viernes, 15 de febrero de 2013

Los destructores serán la espina dorsal de la Armada de Rusia

 

 
A día de hoy, los buques de esta clase representan el núcleo de la capacidad combativa de la Armada de muchos países. Tomando en consideración sus capacidades, se puede más bien caracterizar estos buques como cruceros. La fabricación en serie de tales buques es la condición indispensable para crear una Armada oceánica capaz de cumplir una amplia gama de misiones lejos de la costa.
¿Cómo será el futuro destructor?
Los últimos destructores desarrollados en la URSS fueron buques del proyecto 956 (‘Sovremenny’, en la clasificación de la OTAN). El buque insignia de ese proyecto denominado ‘Sovremenny’ fue puesto de quilla en marzo de 1976 y fue incorporado a la Armada de la URSS en 1980. Se fabricó dieciséis destructores de ese tipo para la Marina de Guerra rusa. El último buque del proyecto 956, 'Almirante Ushakov', fue incorporado a la Armada rusa en 1993. La fabricación de cuatro buques más de ese proyecto concluyó en el período de 1999 a 2006 para la Marina de Guerra china.
Las características técnicas y capacidades operativas de los destructores del proyecto 956 no se ponen en duda, pero debido a varios defectos del proyecto la mayor parte de los buques de ese tipo fueron retirados del servicio operacional tras el colapso de la URSS en 1991.
El problema principal fue la planta energética a base de una turbina de vapor que se hizo obsoleta ya hacia el inicio de fabricación de estos buques. Es menos segura y económica qua la planta a base de turbina de gas que se instalaba en los buques antisubmarinos del proyecto 1155 ‘Udaloy’ fabricados en la misma época.
Las capacidades de defensa antisubmarina y antiaérea del destructor dejaron mucho que desear también. Así las cosas, sólo tres de los dieciseis destructores del proyecto novecientos cincuenta y seis fabricados quedan en servicio operativo. Dos buques se han sometido a la reparación y cuatro buques retirados del servicio activo están esperando la decisión sobre su destino. En comparación, de los doce buques del proyecto 1155 fabricados ocho quedan en servicio operacional hoy por hoy.
Los defectos de los destructores del proyecto novecientos cincuenta y seis se pusieron en evidencia ya en la época soviética, cuando fue desarrollado y puesto de quilla el buque del proyecto 1155.1 cuyas características debían unir una planta energética eficaz y segura, excelentes capacidades de defensa antisubmarina de la versión anterior de este proyecto, así como las capacidades combativas del proyecto novecientos cincuenta y seis. Desgraciadamente, se fabricó sólo un destructor antisubmarino de ese tipo, ‘Almirante Chabanenko’ considerado uno de los mejores buques de la Armada rusa. Puesto de quilla en febrero de 1989 y botado en diciembre de 1992, se incorporó a la Marina de Guerra rusa sólo en 1999. En la época postsoviética fue difícil acabar rápidamente la fabricación de los buques de guerra y someterlos a pruebas.
El ‘Almirante Chabanenko’ tampoco fue un buque ideal. Hacia el momento de su incorporación en los arsenales de la Armada rusa, EEUU puso en servicio operacional casi treinta destructores del tipo ‘Arleigh Burke’ que, de hecho, determinaron las principales características de los buques de esa clase para hoy. La ventaja principal de los destructores de clase ‘Arleigh Burke’ y cruceros más grandes de clase ‘Ticonderoga’ fue el sistema universal de combate Aegis y el sistema de lanzamiento vertical Mk-41. Con el sistema Mk-41 se puede realizar lanzamientos de misiles antiaéreos y antibuque de casi todos los tipos, así como torpedos antisubmarinos que están en servicio operacional de la Armada de EEUU. El ‘Almirante Chabanenko’, como los buques del proyecto 1155 asimismo fueron dotados con el sistema de lanzamiento vertical. Pero este sistema puede emplearse sólo para lanzar misiles antiaéreos de alcance medio 9М330 del sistema antiaéreo misilístico naval "Klinok". La Armada rusa tampoco tenía en su disposición un sistema de combate con las capacidades de Aegis.
Tareas planteadas
Así las cosas, se determinaron las características que fue necesario plasmar en el destructor de nueva generación. Debe estar equipado con un sistema universal de combate similar al estadounidense Aegis, capaz de rastrear blancos terrestres, aéreos, de superficie y submarinos y guiar misiles que deben destruirlos, así como ejercer el mando tanto de un buque como de una unidad, incluidos los aparatos aéreos de varios tipos y sistemas de lanzamiento vertical capaces de lanzar misiles de varios tipos. En base a estas exigencias de la Armada rusa, se desarrolló dos sistemas de lanzamiento vertical: un sistema universal de lanzamiento de misiles desde buques y un sistema de lanzamiento de misiles de dimensiones más pequeñas para el sistema de misiles antiaéreos Redut.
Ambos sistemas pueden lanzar varios tipos de misiles. En particular, en el sistema universal de lanzamiento de misiles desde buques se puede emplear misiles supersónicos de crucero antibuque Oniks, así como todos los tipos de misiles que forman parte del sistema universal Kalibr, desde los misiles estratégicos alados hasta los torpedos antisubmarinos. Se puede colocar ocho misiles a la vez en un módulo del mencionado sistema universal de lanzamiento de misiles desde buques y cuatro misiles antiaéreos de alcance medio (hasta 150 kilómetros) 9М96Е y dieciseis misiles de corto alcance (hasta 15 kilómetros) 9М100 en un módulo del sistema de lanzamiento Redut. Los misiles de corte alcance se colocan en contenedores de modo que cuatro misiles se ubican en una célula. Por ejemplo, la corbeta rusa Soobrazitelni del proyecto 20380 equipado con tres módulos Redut cada uno de los que contiene cuatro células es capaz de portar doce misiles de alcance medio o cuarenta y ocho misiles de corto alcance o misiles de alcance corto y medio en varias combinaciones.
Al mismo tiempo, se realizaba el desarrollo del nuevo sistema de mando. A día de hoy, la Armada rusa empieza a emplear con cada vez más frecuencia el sistema universal de información y mando ‘Sigma’ con el que se puede equipar todos los buques de superficie de nueva generación y que sólo puede tener pocas diferencias que dependen de la clase del buque y su armamento.
El sistema Sigma en su primera versión fue ensayada en la fragata Neustrashimi fabricado en los noventa. Su versión modernizada se instaló en las corbetas de la clase Stereguschi, tanto las que ya se han incorporado a la Armada como las que están fabricándose. Las fragatas y los destructores de nueva generación se dotarán con la versión modernizada del Sigma también.
Restricciones financieras de las capacidades combativas
El asunto muy importante consiste en la relación entre las capacidades del destructor de nueva generación y su precio. No hay todavía una información detallada al respecto. A juzgar por todo, se trata de tres opciones posibles. Es probable que el destructor de nueva generación sea de desplazamiento de 9 000 toneladas, esté dotado con la planta energética a base de la turbina de gas, sistemas de artillería de 130 mm, el sistema universal de lanzamiento de misiles desde buques de cuatro módulos (capaces de portar hasta treinta y dos misiles, en total), el sistema de misiles antiaéreos Redut de dieciseis módulos (cada uno de los que es capaz de portar cuatro misiles de alcance medio o hasta dieciseis misiles de corto alcance, es decir, de sesenta y cuatro hasta ciento cuarenta y cuatro misiles antiaéreos en varias combinaciones, en total). 
La versión más potente, pero también más cara del destructor será de desplazamiento de 12 000 toneladas, posiblemente dotada con el sistema de artillería de 152 mm y que será capaz de portar mayor número de misiles. La tercera versión del destructor puede tener dimensiones y capacidades combativas similares a la segunda versión, pero estará dotado con una planta de propulsión nuclear. Es posible que en buques de tal desplazamiento esta planta sea más eficaz que las plantas a base de las turbinas de gas.
Es difícil decir ahora cuál de las tres opciones sea elegida. El coste de fabricación de un buque similar en serie ascenderá posiblemente a 40 000 o 60 000 millones de rublos (1 329 o 1 993 millones de dólares). La Armada rusa necesita, al menos, doce o dieciséis tales buques que, junto con las fragatas y corbetas, pueden ser núcleo de la capacidad combativa de la Armada rusa en el norte del país y en el Lejano Oriente ruso.
Al incorporar en sus arsenales un número suficiente de corbetas y destructores portamisiles, la Armada rusa estará preparada a formar las unidades de permanente disponibilidad operacional, el núcleo de las que pueden constituir los cruceros nucleares portamisiles, buques de desembarco anfibio (BDA) y posiblemente portaaviones.
El proyecto del destructor de nueva generación para la Armada rusa debe presentarse en 2014. La fabricación del buque insignia puede iniciarse en 2015 o 2016, tras pulir hasta la perfección los principales elementos del equipo y armamento. Ya queda poco que esperar.

ek/rl/sn
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