miércoles, 21 de marzo de 2012

Rusia desarrolla nuevo caza para su Fuerza Aérea

 
 
 
Foto: www.nonexistent-s.ru     Autor: Ilyá Krámnik
 
Expertos y medios de información discuten enérgicamente el desarrollo de un segundo proyecto del caza táctico de quinta generación para la Fuerza Aérea de Rusia.
Como argumento a favor alegan la necesidad de la lucha competitiva. Pero tamaño paralelismo no siempre está justificado, ni tampoco posible.
Fue el vicepresidente del Gobierno ruso Dmitri Rogozin el que adelantó la iniciativa de desarrollar una segunda versión del caza de quinta generación. Desde no hace mucho, Rogozin supervisa la problemática de la industria de Defensa. La iniciativa se dio a conocer en febrero de 2012, pero hasta ahora no ha sido oficialmente detallada. Algunos expertos creen que del proyecto podría ocuparse la oficina de diseño Mikoyan por ser, aparte de la oficina de diseño Sujoi (ya enfrascada en el desarrollo del caza de quinta generación T-50), la única en Rusia capaz de crear un caza nuevo.
Rogozin argumentó su propuesta alegando a la necesidad de promover la competencia. Al usar de la palabra en el Consejo de la Federación (cámara alta del Parlamento ruso), el vicepresidente del gabinete planteó que la Fuerza Aérea de Rusia debe contar con dos, y no con uno, cazas tácticos de quinta generación. Según se estima, la Fuerza Aérea recibirá este avión en 2016.
Históricamente, la Fuerza Aérea de la URSS/Rusia tenían en sus arsenales como mínimo dos modelos de cazas tácticos. En la mayoría de los casos, estos aparatos, lejos de competir, complementaban el uno al otro. Palmario ejemplo de ello es la pareja de los aviones modernos MiG-29/Su-27. Su-27 se caracteriza por una gran autonomía de vuelo, lleva a bordo armamento y equipos electrónicos más potentes. MiG-29 es más ligero, su mantenimiento es menos costoso. Este caza está mejor adaptado para aterrizar y despegar desde aeródromos de campaña.
Dada la escasa financiación a mediados de los años noventa, la Fuerza Aérea de Rusia tuvo que optar por un sólo tipo de caza táctico a desarrollar. Y lo hizo a favor del Su-27 que poseía mejores prestaciones y características aéreas en comparación con el MiG-29. Esta situación se mantendrá también en adelante. El T-50, que en la actualidad pasa pruebas, se cataloga entre los cazas pesados.
Consiguientemente, el segundo caza de quinta generación tiene que ser un aparato ligero, más barato y más fácil en el manejo en comparación con el avanzado T-50. “Si se logra construir un caza más ligero, pero con el mismo motor que se instala en el T-50 –comentó a La Voz de Rusia el experto en temas militares Konstantin Bogdánov-, tal avión tendría demanda no sólo en la Fuerza Aérea de Rusia, sino también en el exterior. Otra cosa es que en los mercados externos tendría que competir con el F-35 que ya habrá ocupado posiciones sólidas allí, cuando nuestro caza ligero esté listo para ser exportado”.
En opinión de Bogdánov, el nuevo caza ligero puede suscitar el interés del Ejército del Aire ruso: “Ya que la Fuerza Aérea de momento no arde en deseos de adquirir los MiG-35, sería racional reemplazar los obsoletos MiG-29 por un caza ligero conceptualmente nuevo”.
El director de la revista Vzliot (Despegue), especializada en temas de aeronáutica, Andrei Fomin, expresa dudas en cuanto a las perspectivas del empleo del caza ligero en Rusia: “A juzgar por todos los indicios, el aprobado Programa nacional de fabricación de armamento y material, no estipula desarrollar, aparte del T-50, un segundo caza de quinta generación. En una coyuntura en que el Ministerio ruso de Defensa tendrá que invertir cuantiosos recursos financieros para empezar a producir en serie los cazas T-50 y muchos otros aviones, la posibilidad de desarrollar un segundo caza parece bastante dudosa. Tal vez, se logre llevar a vías de hecho este proyecto en el marco de la cooperación internacional, siempre y cuando se disponga de uno o varios socios capaces de aportar contribuciones financieras e interesados en crear tal caza”.
Al analizar lo arriba expuesto, podemos sacar las siguientes conclusiones: el desarrollo de un caza ligero será viable a condición de que se lo homologue al máximo con el T-50, pero este requisito presupone que la ejecución del proyecto corra a cargo de la oficina de diseño Sujoi, con lo cual la oficina de diseño Mikoyan volvería a ser marginada. Al propio tiempo, la necesidad del caza ligero persiste y está bien delineada. El tiempo sugerirá la salida de esta situación.

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