.

Cuadro 1. Sistemas misilísticos
Peso kg Alcance km Velocidad mach
Alcance s.
Crotale 85 13
2,3 16,7

Seawolf 82 7
2,0 20,0

RAM 71 9
2,0 13,3

SA-N-9 170 12
2,5 14,2

Sadral 18 6
2,3 7,7

SA-N-4 Gekko 130 9
2,5 10,6

Nota: Se ha suprimido del cuadro 1 los montajes Aspide/Sea Sparrow ya que, aunque de buenas características AA, no son antimisiles puros.


El impacto de un antimisil destruye su blanco con mayor efectividad ya que su velocidad de choque es más elevada. Todo se reduce a un simple ejercicio de física, la ley dice que la velocidad de choque es igual a la suma de las velocidades de ambos móviles. Si un Crotale a 2,3 mach choca con un misil que se aproxime a mach 2,5 como por ejemplo un SSM Granit, entonces la velocidad será de 4,8 mach, suficiente para desintegrar ambos ingenios.

Para quien no lo haya experimentado debe resultar harto difícil imaginar los efectos de un misil SSM contra un buque. Una correcta defensa garantiza pues un mejor rendimiento de la tripulación con los efectos que ello trae consigo sobre la moral y la efectividad.

Sin embargo, los buenos resultados siguen estando en función de la detección temprana del misil que se acerca. El posterior duelo entre las cibernéticas cabezas de los misiles haría el resto. Los buques anfibios y de apoyo recurren a dotaciones de infantes armados con equipos portátiles lanzados desde el hombro. Esto es una solución de compromiso, y muchas armadas empiezan a verlo así. La aparición de montajes modulares de pequeño tamaño concede gran flexibilidad a estos buques y les permite una capacidad de autodefensa nada desdeñable.


Los Cañones de gran calibre.

El calibre de estas piezas oscila entre los 114 mm del montaje Vickers británico y los 130 mm del AK ruso de doble boca. Aunque no se trata de unas armas de gran utilidad antimisil, hemos de tener en cuenta que ante un ataque de uno de estos ingenios vale “tirar con todo” lo que se tenga a mano. Alguna de estas armas, como es el caso del OTO MELARA de 76 mm en sus versiones más modernas, ofrecen unas características similares a las de un CIWS. De hecho los italianos lo emplean como arma principal antimisil en sus buques.

Cuadro 2. Sistemas artilleros.
Alcance km Cadencia dpm
Cadam 100 17 80
AK-130(x2) 29 45×2
MK-45 16 20/40
OM-127 16 45
OM-76 16 85/120
FMC 127 20 40
Vickers 114 16 25
Cuadro 3.
Tiempo reacción s
misil 0,8 mach Disparos
Posibles Tiempo reacción s
misil 2,5 mach Disparos
Posibles
Cadam 100 62,9″ 83,8 20,1′” 26,8
AK 130 (x2) 107,4″ 80,5 34,3″ 25,7
Mk 45 59,2″ 19,7 18,9″ 6,3
Oto Melara 127 59,2″ 44,4 18,9″ 14,1
Oto Melara 76 59,2″ 83,8/118,4 18,9″ 26,7/37

FMC 127 74″ 49,3 23,6″ 15,7
Vickers 114 59,2″ 24,6 18,6″ 7,8

El cuadro 3 se basa en parámetros totalmente ideales. La primera columna refleja el tiempo de reacción posible en segundos contra un misil que se acerca a 0,8 de velocidad mach, un Harpoon por ejemplo. Disparos posibles a cadencia máxima en ese tiempo. La tercera y cuarta columna resumen los mismos datos, pero referentes a un misil que se acerca a 2,5 mach, digamos un misil ruso tipo Granit. Los datos son bastante evidentes, el tiempo de reacción es relativamente bajo y depende claramente de la velocidad del misil y de la rapidez de respuesta de las armas del buque.
El cañón italiano de 76 mm es el único que puede poner en el aire una cantidad razonable de proyectiles en el poco tiempo de que dispone para responder. Esto hecho hace de este tipo de armas un equipo insuficiente para enfrentarse con éxito a un misil rozaolas.

Pero quizás los verdaderos reyes de la defensa antimisil son, junto a los misiles, los celebres sistemas CIWS, que tantas pasiones levantan en lo referente a su utilidad.

Cuadro 4.
Calibre mm Alcance m Cadencia dmp
Vulkan Phalanx 6×20
1.500
3.000
Meroka 12×20 2.000
3.600
Goalkeeper 7×30
3.000
4.200
Sea Zenith 4×25
3.500
3.400
AK-630 6×30
2.500
3.000



Cuadro 5.
Alcance máx. s
misil 0,8 mach Disparos
Posibles Alcance máx. s
misil 2,5 mach Disparos
Posibles
Vulcan Phalanx 5,5″ 275 1,7″ 85
Meroka 7,4″ 444 2,3″ 138
Goalkeeper 11,1″ 777 3,5″ 245
Sea Zenith 12,9″ 731 4,1″ 232
AK-630 9,2″ 460 2,9″ 145

En el cuadro 5 observamos claramente el problema que surge cuando es necesario usar estas armas. El alcance es muy ajustado y el tiempo del que se dispone para crear la barrera defensiva es muy pequeño. El asunto tiene mucha trascendencia si tenemos en cuenta que los pañoles que abastecen estas armas son algo escasos: 1.190 disparos del sistema Goalkeeper o los 1.660 del Sea Zenith, por poner dos ejemplos, aunque teniendo en cuenta el poco tiempo disponible, pueden ser suficientes para contener un ataque.

El Goalkeeper es sin duda el rey de estos sistemas, ya que es el más capaz de todos ellos. Su leyenda comienza a ser conocida a raíz de las pruebas de evaluación efectuadas en EE.UU. El sistema Vulcan Phalanx derribó tres blancos pero no pudo impedir que sus restos golpeasen al buque lanzador. El Goalkeeper, por su parte, abatió los cuatro blancos que se le asignaron pero tuvo la “mala fortuna” de que el último de ellos, o mejor dicho, sus restos, alcanzasen al portador. Este hecho, combinado con fuertes presiones del lobby económico-militar del Pentágono llevaron al rechazo de un sistema que resulto ser, en principio, más efectivo que su homólogo estadounidense. Del Meroka nos ocuparemos en el apartado dedicado a la Armada española.

Posición y número de las armas.

No existe una ley escrita sobre cómo deben de situarse estas armas en la cubierta de un buque, Hay opiniones para todos los gustos: elevadas, a popa en ambos costados, a proa en las bandas… veamos brevemente las más importantes:

La Royal Navy emplea misiles Sea Wolf y CIWS Goalkeeper en sus fragatas Tipo 22/3, en los destructores tipo 42 completa ese armamento con dos montajes Vulcan Phalanx en las bandas. Esta dualidad de CIWS no es muy lógica y puede deberse a un deseo de no “molestar” al hermano americano.

Los italianos prescinden de sistemas de factura extranjera y confían en su magnifico OTO-Melara de 76 mm. Sus destructores clase De La Penne portan 4 de estos montajes, dos por banda, junto al cañón Breda de 40 mm., esto le permite afrontar un ataque simultáneo por ambas bandas. Las fragatas Lupo y Maestrale emplean el misil Aspide en combinación con los ya citados cañones Breda.

Los alemanes confían en el sistema de misiles RAM, lo portan incluso sus lanchas lanzamisiles del tipo S143A. La tendencia estadounidense es también mixta, aunque cada vez más orientada a la utilización del montaje RAM en sustitución del CIWS Vulcan Phalanx. Parece que se aproxima la época de los misiles como defensa cercana en la US Navy ,los nuevos LPD de la clase San Antonio ya están equipados con lanzador vertical de misiles y con sistemas RAM.

Los navíos rusos emplean sistemas mixtos y en gran número. Baste como ejemplo decir que los anticuados cruceros de la clase Kara portan 4 montajes del tipo AK-630 y hasta 10 sistemas AA, entre Goblet, Grumble y Gekko. El Kirov por su parte, además de abundancia de misiles, porta 6 sistemas CADS-N-1 que combinan dos cañones AK-630 con lanzadores de corto alcance.

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