domingo, 31 de agosto de 2014

Los pilotos de caza



Las bases aéreas con aviones de caza son: Torrejón de Ardoz -en Madrid-, Zaragoza, Morón -en Sevilla-, Albacete y Gando -en Gran Canaria-; allí están los dos tipos de aviones de caza que hay en España: los F-18 Hornet -o 'avispón'-, de procedencia estadounidense, y los Eurofighter Typhoon -'tifón'-, diseñados y construidos por empresas de Alemania, Reino Unido, Italia y España.  

Se les llama 'cazas' pero, en realidad, son 'cazabombarderos', porque tienen dos tipos de misiones: 'cazar' a los aviones enemigos en vuelo -es decir, derribarlos- y 'atacar' objetivos en tierra o en el mar -es decir, bombardearlos-.  

España tiene unos 140 cazas operativos -a los que podrían añadirse unos 15 de la Escuela de Pilotos de Talavera la Real, en Badajoz-, cifra que depende del número de los que están en alguna de las revisiones por las que pasan todos los aviones. Esto se debe a que la obsesión de los pilotos y de todos los que les facilitan la tarea -los especialistas en mecánica, combustibles, armas, control, comunicaciones, etc.- es la seguridad de todo lo que vuela.

 
Por ello, los pilotos de caza empiezan la mañana en su base -al igual que los pilotos de transporte y de helicóptero en las suyas- con reuniones en las que los especialistas en meteorología -sus 'hombres del tiempo' particulares- les informan de las condiciones del espacio aéreo local y el de los sectores aéreos en los que volarán, en cuanto al viento, nubes, nieblas, lluvia, etc., y si variarán a lo largo del día, porque son factores que afectan a la manera de hacer los ejercicios.


También se hacen otras reuniones -'briefing'- entre los pilotos de cada ejercicio. En los ejercicios de 'caza' se prepara si es 'uno contra uno', 'dos contra uno', etc., para repasar las maniobras que hay que perfeccionar, con el fin de lograr el 'derribo' del otro y 'eludir' un misil que nos haya 'lanzado'. En estos vuelos diarios, que duran entre una y dos horas, no se disparan los misiles ni los cañones, sino que se hacen unas simulaciones que permiten averiguar los 'resultados'.


 
La preparación de los ejercicios de 'ataque' es muy larga y compleja, pues se ha de calcular, con pocos segundos de margen, el momento de 'bombardear' simuladamente -no se utiliza munición real- un objetivo situado a cientos de kilómetros de distancia, por uno o varios aviones, juntos o separados, desde alta o baja altura. También hacen repostajes en vuelo desde aviones cisterna, vuelos de noche -con gafas especiales de visión nocturna-, y cualquier misión a la que podría enfrentarse un cazabombardero en una operación real.

Cada pocos meses se hacen lanzamientos de misiles y bombas de verdad en campos de tiro de gran extensión, como el de Las Bardenas -en Navarra-, y se perfeccionan los sistemas de mando, control, comunicaciones e inteligencia. Anualmente se realizan maniobras muy importantes como, por ejemplo, la Sirio-Tormenta 2014, que acabó el pasado el 14 de marzo y concentró a 34 aparatos en la base de Zaragoza.

Tras cada vuelo, los pilotos se reúnen -'debriefing'- para sacar enseñanzas y mejorar sus habilidades. El objetivo es mantener el mejor nivel de entrenamiento posible por si el Gobierno decide enviar aviones de caza a una misión en el exterior, como pronto se hará para proteger a Estonia, Letonia y Lituania en el norte de Europa, que se quedaron sin fuerzas aéreas tras el fin de la Unión Soviética.

Además de los ejercicios aéreos, diariamente hay pilotos de caza  'de alerta'. Es un servicio en el que se permanece, con su mecánico y su armero, un día entero al lado de su avión, completamente repostado y armado, por si el control del espacio aéreo español le ordena despegar con urgencia para interceptar un avión 'intruso' o que no sigue el 'plan de vuelo' declarado previamente a las autoridades aeronáuticas.

Todos los años, los pilotos pasan un completo reconocimiento médico para verificar que se mantienen en perfectas condiciones para seguir a los mandos de estas súper máquinas. Durante los siguientes 15 años, aproximadamente, los tenientes pilotos de caza ascenderán a capitán y desarrollarán su profesión hasta que, al ascender a comandante -cuando ronden los 40 años- pasen casi todos a destinos en los que ya no pilotarán.  

El sueldo inicial es de unos 28.000 euros anuales; se viaja por cuenta del Estado en los desplazamientos oficiales, y hay ventajas, como ayudas al alquiler de la vivienda y residencias de descanso.

A. Manzano
http://www.onemagazine.es 

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